Tamara: «¿A qué no me imaginas enganchada a la saga "Crepúsculo"?»

Con su nuevo disco aún caliente actúa el 1 de febrero en la Sala Apolo de Barcelona

Incondicional de Juan Carlos Calderón, nuestra intérprete melódica más forjada homenajea a uno de nuestros compositores más genuinos. Producido por el hijo de éste, Jacobo, cuenta con una canción de él y otra inédita del gran maestro. Una vez más, la voz que ha versionado temas ya clásicos como «El gato que está triste y azul» o boleros como «Si nos dejan», reinventa desde su juventud y particular modo de ver la música melodías que hicieran populares Luis Miguel, Mocedades o Miguel Bosé... Aunque no sólo del arte vive esta mujer. Raza, familia, pasiones y aficiones jalonan cada minuto de sus muy exprimidos días. Sus incondicionales podrán verla en directo el 1 de febrero en la Sala Apolo de Barcelona el 6 del mismo mes en el Teatro Campos Elíseos de Madrid.Y así hasta no parar por un sinfín de ciudades: Alicante, Santander, Sevilla, etc.

-Tamara «la buena» . ¿Ha terminado por convertirse en su apellido?

-(risas) Creo que eso ya se ha superado, ¿no? Aunque si alude a que no soy mala persona, bueno.

-Su disco es un homenaje al maestro producido por su hijo Jacobo. Menuda responsabilidad.

-Es un proyecto bonito que tenía ganas de acometer. Además, es muy mío porque había un vínculo especial con Juan Carlos Calderón y con su hijo, es la segunda vez que trabajo con él.

-Ya no podemos decir la mítica frase: «Dirige la orquesta: el maestro Calderón». Pero, ¿no lo ha hecho, en este álbum, de una manera metafórica?

-Creo que sí porque hemos intentado mantener su espíritu. Nos propusimos que los temas se reconocieran, que no perdieran su esencia pero haciéndolos más actuales.

-Además, sale con uno inédito de Jacobo, ¿se parecen el padre y el hijo?

-Mucho. Jacobo será uno de los productores más importantes, además de compositor y arreglista.

-La gran sorpresa del CD es un bonus track inédito de Calderón. ¿Es la primera en interpretarlo?

-Me parece que la compuso para que la cantara Luis Miguel pero nunca lo hizo. Le pedí a su hijo que me diera una «joya escondida» de su padre y me hizo este regalazo que grabé del tirón.

-Lo que significa que hay muchas composiciones del maestro en el cajón.

-Muchas. Fue un artista muy prolífico. Espero que vayan saliendo poco a poco.

-Le conoció. ¿Qué cree que diría de poder escuchar este trabajo?

-Está encantado. No «estaría»: lo está. Y que su hijo sea el productor. En el álbum incluyo una carta que me envió diciendo que le haría ilusión escuchar sus canciones interpretadas por una de las voces más bonitas de España refiriéndose a mí. Lo he incluido, no por vanidad, sino por puro homenaje a él. Incluso la foto de la portada, con el piano, está en «modo Calderón».

-Dicen que a través de los temas de Calderón se puede reconstruir una vida completa.

-Y es cierto. Le ha cantado a todo, y como pocos. Tenía mucho, mucho que decir.

-Cuando interpreta «Te amaré» –que popularizó Bosé– o «Tómame o déjame», ¿se intenta alejar lo más posible de quienes las cantaron antes?

-A veces no. Mocedades fue una formación muy influyente para mí, como Luis Miguel con temas como «Incondicional». Por eso sólo tamizo las canciones y me dejo fluir.

-Me he enterado de que le gustan Rihanna y Lady Gaga. ¿Le acabaremos viendo hip-hopear?

-No. Soy cantante melódica y mi rango abarca pop, baladas, boleros, rancheras.... Pero el hip-hop o el dance, me gustan para disfrutarlos con artistas que hacen bien esos estilos.

-¿Y para cuándo su ansiado dúo con Alejandro Fernández o Marc Anthony?

-Con Alejandro lo tengo más fácil porque es de mi discográfica. Será cuando encontremos la canción adecuada. Con Anthony me fascinaría pero tengo 29 años y confío en que me dé tiempo.

-La conocimos siendo una niña en «Menudas estrellas». ¿Qué le parece el formato de «La voz»?

-Lo veo maravilloso porque ayuda a descubrir nuevos talentos, que abundan en España.

-¿Se atrevería a ser coach?

-De adultos, por mi experiencia, podría. Pero me encantaría con niños. Adoro a los pequeños

-Por eso tiene tres hijos. ¿Cómo se está de promo o de gira, pensando en una familia numerosa?

-Pues eso: haciéndolo y acordándome de ellos. Pero cuando termine esta entrevista, salgo disparada para casa.

-Porque cuando no trabaja, cocina, y le sale una olla podrida de chuparse los dedos. ¿A que sí?

-Pues sí. Cocino muy bien. Me relaja. Voy a comprar, me tiro horas en la cocina. Además, soy muy sibarita, tengo buen pico y no me gusta cualquier cosa. Necesito habérmela trabajado yo.

-Asado y sopas, para todos...

-Pero me encanta guisar para los míos. Lo hago desde los 16 años.

-También intuyo que le gustan los novelones decimonónicos.

-Pues sí. El último libro que leí fue «El tiempo entre costuras» y ahora sigo la serie.

-Responda a mi termómetro de medición romántica: ¿Cuántas veces ha visto «Pretty Woman»?

-Muchas. Pero en el cine no soy predecible. ¿A que no me imaginas enganchada a la saga «Crepúsculo»? Me vuelve loca. ¿Y a que tampoco me ves leyendo «Cincuenta sombras de Grey»? ¡Pues sí! Y estoy como loca esperando a que salga la peli. Tengo pendiente ver «El mayordomo» y «Doce años de esclavitud».

-Y la actualidad, ¿la sigue de cerca?

-De aquella manera. Está todo muy fastidiado, y la música en particular. Por mi parte, seguiré contribuyendo como pueda en labores solidarias, especialmente con los pequeños. Deseo que a ningún niño le falte techo, una nevera llena, educación y sanidad.

-Posee raíces flamencas. ¿Algún día le veremos cantar ese palo?

-En la intimidad sólo. Grabar, quizá algo. Nunca se sabe, pero no me veo porque lo respeto mucho.

-Es hija de gitana y de payo. ¿Qué parte pesa más en usted?

-Soy mestiza o entreverada, pero la parte gitana pesa mucho en mí, porque me he criado en un núcleo muy gitano: mi mamá, mi abuela, mi tía. Hay costumbres que llevo a rajatabla aunque con una visión amplia, porque hemos estado inmersos en la sociedad, preocupados por los estudios, la integración. Somos gitanos de hoy, pero intentando no perder nuestros valores ni nuestras tradiciones, como el respeto a los mayores y a los niños.

-A eso es usted «incondicional», como reza su álbum.

-Por supuesto: a mis raíces y a los míos...