Balonmano

Guerreras olímpicas, liga en busca del profesionalismo

Las guerreras se clasifican para Tokio, mientras la liga, decimosexta de Europa, lucha para que todas las jugadoras sean profesionales y los equipos puedan disputar la Champions

Carmen Martín, capitana de España, celebra un gol en el preolímpico / Foto: JL Recia, RFEBM
Carmen Martín, capitana de España, celebra un gol en el preolímpico / Foto: JL Recia, RFEBMLa Razón

Carmen Martín ponía la tele de cría y sí, había balonmano, el deporte que a ella le gustaba y que eligió por delante de las clases de sevillanas, pero no jugaban chicas. «El femenino era complicado, no había partidos en televisión ni internet, no había acceso fácil para saber en quién podías fijarte, pero cuando veía a España siempre pensaba en Juanín García, siempre lo miraba y la verdad es que ha sido un jugador excelente y un referente para muchos», recuerda la capitana de las Guerreras, la mujer en la que, ahora sí, muchas chicas ven un modelo a seguir. «Carmen Martín, Nerea Pena... Quién me iba a decir hace años que iba a poder compartir selección con ellas», afirma Ivet Musos, lateral del Balonmano Elche y del equipo nacional que ha conseguido un nuevo éxito este fin de semana en el preolímpico que se ha disputado en Llíria (Valencia). Carmen lidera el grito de las Guerreras antes de cada batalla: «España, bien, coño, bien»; y también vuela en el campo: siete goles en el primer partido ante Suecia, que acabó en empate a 28, y 6 en el cómodo triunfo definitivo ante Argentina (16-31) que lleva a las chicas dirigidas por Carlos Viver a los Juegos. La fiesta en el pabellón Pla de L’Arc fue tremenda. Y debajo el cartel: «Ticket to Tokio».

Será la tercera participación olímpica consecutiva de un equipo que en plena renovación fue subcampeón del mundo en Japón en 2019. La selección femenina de balonmano no lograba clasificarse para los Juegos y los mundiales a finales del siglo pasado y ahora está en la pelea por las medallas. La fantásticas generación pasada ha encontrado continuidad y se trabaja para que así siga siendo en el programa «Objetivo 2021» (este año el Mundial es en España, en diciembre), en el que Carlos Viver concentra a jugadoras que no están entre las fijas de la selección para que vayan conociendo la dinámica del equipo y que así el salto sea progresivo y el futuro esté asegurado.

Una liga en busca del profesionalismo

La liga femenina española intenta crecer desde hace tiempo tras el golpe de la crisis. Con el patrocinio de Iberdrola, se televisa un partido cada semana y una parte del dinero se reparte entre los clubes, a los que se les exige una serie de requisitos para intentar que el campeonato sea cada vez más profesional y deje atrás el amateurismo. Hay como dos velocidades: a los equipos de nivel A, los que están en Europa, se les exige que tengan, como mínimo, ocho jugadoras contratadas a jornada completa más cuatro a media jornada, con su Seguridad Social, etc. Al resto, dos jugadoras a jornada completa y seis a media por lo menos.

La liga nacional es actualmente la décimo sexta del ránking europeo y los equipos no disputan la Champions, pero sí las otras dos competiciones continentales: la European League y la European Cup. Teniendo buenos resultados aquí se sube en ese ránking, pero sin disputar la máxima competición es difícil escalar, de ahí que sea un pequeño círculo vicioso. También hay «wild card» y si en España saliera un proyecto fuerte, podría acceder como invitado a la apreciada Champions en la que, no hace tanto, en 2011, el desaparecido Itxako disputó la final.

Mientras la liga pelea por crecer, muchas jugadoras, como ha pasado con los Hispanos, se van al extranjero, a campeonatos más poderosos en los que además pagan bien. Carmen Martín estuvo en el Itxako y después ha pasado por Eslovenia, Francia y Rumanía, donde sigue jugando y donde ya conquistó una Champions (2016). De esa liga hay seis jugadoras de las Guerreras que han estado en el preolímpico, más una de Dinamarca, una de Francia y dos de Alemania. Las ocho restantes juegan en España. «Se echa mucho de menos la casa, el hablar tu idioma cada día, y me encantaría poder volver», admite Carmen Martín. «Pero si queremos estar en la máxima competición ahora no tenemos ningún equipo en España que nos lleve, y es uno de los grandes motivos: la ambición del deportista», añade.

Los terceros Juegos seguidos de las Guerreras también serán los terceros de la capitana. En los pasados ha tenido sensaciones de todo tipo. «Los recuerdos son todos buenos, siempre vivo la competición al cien por cien y también con mucha ilusión», dice a bote pronto. Es la magia olímpica, pese al sufrimiento de las dos citas anteriores, una de ellas con final feliz: en Londres 2012 Carmen jugó los cuatro primeros partidos y, ¡pum!, una rival se le cayó encima y le hizo polvo la rodilla. Tuvo que dejar el equipo entre lágrimas de pena, que convirtió en llanto de alegría cuando volvió a la capital inglesa para vivir desde la grada la fantástica medalla de bronce. «Las lesiones siempre llegan, eso funciona así. Pero, bueno, lo que se aprende es a intentar cuidarse y hacer hincapié en lo que te pueda funcionar bien para no volverte a lesionar», reflexiona la extremo. En Río 2016 España lo tenía hecho en los cuartos: siete goles de ventaja al descanso ante Francia, que remontó después y ganó en la prórroga. Tokio será la tercera oportunidad. Y dicen que a la tercera va la vencida.