Europa

El enigma Navarro

Su físico le impide jugar con regularidad. «No estoy ideal», asegura.

En el pasado Fin de Semana de las Estrellas, Neven Spahija, entrenador ayudante en los Hawks de Atlanta, aseguró a LA RAZÓN que en el mejor equipo de la Conferencia Este uno de los sistemas se denominaba «Navarro». El técnico croata, ex de Valencia y Baskonia, aseguraba en el Barclays Center: «Tenemos un sistema que se llama Navarro por él. Cuando llegué a los Hawks empecé a oír ‘‘Navarro, Navarro’’ durante un entrenamiento y no veía a ningún Juan Carlos, pero hay una parte de un sistema de ataque que es así por él». La anécdota refleja la dimensión global del escolta azulgrana, que en Las Palmas busca su séptimo título de Copa del Rey.

El problema para el Barça es que el Navarro de la presente temporada no puede estar más lejos del que fuera durante muchos años el mejor escolta de Europa. Su estado físico le ha impedido jugar con regularidad y llega a uno de sus torneos favoritos marcado por las dudas. «Llego con muchas ganas de ayudar al equipo, pero no estoy ideal. Ante el Joventut –en la última jornada de Liga– no jugué por precaución y espero llegar un poco mejor al partido del jueves», comentó «La Bomba» a su llegada a las islas.

La intención de Xavi Pascual era dosificar a su capitán para las citas más importantes, pero las lesiones han alterado los planes del técnico. Navarro empezó la temporada muy tocado anímicamente por lo sucedido en la Copa del Mundo con la Selección. Su físico no le ayudó a recuperarse. Las primeras molestias llegaron en octubre. En noviembre estuvo tres semanas parado por un problema en el bíceps femoral de la pierna derecha. La misma zona le tuvo otro mes y medio parado por una rotura fibrilar hasta hace pocos días.

Con esos problemas físicos, su papel en el equipo ha sido residual. En la Liga Endesa ha disputado nueve partidos de 21 posibles. Sólo acumula 16 minutos por partido y hay 13 jugadores que han tenido más tiempo en cancha que él. Sus cinco puntos de media y un 25 por ciento en tiros de campo son el reflejo de su mal momento físico. En la Euroliga, la historia se repite. Ha jugado siete partidos de 17 y sólo uno en el «Top 16». Sus promedios son algo superiores a los de la Liga Endesa (9 puntos y 4 asistencias en 20 minutos), pero no tienen nada que ver con el Navarro que resolvía partidos vestido de azulgrana. Él no ha sido el único exterior con problemas físicos en el Barça. Abrines y Oleson, dos de los jugadores llamados a hacer de Navarro cuando «Juanqui» ya no esté, también se han perdido muchos partidos. Las bajas provocaron la llegada del escolta francés Edwin Jackson antes del clásico de finales de diciembre. Y ahora es el alero francés el que está con problemas físicos y hoy podría ser baja. «No podemos estar al ciento por ciento, porque tenemos jugadores que no lo están, pero llegamos con ilusión y preparados», comentó Xavi Pascual.

Las ausencias han provocado la eclosión de Mario Hezonja y que el alero croata (19 años, 2,02 y 98 kilos) sea uno de los nombres apuntados con mayúscula por los ojeadores de la NBA que se van a citar en Las Palmas. Con tanto talento como físico, su 8/8 en triples en Manresa o su actuación en el reciente clásico de la Euroliga le han convertido en la joya de los azulgrana y en otro de los futuribles relevos del capitán culé.

El Barça se topa con el equipo al que ningún cabeza de serie quería, el Valencia. La salida de Perasovic ha aliviado a una plantilla que necesita reivindicarse en el arranque del torneo después de unos meses mediocres. La llegada de Carles Durán al banquillo valenciano provoca que los ocho técnicos de la Copa sean españoles. «No queremos complicar la vida al Barça, lo que queremos es ganarle», asegura.