Salvemos el teatro

La caída de público y recaudación, a falta de datos definitivos, fue del 30% respecto a 2011. El ejercicio sigue la tendencia de los últimos tres años, agravado por la subida del IVA. Los escenarios españoles perdieron 1,5 millones de espectadores en 2012 españolas

Emma Suárez y Luis Merlo, durante la representación de «Deseo», una obra escrita y dirigida por Miguel del Arco
Emma Suárez y Luis Merlo, durante la representación de «Deseo», una obra escrita y dirigida por Miguel del Arco

A diferencia del mundo del cine, cuyas recaudaciones están bien controladas y que tiene siempre un recuento fiable del número de espectadores y de la recaudación lograda, los datos del teatro en España son menos exactos –no todos los productores los facilitan– y tardan más en conocerse. A la espera de que a mediados de año se presente el Anuario SGAE 2013, la herramienta más fiable que recoge las cifras del sector, en la Fundación Autor, la institución que elabora el tomo, no dan números, pero sí corroboran impresiones: «Estamos aún a ciegas, aunque tenemos estimaciones de que los malos augurios se están cumpliendo», explica una fuente de dicha Fundación a LA RAZÓN.

Un trimestre negro

Quienes sí tienen esos datos, aunque sin cruzar ni matizar para su estudio, son los principales productores españoles. La «foto fija» que éstos ofrecen del sector no invita al optimismo: en 2012, el número de espectadores bajó una media del 30%, al igual que la recaudación obtenida. «En toda España, la caída de espectadores no estará por debajo de 1,5 millones», explica Daniel Martínez, presidente de la productora Focus y máximo responsable de Faeteda, la principal asociación de empresarios teatrales del país. El productor desglosa algunos de los datos: «Hasta el 31 de agosto, en las ciudades de programación regular, Madrid y Barcelona, el consumo se mantiene con pocos cambios, en algún caso incluso se registra incremento, aunque en el resto de España la caída ya se notaba por el descenso de las giras contratadas por los ayuntamientos. A partir del 1 de septiembre, hay casi un desplome, se corta la tendencia de resistencia frente a la crisis», asegura. Las cifras que maneja Faeteda revelan que entre septiembre y noviembre de 2012 –faltan los datos de diciembre– los teatros recibieron 3.100.000 espectadores. En el mismo periodo de 2012 fueron 4.700.000. «Ahí está el millón y medio perdido», asegura el empresario de Barcelona. Con las cifras de diciembre, el descenso llegará al 30% respecto al año anterior, según calcula. De momento, hasta noviembre, se había contrastado el 26%. Para el empresario, «sin ninguna duda, el principal culpable es el IVA». Se refiere a la subida aplicada en septiembre a las artes escénicas, que pasaron de estar gravadas con el 8% a estarlo con el 21%. Aunque la tendencia no es exclusiva de 2012: ya en 2011, los espectadores de artes escénicas –incluidos danza y lírica– habían descendido de los 16,8 millones de 2010 a 14,8. A su vez, esta cifra venía de 18,3 en 2009 y 19,5 en 2008, el último año de crecimiento y cuando la crisis económica y la pérdida de capacidad adquisitiva comenzó a notarse en el sector.

Madrid, más fuerte

También a la controvertida subida del impuesto achaca José María Cámara, presidente de Drive Entertainment, el balance final del sector en 2012. El empresario detrás de musicales como «Hoy no me puedo levantar», «Más de 100 mentiras», con el que emprende ahora gira por España, y «40 el musical», que vuelve para una nueva temporada en el Teatro Rialto, corrobora una caída del 30% en el sector con los datos que maneja, aunque en su caso haya sido un año especial al haber estrenado títulos nuevos. «Sonrisas y lágrimas», explica sobre otro de sus montajes, «ha ido y va muy bien. El problema que estamos teniendo es el IVA, que se ha comido una parte esencial del margen para poder sobrevivir», explica. Aunque hay otros problemas del sector reconocibles, según apunta, como la pobreza de oferta, «en conjunto, fuera de Madrid y Barcelona, allí donde los recintos se nutrían de financiación pública», a consecuencia de la reducción presupuestaria en las administraciones autonómicas y locales. Curiosamente, eso ha facilitado que se apueste por espectáculos que no van a caché (una cantidad fija para la compañía), sino a taquilla (un porcentaje de lo recaudado) y que son capaces de llenar la sala, como ocurre con algunos grandes musicales. El productor siente además que, en contraste con Madrid, «la cartelera de Barcelona está envejecida, nadie corre nuevos riesgos». Y asegura: «Hoy se apuesta menos por novedades, sobre todo en cuanto a formatos, que en el pasado».

La caída se distribuye de forma desigual en España, según explica Martínez: mientras Madrid y Barcelona –que agrupan cerca del 70% del negocio teatral– han resistido mejor el año y habrían perdido en torno al 18% de público, es en el resto de regiones donde se ha venido a notar más, con picos en algunas provincias de hasta el 45%.