Real Madrid

San Teobaldo

¿Qué será del Real Madrid si un día, Dios no lo quiera, se lesiona de gravedad?

Thibaut Courtois ataja un balón en el derbi
Thibaut Courtois ataja un balón en el derbiJuanJo MartínEFE

He de reconocer que cuando el Real Madrid fue a por Thibaut (Teobaldo) Courtois hace tres veranos experimenté una sensación agridulce. Me parecía un gran portero, pero albergaba las dudas obvias acerca de la agilidad de un armario de 2 metros. Era tan bueno por alto como cuestionable por bajo. El gol de Sergio Ramos en la finalísima de Lisboa acrecentaba mi incertidumbre. Tan cierto es que el testarazo del maestro de Camas fue magistralmente certero como que un portero de esa envergadura podía haberlo atajado o despejado. Que en el Chelsea tampoco las tenían todas consigo lo demuestra el hecho de que tampoco se resistieron cual gato panza arriba cuando se negó a renovar en 2018. Otro dato a favor de su fichaje era el importe, 40 millones, una ganga teniendo en cuenta su edad de entonces (26 años) y la no precisamente banal circunstancia de que figuraba en el top 5 mundial.

El Madrid estuvo presto y dispuesto a amarrarlo con antelación cuando le restaba un año de contrato con los de Abramovich. Husmearon en su vida personal y se enteraron de que sus hijos, fruto de su relación con una ciudadana tinerfeña, residían en Madrid desde que se separó. Se juntó el hambre de los de Chamartín por contar con un portero de talla mundial, Keylor era top 10, pero no 5 ó 3 como es ahora nuestro personaje, con las ganas del belga de poder convivir día a día con sus vástagos sin tener que pasarse la vida metido en un avión Londres-Madrid. Constituye la mejor inversión reciente del mejor equipo de la historia de un lustro a esta parte, al punto que podemos determinar, sin temor a incurrir en la grandilocuencia, que es el arquero en mejor forma del planeta.

Ahora es un 1 completísimo, tan completo por arriba como por abajo, cosa que no sucedía antaño. Si no fuera por su concurso, el mediocre Real Madrid post-Cristiano no habría ganado una Liga, hubiera caído antes en Champions y en el torneo de la regularidad de esta temporada andaría por debajo del tercer puesto que ocupa actualmente. Su actuación de ayer fue para enmarcar, muy especialmente en ese inicio de la segunda parte en el que el Atleti tuvo en sus manos la resolución del derbi. Fue de ésas que se deberían estudiar en todas las academias de porteros. Su respuesta a los dos remates mortales de necesidad del descomunal Yannick Carrasco y el eterno Luis Suárez fue magistral. El resumen de sus 93 minutos es un sobresaliente cum laude. A nadie se le escapa que en el tanto rival poco pudo hacer ante el enésimo fallo garrafal de un Varane que permanece atrapado por el síndrome de Mánchester y que se atasca sin el gran capitán a su vera.

Conclusión que saco sin regatear mérito alguno al añorado Marcos Llorente y a un Luis Suárez que con 34 años atesora la pólvora y la facilidad en la definición que ya gustaría a muchos killers del área de 24. Con todo, lo más preocupante es la respuesta a la pregunta del millón: ¿qué será de los de Zidane si un día, Dios no lo quiera, se lesiona de gravedad? Mejor no pensarlo. Porque este equipo pivota en torno al cancerbero y el pluscuamperfecto Casemiro. Pero, sobre todo, en torno a nuestro protagonista. Dios guarde a San Teobaldo muchos años.