Atletismo

La vigilante de seguridad Marta Domínguez

La que fuera estrella del atletismo español antes de verse inmersa en la Operación Galgo se ha visto obligada a reinventarse

Marta Domínguez, como vigilante de seguridad en la estación de tren de Palencia
Marta Domínguez, como vigilante de seguridad en la estación de tren de PalenciaFotoLa Razon

Los palentinos que acuden a la estación de Renfe de la ciudad castellana no sólo comentan las obras terminadas del parque de Los Jardinillos. Los más curiosos reparan en una de las vigilantes que se encuentra en la estación. «Sí, es ella, es Marta Domínguez». La que fue la mejor atleta española de la historia hasta que se vio salpicada por el dopaje ejerce como vigilante de seguridad entre maletas, pasajeros, trenes regionales, Alvias y Aves. Marta ha tenido que reinventarse.

La Operación Galgo, las visitas a los juzgados de Plaza de Castilla, la sanción del Tribunal Superior de Arbitraje, el abandono de la política, donde fue concejal del PP en su ciudad y senadora, su divorcio... Marta Domínguez es la madre de un niño de 10 años que ha intentado en una ocasión opositar a Policía Nacional y en dos a la Policía Local. No superó las pruebas teóricas y encontró trabajo en un céntrico gimnasio de Palencia. La pandemia se llevó por delante esa ocupación y ahora ejerce de vigilante de seguridad en la estación de tren.

En su ciudad, Marta Domínguez es una vecina más. El reformado pabellón municipal donde juega sus partidos el equipo de LEB Oro ya no lleva su nombre. La estatua que estaba enfrente de la fachada de esa instalación fue trasladada al exterior del Campo de la Juventud, uno de los lugares en que se entrenaba en su época dorada y que ahora se denomina Centro de Perfeccionamiento Técnico y Deportivo. Allí ahora también hay una escuela de atletismo. La estatua de Marta con su cinta en la mano se encuentra en una avenida transitada de la ciudad. También conserva una calle con su nombre en una de las zonas de reciente construcción, el barrio Nueva Balastera, aunque ya no sea Hija Predilecta de Palencia.

El calvario de Marta Domínguez comenzó hace casi once años cuando fue detenida en la capital castellana en el transcurso de la Operación Galgo. La sucesión de batacazos judiciales y la decisión del TAS de sancionarla en 2015 durante tres años por dopaje y anular todos los resultados obtenidos desde el 5 de agosto de 2009 hasta el 8 de julio de 2013 acabaron con su carrera deportiva. Con esa sanción, Marta Domínguez perdía las medallas de oro y plata que había ganado en Berlín y en el Europeo de Barcelona, pero también el apoyo social del que había gozado hasta entonces. También perdió el apoyo de sus compañeros del PP, que la retiraron de las listas del Partido Popular de Madrid en las elecciones de 2015, pocos días antes de conocerse la decisión del TAS. Hasta el Consejo Superior de Deportes le retiró su condición de deportista de alto nivel y perdió una larga batalla legal con el último varapalo del Tribunal Supremo que rechazó su recurso para que se condenase a la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) por vulnerar su derecho a la intimidad y a la protección de datos personales.