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«En dos o tres días esto se habrá olvidado»

Cañellas reivindica el valor de la Selección de balonmano, un deporte que tiene la liga en crisis, pero en el que los equipos nacionales llevan años ganando medallas tanto en la absoluta como en las categorías inferiores

  • El capitán Raúl Entrerríos muestra el oro conquistado en Zagreb
    El capitán Raúl Entrerríos muestra el oro conquistado en Zagreb / EFE

Tiempo de lectura 4 min.

30 de enero de 2018. 01:22h

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Francisco Martínez 30/1/2018

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La juerga fue larga. No es para menos: ¡oro en el Europeo! Después de la ceremonia de entrega de trofeos, en el vestuario, la bandeja de campeones se convirtió por momentos en un plato de percusión, tocado con la medalla, con suavidad, eso sí, con lo que había costado ganarla... Alguna cervecita ya cayó. La celebración con las familias fue primero en la grada y después, ya pasada la media noche, en un restaurante, donde picaron algo. Y más tarde se marcharon a la fiesta oficial del torneo, que cada uno alargó hasta que quiso. Al día siguiente, ayer, era momento para la reflexión. Una de los veteranos, Joan Cañellas, habla claro en el aeropuerto antes de volver a España:

–¿Qué le parece que el balonmano haya sido portada en todos los periódicos y las televisiones?

–Cuesta mucho que lo sea y poco que se olvide, es bonito, pero soy consciente de que esto va a durar poco. Los reconocimientos en los deportes minoritarios como el balonmano pasan rápido. Con lo que nos tenemos que quedar es con la satisfacción del trabajo bien hecho y con las vivencias, lo demás va a pasar de forma efímera. Seguimos siendo los mismos. En dos o tres días va a pasar como cuando ganamos el Mundial.

Así contesta el jugador del Vardar en varias respuestas. Hace cinco años España ya fue campeona del mundo en una final impresionante ante Dinamarca, con el Palau Sant Jordi lleno, pero la fama pasó rápido. El duelo decisivo de ayer contra Suecia fue seguido por 2,5 millones de espectadores, con un pico de casi 4,2 justo al ganar, que fue el minuto de oro del día, con un 20,1 por ciento de cuota. Los Hispanos enganchan, mientras la liga (ASOBAL) pelea por volver a la luz, pues la crisis le atizó fuerte. Pero la Federación tiene 21 patrocinadores y la selección no para: sigue luchando por todo en la absoluta y en las categorías inferiores. «No es extraño que nos dé estas alegrías porque llevamos 9 o 10 años en los que tanto los juveniles como los júniors pelean por la medalla», afirma Isidoro Martínez, seleccionador de los júniors que conquistaron el oro mundial el pasado verano.

La rueda del equipo nacional continúa gracias al PNTD (Plan Nacional de Tecnificación Deportiva). «Viene de lejos, del año 87, aunque ese nombre lo tiene desde 1994. Enviamos observadores, técnicos españoles, en Navidad a ver los partidos de selecciones autonómicas y en abril y mayo a los intersectores y los campeonatos de España de clubes de infantiles, cadetes y juveniles. A partir de ahí se hacen informes», explica Isidoro. La prueba de que el sistema funciona es que todos los que se proclamaron campeones de Europa el pasado domingo han pasado por el PNTD. Con Jordi Ribera, claro, se mantiene, con los matices que pone cada seleccionador. «Es raro que se nos escape un jugador. La comunicación con los técnicos y con los equipos es extraordinaria», admite Isidoro.

Pese a que parezca una contradicción, España ha sabido aprovecharse de un mal momento. Aunque sí es un deporte que se practica (casi 100.000 licencias, según el CSD, sólo superado por fútbol, baloncesto, caza, golf, judo y montaña y escalada) la liga, como se comentó antes, está en crisis y hubo fuga de talentos. «Antes los júnior que destacaban iban a los grandes equipos españoles, pero eran un complemento, no tenían minutos de competición, pues se los quitaban fichajes de fuera. Ahora se tiene que apostar por ellos y juegan minutos de calidad. Y los absolutos que están fuera compiten al máximo nivel en campeonatos más poderosos como los de Francia o Alemania», opina Isidoro. Por tanto, los jóvenes debutan antes en España y si salen fuera, ya cuajados, es para pelear con los mejores.

También ha sabido hacer del defecto virtud. «Siempre se dice que no somos tan fuertes como otros, pero jugamos mejor. Por ejemplo, la primera línea de este Europeo, Entrerríos, Sarmiento y Gurbindo, no está formada por los típicos lanzadores, pero son buenos jugadores de balonmano. Y tácticamente más inteligente. Se vio con la defensa ante Suecia: con el 5-1 les sacamos de la distancia que era más cómoda para su potencial», continúa Isidoro, que también quiere reivindicar al entrenador nacional: «Defiendo el gen del entrenador español. Aquí se entrena muy bien». Todo este cóctel con tanta gente detrás trabajando hace que los Hispanos sean reconocibles y sean los campeones continentales. Hace también que en el ránking mundial, que se forma en base a la selección absoluta, la júnior y la juvenil, España esté segunda, sólo por detrás de Alemania.

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