Así es Roberto Martínez, el hombre que podría sustituir a Valverde en el Barça

Roberto Martínez nació en Balaguer hace casi 46 años y durante el pasado Mundial en su localidad todo el mundo era «belga», entusiasmados por que un paisano fuera el entrenador del equipo que eliminó a Brasil y que llegó hasta las semifinales de la cita futbolística más importante. «Que uno de aquí esté triunfando en el fútbol, con lo difícil que es...», aseguraba Rafa, dueño junto a Antonio de «El Parador», el restaurante donde se ven los partidos de Bélgica y, antes, de los equipos de Roberto en Inglaterra; y donde la próxima temporada pueden verse los del Barcelona, si finalmente el club azulgrana lo ficha como técnico para el próximo curso para sustituir a Ernesto Valverde. Es el favorito, según informa RAC1. Tiene contrato con Bélgica hasta 2020, de ahí que haga falta una negociación.

En «El Parador» hace siempre una visita el entrenador cuando está de vacaciones para tomar su plato preferido, unos caracoles a la llauna. «Se llega a comer 200 el tío», bromeaba Antonio el pasado verano. Allí se junta con sus amigos de toda la vida e incluso para esa cafetería llegó a jugar al fútbol sala en sus inicios un hombre hecho a sí mismo que ha hecho la mayoría de su carrera en Inglaterra. Su padre nació en Zaragoza y fue futbolista en el equipo de su tierra. Emigró a Balaguer y también fue entrenador. Y su hijo, siempre detrás. Como futbolista, Roberto Martínez estuvo en el filial del Zaragoza y llegó a debutar en Primera en un partido contra el Atlético. Pese a que se movía por el fútbol modesto, fue el protagonista de una historia apasionante, ya que junto a Jesús Seba (que ahora es su ayudante) e Isidro Díaz se fueron al Wigan, a Inglaterra, en una época (era 1995) en la que no era habitual ver a futbolistas españoles en el extranjero. «En la Premier sólo estuvo Nayim, en el Tottenham», cuenta Isidro, que recuerda así cómo fue el fichaje por el Wigan: «El dueño del Wigan en esa época tenía tiendas de deportes en Zaragoza, Valencia, Palma y Madrid. El director de estas tiendas en España era un chico holandés que fue futbolista y nos conocía. Rober y yo ya no estábamos en el filial del Zaragoza, fuimos a Balaguer, a su pueblo, a jugar. El entrenador del Wigan fue a vernos un partido y le encantó. Era una buena oferta económica y allí la tercera es profesional».

Los tres se hicieron famosos y los llamaban «The three amigos» (los tres amigos). Roberto es el que estuvo más años en el club. De hecho, es considerado uno de los mejores jugadores de su historia. Después se fue al Swansea, en el que llegó a ser capitán y que, después de que se hubiera marchado, lo reclamó en 2007 para que fuera entrenador-jugador. Así empezó su trabajo en los banquillos, llegando a ascender al Swansea a segunda. Se fue al Wigan, a la Premier, y salvó la categoría todos los años menos el último, en el que hizo historia al conquistar la FA Cup. Jordi Gómez era uno de sus futbolistas, y así lo define: «Roberto me enseñó que no son los entrenadores los que te ponen, eres tú con tu rendimiento. Él sabe que cada persona es diferente y por eso saca lo mejor de cada uno. Sabe cuándo un jugador está en buen estado para ponerlo y que ayude al equipo».

El primer gran salto fue ir al Everton. Y de ahí, a Bélgica. El Barça podría ser el siguiente gran avance. Roberto se declara «cruyffista» porque le gusta cómo Johan cambió la idea del Barça, aunque también se ha abierto a otras ideas y a otras formas de trabajar, porque es curioso por naturaleza. En el club azulgrana se le pediría volver a las esencias del juego de toque, que se mantuvo con Valverde, pero quizá con menos brillantez que en el pasado. En el Barça la exigencia será máxima, porque sabe que ganar LaLiga, que ya es bastante, seguramente no sea suficiente. Se le exigirá jugar bien y ganar. Los dos sistemas que más utiliza son el 1-4-3-3 o el 1-3-5-2, con tres centrales y dos laterales largos. Podría ser «rival» del futbolista que ahora es su estrella: Eden Hazard, objetivo del Real Madrid.