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La ternura, mejor obra teatral de unos Premios Max muy repartidos

  • Cocha Velasco recoge su galardón. Foto: Efe
    Cocha Velasco recoge su galardón. Foto: Efe
Valladolid.

Tiempo de lectura 4 min.

20 de mayo de 2019. 23:02h

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Raúl Losánez Valladolid. 20/5/2019

Sin un claro vencedor o, mejor dicho, con muchos y variados ganadores, se cerró anoche la 22ª edición de los Premios Max de las Artes Escénicas en la ceremonia que acogía el Teatro Calderón de Valladolid con el lema “La fiesta de la libertad”. La ternura, escrita y dirigida por Alfredo Sanzol, fue la obra elegida por el jurado como Mejor espectáculo de teatro, una ingeniosa y aplaudida comedia que rinde homenaje a los clásicos incorporando elementos muy contemporáneos. En ese mismo apartado teatral o dramático, María Hervás se llevó el premio a Mejor actriz por su brillante trabajo en el monólogo Iphigenia en Vallecas –que también se llevó el de Mejor espectáculo revelación-, y Albert Salazar fue distinguido como Mejor actor por su papel protagonista en el drama A.K.A. (Also Know As), un montaje que también recibió el galardón a Mejor espectáculo revelación, en la persona de Daniel J. Meyer. Xavier Albertí, por su parte, subió a recoger el premio a la Mejor dirección por Temps salvatge reivindicando un mayor espacio en la vida política para los artistas como “verdaderos patriotas comprometidos con la libertad”.

En el capítulo de danza, Eva Yerbabuena recibía un nuevo Max en su carrera, en esta ocasión en la categoría de Mejor intérprete femenina por su trabajo en Cuentos de azúcar, mientras Daniel Doña recogía por primera vez –“a la tercera va la vencida”, reconocía- la manzana diseñada por Joan Brossa como Mejor intérprete masculino; la Mejor coreografía fue la del israelí Sharon Friedman en Erritu; y Grito pelao, de la compañía de Rocío Molina, se alzó con el preciado galardón al Mejor espectáculo, al tiempo que recibía también el premio a la Mejor composición musical, que recayó en Silvia Pérez Cruz. Precisamente, fue la polifacética cantante gerundense una de las encargadas de amenizar musicalmente, junto a Amancio Prada, Eliseo Parra, David Ruiz (de la M.O.D.A.) o Julia de Castro, una velada en la que sonaron algunos versos y pasajes de la historia de nuestra literatura con el tema de la libertad de fondo, desde el Romancero Viejo hasta Rosales o Zambrano, pasando por Gil Vicente, Cervantes o Calderón.

The opera locos, el divertido y pedagógico repaso de la compañía Yllana al género operístico, se alzó con el galardón en la categoría de Mejor espectáculo musical o lírico.

Era la primera vez que Castilla y León acogía la ceremonia de entrega de estos premios organizados por la Fundación SGAE desde 1998. La gala, dirigida por la segoviana Ana Zamora, fue una de las más ágiles, menos pretenciosas y, por tanto, más auténticas y entretenidas de cuantas se recuerdan. Como protagonistas de excepción, tuvo a dos ilustres vallisoletanos: el actor Fernando Cayo, que ejercía de perfecto maestro de ceremonias con la apabullante seguridad que exhibe siempre que sube a un escenario, y Concha Velasco, que recogía su Max de honor al calor de la gran ovación que los asistentes dedicaron a una trayectoria teatral que ella misma, con orgullo, había calificado en declaraciones a LA RAZÓN como “impecable”. “No es un premio Max, sino el premio Max”, aseguraba la artista, que quiso acordarse de Teresa de Jesús recitando “Nada te turbe” en una noche “muy especial”, en la que el presentador Cayo le cantó Mamá quiero ser artista.

Jordi Prat i Coll, que firma la adaptación al formato musical de la comedia de Santriago Rusiñol Els jocs florals de Camprosa; la compañía Ventrículo Veloz, con su montaje Dados para público infantil o familiar sobre el colectivo trans; Curt Allen Wilmer, por su escenografía de Lehman Trilogy; David Moreno y Cristina Calleja, que, al recibir el premio por su espectáculo de calle Flotados, aseguraron ser el vivo ejemplo de que “un catalán y una castellana pueden entenderse muy bien”; Taules Teatre y La Garnacha Teatro, que compartieron el Premio aficionado o de carácter social; el aclamado iluminador Juanjo Llorens, por El curioso incidente del perro a medianoche; Déborah Macías, diseñadora del vestuario de Comedia Aquilana; y Groc Teatre, que recibió el Premio del público por Genovese, completaron el palmarés de esta edición de los Max

El complicado futuro de la SGAE

Consciente de los difíciles momentos que atraviesa la Sgae, a punto de ser intervenida por el Ministerio de Cultura, la soprano y compositora Pilar Jurado, presidenta de la entidad desde hace apenas tres meses, aseguró en su breve discurso “estar trabajando ya por una SGAE que pueda conducirse con la cabeza bien alta”.

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