MENÚ
martes 17 septiembre 2019
13:36
Actualizado

El latido bachiano

Crítica de clásica / Ciclo Universo barroco

Bach: «La Pasión según San Juan»

Thomas Hobbs, Tobias Berndt, Grace Davidson, Damien Guillon, Zachary Wilder, Peter Kooij. Collegium Vocale Gent. Director: Philippe Herreweghe. Auditorio Nacional, Madrid. 29-3-2015. Universo Barroco (CNDM)

Tiempo de lectura 2 min.

01 de abril de 2015. 01:29h

Comentada
1/4/2015

Es admirable la forma en la que Herreweghe (Gante, 1947) ordena y encauza, con trazo severo y firme, los acontecimientos sonoros de una obra como ésta, a la que aplica un planteamiento minucioso y analítico, puede que con una expresividad excesivamente controlada. El gesto parco y claro, ligeramente desgarbado, sin batuta, del director comunica y hace fluir la música con naturalidad, impulsada por adecuadas gradaciones dinámicas y un firme latido rítmico. La angustia que pinta el sufrimiento de Cristo quedó perfectamente explicada en el soberbio primer número, «Herr, unser Herrscher», propulsado por el constante palpitar de una ondulante figura en semicorcheas. El Coro, creado, como la orquesta, en 1970 por Herreweghe, es formidable, nada agresivo. Dieciséis voces –cuatro sopranos, cuatro mezzos (tres de ellos contratenores), cuatro tenores y cuatro bajos– componen el grupo, que posee un empaste, una afinación, una precisión y una maleabilidad magníficos. Todos sus componentes tienen categoría de solistas. De hecho, actuaron como tales tres de ellos. Serían muchos los momentos destacados que podríamos señalar en esta interpretación. Por citar uno, el coro «Lasset uns den nicht zerteilen», nº 27b, estupendamente acentuado, con una vertiginosa sucesión de melismas. La dulce cantilena del coro «Descansad, restos sagrados», penúltimo número, sonó esplendorosa. El cuidado de la base agógica y de la escritura imitativa fueron bazas fundamentales.

Los poco más de veinte instrumentistas, incluidos un laúd y una viola de gamba, hacen maravillas. Idóneos acompañantes, en las arias con «obbligati», de unos cantantes apropiados, aunque de relativa calidad. Voces muy pequeñas las de la soprano Davidson –gentil y fresca– y del contratenor Guillon – sin graves y escaso resuello–; ligero y afalsetado la del tenor Hobbs, musical y de expresividad algo alicorta; suficiente, algo tremolante y rugosa, la del barítono Berndt (Jesús), y de timbre atractivo y de solvente ejecutoria la del tenor de arias, asimismo ligerito, Wilder. El bajo Kooij, integrado en el coro, cumplió bien.

Últimas noticias

Red de Blogs

Otro blogs