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"En nombre de la tierra": folclore y feminismo en una Polonia imposible

Hugh y DK Welchman, responsables de "Loving Vincent", vuelven con un cuadro vivo basado en un libro del Nobel W. S. Reymont

"En nombre de la tierra": folclore y feminismo en una Polonia imposible / Kamila Urzedowska en "En nombre de la tierra"
"En nombre de la tierra": folclore y feminismo en una Polonia imposible / Kamila Urzedowska en "En nombre de la tierra"KARMA FILMS

Hace ya un lustro, el matrimonio formado por Hugh y Dorota Kobiela Welchman dio con la novela “Los campesinos”, del premio Nobel W.S. Reymont. El matrimonio venía de estrenar, con nominación al Oscar incluida, “Loving Vincent”, retrato animado y esfuerzo titánico -pintura a pintura, cuadro a cuadro- por contar la vida del genio y la desgracia de Van Gogh. “Ella encontró en este libro algo mucho más cercano a su vida, a su experiencia. Quería contar algo que pudiera defender como propio. La vida de Van Gogh fue un desafío, pero esta era algo mucho más personal”, explica Hugh Welchman, de visita en Madrid y la mitad de uno de los dúos más celebrados en la animación contemporánea.

Los directores, él nacido en Inglaterra y ella en Polonia, estrenan ahora “En nombre de la tierra”, adaptación que se sirve de la misma y minuciosa técnica de su último trabajo para hacer pintura viva de una de las obras cumbre de la literatura polaca: “Allí todo el mundo conoce el libro, primero por lo importante que es a nivel histórico describiendo los tiempos del dominio ruso, pero también porque forma parte del currículo de las escuelas”, completa el realizador sobre un cuento oscuro y romántico en el que seguimos la vida durante un año de Jagna (salvaje descubrimiento, Kamila Urzedowska), mujer nacida con el infortunio de ser la más bella y deseada en un pueblo dominado por un maleducado terrateniente.

Una Polonia unida, una Polonia imposible

"En nombre de la tierra" ya ha vendido más de un millón y medio de entradas en Polonia y es candidata a los Oscar
"En nombre de la tierra" ya ha vendido más de un millón y medio de entradas en Polonia y es candidata a los OscarKARMA FILMS

Welchman, visiblemente agotado por la intensa promoción de una película que tiene intenciones de dar la batalla en los próximos Premios Oscar y que ya ha visto a su esposa ser ingresada tras un episodio de fatiga, explica que ha conseguido sacar unos días libres para escaparse a La Gomera: "Me dicen que es precioso, pero yo ahora mismo solo puedo pensar en el tráiler, para nuestra siguiente película, que tengo que montar al regresar", bromea el realizador. Abrumado, también, por el recibimiento en Polonia, Welchman describe el éxito de la película: "Ha sido algo inmenso. Ya hemos superado el millón y medio de entradas vendidas, lo que la convierte en la película polaca más taquillera desde 2018. Desde que terminó el confinamiento, somos la primera película polaca en superar el millón de espectadores en el país. Y es algo también pop, porque la gente se disfraza de Jagna, se ha despertado un nuevo interés en el baile folclórico... es increíble", confiesa el director.

"En nombre de la tierra", que ha conseguido colocarse en lo más alto de las listas musicales de Polonia gracias a una banda sonora sentida y poética, se ha erigido como un fenómeno social justo cuando más dividido está el país. La regresión folclórica que proponen sus directores, más allá de lo estrictamente político (que también), se puede entender como una búsqueda de valores comunes. En mitad de una crisis política generada por las últimas elecciones, y con la amenaza rusa más fuerte en décadas, el filme de los Welchman ha encontrado en esa unidad nacional despolitizada un nicho de proporciones gigantescas. "El libro es un tesoro nacional y un orgullo para todos los polacos, más allá del Nobel. Hasta quienes no lo han leído conocen la historia, por eso creo que la gente ha conectado tanto y tan bien con la película", completa esperanzado el director.

"En nombre de la tierra" ha sido animada, cuadro a cuadro, por decenas de pintores
"En nombre de la tierra" ha sido animada, cuadro a cuadro, por decenas de pintoresKARMA FILMS

Y es que aunque el resultado esté siendo satisfactorio y tanto público como crítica estén respaldando el filme, el camino de la película no ha sido ni mucho menos fácil. "Cuando la pusimos en Toronto era la primera vez que la veíamos en pantalla grande. De hecho, en el vuelo a Canadá seguíamos trabajando en la película. Y una vez la vimos, pensé que habíamos hecho una película de terror. Había mucho silencio en la sala. Me asusté. Luego descubrimos que era por la crudeza de ciertos momentos, de la reflexión a la que obliga al espectador por momentos, pero el silencio hasta el aplauso general fue aterrador", confiesa Welchman, que junto a D.K. dirigió a un ejército de animadores y pintores ubicados en Polonia, Grecia... y Ucrania. "Después de "Loving Vincent" nos pareció una gran idea contar con un estudio en Kiev. Y lo fue durante dos meses, hasta que Rusia invadió Ucrania.Pudimos sacar a las mujeres, junto a sus hijos o sus madres, pero la mayoría de pintores tuvo que quedarse en el país porque tenían edad de combatir. Fue terrible. Cuando bajó la intensidad de los combates, sacamos a subasta algunos de los cuadros de la película anterior, y con eso pudimos comprar un generador para que tuvieran luz. No le deseo a nadie tener que dirigir una película en esas condiciones", añade compungido Welchman.

A ratos ultra-realista, a ratos onírica y siempre enrabietada, "En nombre de la tierra" se aleja de los preceptos obreristas del relato original y se interesa por una reflexión de género. La mujer, la violencia, y la violencia que se ejerce sobre la mujer están en el centro de todo, como explicando a danzas y lágrimas que la historia se ha construido sobre un montón de hijas, esposas y madres maltratadas por la sociedad. "Hemos rebajado el tono de la violencia respecto al libro, porque somos conscientes de cómo ha evolucionado la perspectiva que se tiene de la mujer y su significado para la sociedad", dice Welchman, consciente de lo oscura que se vuelve por momentos su bella fábula folclórica.