El fogonazo

En sus «Confesiones de un lector», Juan Carlos Onetti refiere la historia de Somerset Maugham, quien una noche, en una perdida estación de la India, al descubrir que había dejado sus maletas en un tren que tardaría dos horas en llegar y al ver que, mientras tanto, no tenía nada para entretenerse, se dedicó a leer la guía telefónica del pueblo en el que se encontraba, como si allí, bajo esos nombres y detrás de esos números, se escondiera una materia dispuesta a ser descifrada. Algo similar le ocurre a Samich, el personaje de «El testigo», uno de los nueve cuentos que componen «Modo linterna», el nuevo libro del argentino Sergio Chejfec. Samich, a partir de las lecturas de las cartas de Julio Cortázar y de esa clase de textos «donde la vida se muestra sin interferencias», inicia una pesquisa particular por la guía telefónica de Buenos Aires de 1939 para componer e imaginar la cartografía literaria de aquel año.

Escritores como personajes y personajes reales como Enrique Vila-Matas, Juan José Saer o el árbitro de fútbol Horacio Elizondo; mapas, ciudades, líneas de metros y de colectivos (autobuses); lugares como París, Buenos Aires, Nueva York y Caracas, en «Modo linterna» el autor se nutre de diversos materiales narrativos para hacer con ello no unas simples historias al uso, sino para poner en marcha una maquinaria de escritura y de experiencia en la que se mezclan el ensayo, la ficción, el diario, la crónica y el relato. Diversas y originales formas de narrar una vida sin interferencias.