Cultura

La magia del precursor del violonchelo flamenco, Matthieu Saglio

El músico, conocido como el violonchelo de los mil acentos, presenta su nuevo disco “Live in San Javier 2021″ grabado en directo en el famoso festival de jazz

El chelista Matthieu Saglio en concierto
El chelista Matthieu Saglio en concierto FOTO: Goio Villanueva

Según el calendario lunar, el 23 de julio de 2021 había luna llena en San Javier (Murcia) y Saturno estaba alineado con ella. Dicen que las noches de luna llena tienen magia, la que desplegó Matthieu Saglio en directo con su cuarteto y amigos invitados esa jornada en el Festival de Jazz de San Javier. El resultado: la organización del Festival situó su actuación en la lista de las 10 mejores en sus 24 años de historia y el concierto fue grabado en directo en un disco que sale a la venta con el título Live in San Javier 2021. Matthieu Saglio Quartet & Guests.

“Lo de la luna llena para mí era como un guiño especial, aquella noche se unió la magia humana y artística que había encima del escenario con el público y todo era perfecto, era como si todos los astros se hubieran alineado”, declara este violonchelista francés de formación clásica afincado en Valencia que, desde niño que estudió en el conservatorio, lleva aferrado al violonchelo, “un instrumento especial del que estoy enamorado por su gran riqueza emocional, por su capacidad para generar una música tan emotiva, quizá porque, como dicen, es el instrumento que más se parece a la voz humana”, explica este músico al que llaman el violonchelo de los mil acentos porque el eje director de su carrera ha sido siempre intentar dialogar con otras culturas.

“Desde el principio siempre he intentado acercarme a más músicas, como el flamenco y otras músicas tradicionales de todas partes”. De hecho, Saglio es un precursor de la introducción del violonchelo en el flamenco. “Tuve la suerte de conocer hace 20 años a Ricardo Esteve, un gran guitarrista de Valencia y juntos creamos el grupo Jerez-Texas. Esa conexión guitarra-violonchelo siempre fue muy natural porque el chelo permite hacer líneas de bajos o acordes para acompañar la guitarra y eso es muy interesante. Luego está la colaboración con Isabel Julve desde hace años, que también está en este disco”.

Saglio cree que la mezcla del jazz con el clásico, el flamenco y otras músicas del mundo como la árabe o africana es una riqueza absoluta. “Lo importante es el encuentro entre artistas y personas –significa-, y aunque no hablen los mismos idiomas, hay un esfuerzo de entendimiento y en ese terreno común que se va generando está la magia, porque al final, el lenguaje de la música es universal y ahí nos entendemos todos. Yo me siento muy afortunado de todas mis aventuras musicales y de la gente con la que he podido trabajar –asegura– porque aprendo de cada uno de ellos, que tienen su forma de tocar y de ver la música, todos te dejan un poso al compartir”.

Acompañado de su habitual cuarteto, el percusionista Steve Shehan, el pianista Christian Belhomme y el violinista Léo Ullmann, Saglio contó además para este concierto tan especial con cuatro invitados, los cantantes Camille Saglio (hermano de Matthieu), Isabel Julve, Abdoulaye N’Diaye y el acordeonista Carlos Sanchis. Parte de las temas composiciones que tocaron son de su anterior disco El camino de los vientos, publicado en 2020 y con 5 millones de escuchas ya en Spotify, y varios temas inéditos creados expresamente para esta noche y este disco. “Llevaba meses preparando con mimo el repertorio, había compuesto algunos temas nuevos a medida de cada invitado, dejándole espacio a cada uno para que se pudiera lucir y disfrutar. En mi cabeza estaba muy claro hacía mucho tiempo porque en El camino de los vientos, había muchísimos invitados y cuando esto se hace realidad es un momento maravilloso, ves que todo parece funcionar como imaginabas y más aún porque al ser jazz y en directo hay espacio para la improvisación y cada uno trae sus cosas y sus sorpresas. Hay unos arreglos básicos, pero estructurados para que cada uno tenga sus espacios de solo, de libertad para improvisar y lucir su instrumento, violín, acordeón…y los demás tienen que seguirlo y fluir con él”.

Explica el músico, que se siente muy afortunado de contar con estos compañeros. “Tenía muchas ganas de grabar, que quedara constancia de esa magia del encuentro con los cuatro invitados, aunque siempre está la incógnita de cómo saldrá todo, si la gente estará inspirada, si hay imprevistos que pueden ocurrir en un directo donde te lo juegas todo a una carta. Además contamos con un añadido, la energía del público, que es muy importante para nosotros porque, aparte de los aplausos, que se pueden medir, en el directo hay algo especial en el ambiente, sentimos la conexión, que la gente se emociona y al grabarlo intentas que se refleje eso y en este disco se siente”, concluye.