Aguafiestas Del Bosque

El seleccionador fue el único que, lejos de deshacerse en elogios hacia Isco, criticó su fútbol «fino» ante Bielorrusia.

Al término de la efectiva y efectista victoria de España sobre Bielorrusia, todos coincidían: Isco era el hombre del partido. El centrocampista malagueño acaparó todos los titulares, aunó la gran mayoría de los elogios, se llevó la admiración de sus compañeros y las más estruendosas ovaciones del público onubense. Absolutamente todo el mundo quedó entusiasmado con la obra maestra que el crack del Real Madrid firmó en Huelva con la elástica nacional. Todo el mundo salvo el seleccionador. Porque Vicente del Bosque, hombre más amigo de los elogios que de hacer críticas a sus jugadores en público, denunciaba tras el choque, de forma un tanto sorprendente, que su equipo quiso «jugar demasiado fino y demasiado artista». Para Del Bosque, Isco se había «enredado en jugar demasiado fino». Su show ante Bielorrusia fue una portentosa exhibición de ilusionismo. Sin embargo, sus trucos de prestidigitador del balón no convencieron del todo al Seleccionador. Y lo cierto es que Isco brilló. Y estuvo fino. Muy fino. De hecho, hace mucho tiempo que no se veía a la Selección hilar el fútbol así. En su primera titularidad con la Selección absoluta, Isco insufló un soplo de aire fresco a un combinado nacional que mostró una cara rejuvenecida y momentos de gran juego, aunque Bielorrusia no sea absolutamente nadie. O más concretamente, la 106º en el ránking FIFA.

Brillante estreno como titular

Isco fue el futbolista más destacado, sin duda. Su golazo en el minuto 17 arrancó aplausos, exclamaciones de admiración y pañuelos por igual. Pero, más allá de ese misil inteligente que abrió el marcador, Isco se empeñó en que le sigan comparando con la mejor versión de Iniesta y que le sigan considerando su digno heredero, su relevo natural. Durante el partido obsequió a la grada del Colombino con un inagotable repertorio de pases, controles y filigranas varias que le hicieron marcharse aclamado en el minuto 79, cuando fue sustituido por Morata. Isco, solo o en perfecta armonía con Koke (vaya pareja para soñar) había dado a España la verticalidad perdida mientras obligaba al público a levantarse de sus asientos en varias ocasiones. Lo que se suele conocer en el argot futbolístico como «devolver el precio de la entrada».

«Es mi fútbol»

Por supuesto, el genio de Benalmádena no quiso meterse en líos con Del Bosque, ahora que, por fin, parece depositar algo de confianza en su juego. Por eso admitió que «puede ser que lo dijera por mí, me siento aludido. Hay que acostumbrarse a los elogios, pero también a las críticas. A lo mejor pequé de hacerlo demasiado bonito, espero aprender de esas cosas». Pero lo hizo con la boca pequeña, porque también se deslizó de sus palabras cierto orgullo por el fútbol que le ha llevado a donde está: «Me gusta divertirme sobre el campo y ése es mi juego. No voy a cambiar», terció el mejor jugador del partido.

Poco utilizado

No escapa a nadie que Vicente del Bosque es un apasionado, o al menos así se desprende de sus palabras y decisiones recientes, del tipo de juego que, exactamente, desarrolla Isco. Sin embargo, no ha venido confiando demasiado en él: sólo le ha concedido cinco internacionalidades. Le convocó por primera vez en mayo de 2012 para dos amistosos ante Serbia y Corea de preparación para la Eurocopa, pero ni le hizo debutar ni le llevó a la cita de Ucrania y Polonia. Tardaría casi un año Isco en volver al equipo nacional absoluto: fue en un amistoso ante Uruguay, en febrero de 2013, donde sí contó con minutos tras sustituir a Iniesta. Pasaron seis meses hasta que volvió a ser convocado, de nuevo para un amistoso frente a Ecuador, y un mes después, en octubre, disputaba su primer partido oficial ante Georgia. Ha transcurrido un año hasta que Isco ha vuelto a la Selección. Y lo ha hecho por la puerta grande: marcando su primer tanto, haciéndolo en partido oficial y consiguiendo uno de los goles de más bella factura que ha firmado en su carrera.

Presente y futuro

Entre medias de sus dos últimas apariciones, Isco se quedaba fuera de la Copa del Mundo de Brasil, cuando su llamada era un clamor. Su final de temporada en el Real Madrid había sido fabuloso, con participación directa, tanto en ataque como, especialmente, a la hora de defender, en las finales de la Copa del Rey y de la «Champions». Finalmente, Del Bosque se ha tenido que rendir a la evidencia. Isco no sólo es el futuro de la Selección española, sino que está llamado a liderar desde el presente.

Pero sus palabras no han sentado bien en ciertos sectores madridistas, que consideran que la mano izquierda que tiene el seleccionador para tratar casos como los de Piqué, Xavi, Cesc o Diego Costa, no ha aparecido por ninguna parte con Isco. A buen seguro, terminará haciéndolo. El fútbol de Isco convencerá a todos al final. Incluido al seleccionador. El fino arte de tratar bien al balón podrá con la versión más gruesa del seleccionador.