Fútbol

El curso acelerado de Mingueza en la élite

Pensó en irse para buscar minutos y ante la Real Sociedad jugará su partido número 30 con el Barça en cuatro meses no siempre fáciles. Cuenta para Koeman

Mingueza marcó ante el Huesca su primer gol con el primer equipo del Barcelona
Mingueza marcó ante el Huesca su primer gol con el primer equipo del Barcelona FOTO: DPA vía Europa Press

Las lesiones empezaron a multiplicarse en la defensa del Barcelona y Koeman no lo dudó: a mirar al filial. Y reclutó para el primer equipo sin pensárselo a Óscar Mingueza, que ya había estado varios encuentros en el banquillo e incluso hizo la pretemporada. Sólo han pasado cuatro meses desde que le dio la alternativa, porque el debut fue el 24 de noviembre contra el Dinamo de Kiev, pero el canterano ha tenido una clase intensiva de lo que es jugar en la élite. Ha pasado por los halagos, por el “qué buenas maneras tiene este chico”, de buen pie con la pelota, a tener que ver cómo se hacía público un informe interno en el que se ponía en duda su capacidad para los partidos importantes o a ser sustituido a la media hora en la vuelta de Champions contra el PSG después de ver una amarilla. Pero Koeman siempre ha contado con él y aquella sustitución en el Parque de los Príncipes se la explicó con toda naturalidad: estaba jugando contra uno de los mejores futbolistas del mundo, Mbappé, y esa tarjeta era un peligro. Al partido siguiente, contra el Huesca, el entrenador lo volvió a poner, y además marcó su primer gol con los mayores y recibió la bendición de Puyol: “Cada día sigue creciendo”. Son cuatro meses en los que ha disputado 29 encuentros. En parte por obligación, por las bajas de Piqué, Araujo, los problemas eternos de Umtiti... que ha ido teniendo el Barcelona, Óscar Mingueza ha tenido oportunidades y está defendiendo su sitio con personalidad hasta ser ya un jugador más del primer equipo.

Llegó a las categorías inferiores del Barcelona con siete años (tiene 21), destacando por su capacidad física y porque ya se le veía listo en la toma de decisiones para dar el pase. En LaLiga ha ejecutado bien 925 de los 1.001 que ha intentando, y en Champions 213 de 231. Juega muy tranquilo, incluso demasiado y Koeman ya le dijo públicamente que a veces se despistaba cuando se confiaba. Es la forma de ser del preparador “oranje”, que “va de cara”, según ha reconocido el propio futbolista en Catalunya Radio. Eso le gusta y esas llamadas de atención son para mejorar.

Más agresividad

Mingueza ha tenido algún despiste, como el autogol contra el Cádiz, pero también Araujo, otra de las sensaciones jóvenes de la temporada, se equivocó ante el Eibar, o Piqué frente al Alavés o Lenglet en su campaña más floja. Ha tenido capacidad para que eso no le pasara por encima y lo positivo supera de largo a lo negativo. Ha estado por todos los equipos filiales del Barcelona y fue campeón de la Youth League en la campaña 2017-18. “Siempre me dijeron que debía mejorar en agresividad. A finales de la temporada anterior, en el B, ya cambié eso por completo. Mejoré mucho en agresividad. Ya forma parte de mí”, admite el defensa en la misma entrevista, en la que reconoce que incluso pensó en pedir una cesión para salir y foguearse y tener minutos, pero la experiencia la está ganando en el mismo Barça. Koeman le ha buscado encaje en todos los sistemas que ha utilizado, lo que demuestra su polivalencia. Como central en una defensa de cuatro, su puesto “original”; como central en el dibujo con tres atrás utilizado en los últimos partidos; y como lateral, pues Sergi Roberto lleva tiempo lesionado y Dest es todavía demasiado irregular. Con el Barça B de García Pimienta llegó a actuar incluso de lateral izquierdo.

Su hermana también juega en el Barça

Su contrato cumple en verano, pero va a renovar. El club tiene una opción para ampliar la relación hasta 2023 de forma unilateral, que debe hacer efectiva antes del 31 de mayo. Admirador de Valdés y Alves, marcado por Ronaldinho, como muchos jóvenes, pese a los pocos años que el brasileño estuvo en el Barça, su verdadero ídolo era otro: un primo que jugaba en el Santa Perpetua, club del que Mingueza dio el salto a La Masia. “Llevaba el número 20 porque quería jugar como él”, reconoció el defensa en Barça TV. Lo suyo es de familia, ya que su hermana Ari comparte puesto con él y juega en el filial azulgrana y también ha debutado ya con el primer equipo.