Señor friki, la mesa está servida

Un libro interpreta los platos, postres y cócteles que aparecen en algunas series y películas que arrastran al fenómeno fan.

Walter White, protagonista de «Breaking Bad», visita el establecimiento de Los Pollos Hermanos.
Walter White, protagonista de «Breaking Bad», visita el establecimiento de Los Pollos Hermanos.

Un libro interpreta los platos, postres y cócteles que aparecen en algunas series y películas que arrastran al fenómeno fan.

Si te has visto, tanto del derecho como del revés, todas las películas de «X» saga; devorado todos los libros de la franquicia; comprado toda la mercadotecnia imaginable, camiseta, taza, gorra, póster, calzoncillos...; jugado a todos los videojuegos en la Play, el PC o en el móvil; y si ya hablas como un personaje más del objeto de culto en cuestión, eres un friki. Tira de orgullo y reconócelo. No te cortes. Pero, además, «ha llegado el momento de subir –aún más– el nivel y pasar a los fogones», incita la que se presenta como «escritora, cocinera y amante de todo lo ''geek''»: Cassandra Reeder. Así justifica su último recetario, «Cocina friki» (Libros Cúpula), un muestrario «no oficial», aclara, de 50 comidas de todo el universo «nerd» que se le quedaron en el tintero en «The Geeky Chef Cook Book». De la ambrosía que comían los dioses griegos, y que rescataron Los Sims en su tercera versión, a los pastelitos con semillas que Bilbo ofrece a los enanos hambrientos en «El Hobbit», el raktajino –el café de los Klington– de «Star Trek» o el ponche Black Yukon Sucker que tomaba el entorno de Laura Palmer en «Twin Peaks».

Pizza gyoza ninja

En definitiva, «cosas un poco raras», dice la autora: «Porque raro es lo que sucede cuando se intenta crear platos del mundo de la ficción que desafían la realidad. Nos dirigimos con arrojo hacia un territorio desconocido por otros cocineros», de modo que ha establecido tres normas para «guiarme en esta aventura», escribe: primero, «las recetas deben ser lo más exactas posibles para hacer justicia tanto a fans como a creadores»; segundo, «debo hacer todo lo que esté en mi mano para que sean fáciles. Nada de recurrir a métodos demasiado complicados y extraños o de usar ingredientes caros»; y, tercero, «debo intentar que el producto final sepa bien. O, si no tiene por qué saber bien, al menos debe ser comestible».

De todo ello salen una amplia carta que bien podrían terminar en el siguiente menú. De entrante, la pizza gyoza con la que «Las Tortuga Ninja» se agasajaban. Un aperitivo que mezcla el plato favorito de sus protagonistas –y de 9 de cada 10 adolescentes– con las empanadillas japonesas. Tomate, parmesano, orégano, albahaca, pepperoni y demás condimentos «made in Italy» en formato nipón para festejar que las tortugas acababan de rescatar al señor Murakami y que éste mismo les prepara en el episodio «Nunca digas Xever» (2012). Como plato principal, una de comida rápida: pollo. Pero nada de KFC y sí de Los Pollos Hermanos, de «Breaking Bad», donde Gustavo Fring, su dueño, era tan meticuloso gestionando restaurantes como vendiendo metanfetamina. Aunque la receta que propone Reeder no tiene nada de lo último –lástima para los que se engancharan de verdad a la serie de Heisenberg–. Sí tiene tiras de ave, evidentemente, que marina en una mezcla de zumo de lima, de naranja, crema agria y chile; para después freírlas y acompañarlas con patatas, también fritas, y salsa, a elegir.

Y como las calorías no son una preocupación en «Cocina friki», el mundo de Hogwarts propone un Pastel de Roca «harrypotteresco» para endulzar el atracón. No sabemos si Ron volvería a probarlo después de estar muy cerca de romperse un diente con él, pero la escritora asegura que no dejan de ser galletas de grosellas y arándanos «bien crujientes». No está mal para continuar...

La autora presenta dos opciones y así finalizar el menú «freak»: una para los que quieran bajar el nivel con un té potenciado, que es lo que presenta el Agua de Ent, de «El señor de los anillos»; y otra para los que quieran continuar con el rock and roll, el Zumo de Jawa inspirado en «La guerra de las galaxias». Una bebida que a más de uno le cortaría la digestión, pero que a Obi-Wan Keobi y a Dex les sirve para amenizar la cena en «Episodio II: el ataque de los clones» en la secuencia en que los protagonistas hablan del dardo envenenado que mató al tipo que a su vez estaba intentando asesinar a Padmé. Cerveza, jengibre, nuez moscada, canela, naranja y yema de huevo se dan cita en un trago –previamente colado– para valientes. Buen provecho.