Rakitic, el superhéroe que nunca quiso dejar el barrio

El centrocampista croata, goleador en la última final de Champions ganada por el Barcelona, siempre mostró su apego a Sevilla, su ciudad de adopción, y a Pino Montano. Hoy regresa al Camp Nou

Kiko Veneno, catalán de nacimiento e hijo de militar, bético de adopción porque su primer éxito coincidió con la Copa del Rey ganada por los verdiblancos en 1977, dedica una canción de su álbum «Échate un cantecito» a los superhéroes de barrio: Joe Jackson, Mozart, Joselito el Gallo, Bob Dylan, Di Stéfano... «Y la noche ayuda al que sale más temprano, que es el Hombre Lobo de Pino Montano», collación en la zona norte de Sevilla de donde es Raquel, la camarera de la que se enamoró Ivan Rakitic una noche de enero de 2011, nada más poner pie en la capital andaluza.

La peripecia futbolística del croata, nacido en los suburbios de Basilea e internacional en categorías inferiores con Suiza, es de dominio público: su eclosión en el Schalke, el nombre que se hizo en el Sánchez-Pizjuán, donde levantó la Europa League de 2014 y fue nombrado MVP de la final, y su traspaso por muchos millones de euros al Barcelona, club en el que ha permanecido seis temporadas, siempre como titular, ganando trece títulos y marcando en la final de la Champions de 2015 frente a la Juventus en Berlín. 308 veces se enfundó la camiseta blaugrana, durante una etapa en la que se entretuvo además en ser subcampeón del mundo con Croacia, pero ni un solo día dejó de profesar su fe sevillista. ¿Por qué? La gente de Pino Montano tiene la respuesta.

La integración de Ivan Rakitic en la vida sevillana fue fulgurante. Por las venas de los Mauri, la familia de su esposa, corre sangre sevillista y el propio centrocampista sentía la presión de convivir con unos hinchas irredentos. Puri Olmo, la suegra que le llena la nevera con toneladas de salmorejo, fumaba en pipa el día que falló una pena máxima decisiva en un partido contra el Levante: «Tu perro tira los penaltis mejor que tú», le escribió con una foto de la mascota. Poca broma con la señora.

Por eso, la casa de Rakitic en Barcelona siempre fue una especie de consulado sevillano y sevillista, como todo el mundo pudo ver en abril, en pleno confinamiento, el sábado en el que estaba prevista la noche del «pescaíto» que inaugura la Feria. Vestido él de corto y ella de flamenca, el matrimonio brindaba en una caseta de pega instalada en su jardín, por supuesto con los toldos rojiblancos. Este cariño al equipo que le abrió las puertas de la Liga, sin embargo, no se reflejaba en el campo, ya que Rakitic y su Barcelona salieron vencedores en las ocho ocasiones en las que se ha enfrentado con el Sevilla en el Camp Nou. Once derrotas consecutivas acumulan los sevillistas en el coliseo azulgrana, una racha que los chicos de Lopetegui pretenden quebrar esta noche.

La última vez que el Sevilla puntuó en el campo del Barça fue en la temporada 2011/12, con Marcelino García Toral en el banquillo visitante junto a Rakitic, que sólo disputó los últimos veinte minutos tras suplir a Campaña, recién convocado por la Selección y a quien Monchi también ha querido repatriar este verano. Fue un partido feo, que terminó sin goles porque Messi se topó en el descuento con Javi Varas, que le paró un penalti. El guardameta es otro producto de la feraz cantera sevillista a la que llegó en edad juvenil desde el club de su barrio... Pino Montano.

Los tres primeros partidos de Rakitic en el Sevilla 20/21 presentan mejores números que sensaciones. Fue objeto del penalti con el que se adelantaron los españoles en la Supercopa de Europa ante el Bayern y cerró con un gol la remontada en Cádiz (1-3), donde un pase balístico suyo a Jesús Navas estuvo en el origen del primer gol sevillista. Su ritmo de tiki-taka, sin embargo, está del todo desacompasado con el «pressing» fanático y la verticalidad que preconiza Lopetegui. Quizá sea sólo un vicio subsanable que arrastre de su larga etapa barcelonista o, a lo peor, es que ya no está para estos trotes. El sevillista más puntilloso se pregunta, así, si era necesario firmarle un contrato onerosísimo por cuatro temporadas a un futbolista que ya cumplió los 32 años.

Este Barcelona-Sevilla es el partido más interesante de la quinta jornada, pero es el tercero para ambos, que aplazaron sus dos primeros encuentros por haberse prolongado su campaña europea de agosto. Y son, por cierto, los dos únicos equipos de la Liga que hasta ahora presumen de estar al copo de puntos, seis cada uno tras sus victorias respectivas del domingo pasado y del jueves. Los azulgranas de Koeman son obligatorios aspirantes al título. Los sevillistas sueñan con que una temporada de éstas...