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La nacionalidad portuguesa de Abramovich complica la venta del Chelsea

El Gobierno luso, que está negociando con Reino Unido, debe avalar la operación para que la venta sea efectiva

Roman Abramovich junto a su hija Sofía
Roman Abramovich junto a su hija Sofía FOTO: Mike Egerton GTRES

Todo parecía cerrado. El oligarca ruso Roman Abramovich y el gobierno del Reino Unido llegaban el pasado 17 de mayo a un acuerdo para impulsar definitivamente la venta del Chelsea, según adelantó la agencia de noticias PA. Un consorcio liderado por Todd Boehly, y en el que participan Clearlake Capital, Mark Walter y Hansjoerg Wyss, se convertiría así en el nuevo propietario del club inglés, tras una inversión de 5.000 millones de euros.

El gran problema que había impedido cerrar la venta del Chelsea era la deuda de 1.700 millones de euros que el club mantiene con Abramovich, que ya había declarado que renunciaba a que el club le devolviera ese préstamo. Sin embargo, el gobierno del Reino Unido no se fiaba de las intenciones del empresario ruso y temía que en el último momento cambiara de postura y exigiera la devolución del dinero. Ahora, el gobierno que preside Boris Johnson habría obtenido más garantías por parte de Abramovich y de sus abogados de que no reclamará la devolución de ese dinero, lo supone un avance decisivo para desatascar la venta definitiva del club.

Sin embargo, un nuevo obstáculo legal complica cerrar definitivamente la operación. La venta necesita el aval de las autoridades portuguesas, porque Roman Abramovich tiene pasaporte portugués. Los gobiernos británico y portugués están en contacto para resolver el tema, con la expectativa de que el trato pueda cerrarse en las próximas horas.

En Cabo Verde, a preguntas de los periodistas, João Gomes Cravinho, ministro de Relaciones Exteriores, dijo que, “en relación con el Chelsea, naturalmente hay un punto absolutamente fundamental aquí: Portugal aplica sanciones que han sido promulgadas por la Unión Europea”. “Lo hacemos con rigor, lo hacemos sin excepciones, y así aplicamos las sanciones, así seguiremos aplicando las sanciones”, garantizó el jefe de la diplomacia portuguesa.

“El Gobierno británico está estudiando posibilidades de enajenar lo que actualmente es propiedad de una persona en la lista de sanciones. Obviamente, estamos en diálogo con el Gobierno británico y la Comisión Europea, pero seremos intransigentes en la aplicación de nuestras obligaciones legales”. añadió João Gomes Cravinho.

El grupo empresarial liderado por Todd Boehly, quien también es copropietario del equipo de béisbol LA Dodgers, pagará a Roman Abramovich cerca de 5.000 millones de euros por la compra del Chelsea, que terminó tercero en la Premier League la temporada pasada. El intrincado acuerdo, que ha tenido varios avances y retrocesos, deberá cerrarse antes del 31 de mayo, cuando expire la licencia especial emitida por el Gobierno británico que permite la gestión del día a día del club londinense. Abramovich decidió vender Chelsea a principios de marzo, pocos días antes de que el gobierno de Boris Johnson congelara sus activos, una sanción aplicada a varios oligarcas rusos tras la invasión rusa de Ucrania.

¿Desde cuando y por qué tiene nacionalidad portuguesa?

El Gobierno luso se la concedió en abril de 2021 por unas supuestas raíces sefardíes que nunca han estado del todo claras.

Tal y como adelanto El Paísla persona que se encargó de avalar y tramitar su nacionalidad, Daniel Litvak, el rabino de la Comunidad Israelí de Oporto. El amparo legal de trámites como el que llevó a cabo Abramóvich reside en la Ley de la Nacionalidad, que desde el año 2015 permite nacionalizar como portugueses a los descendientes de la antigua comunidad judía que residió en el país hasta que fueron expulsados por orden del rey Manuel I en 1496.

El ejecutivo portugués le otorgó la potestad en exclusiva a las Comunidades Israelíes de Lisboa y Oporto para poder certificar los antecedentes sefardíes de los solicitantes. Desde ese momento, se contabilizan 86.500 peticiones tramitadas, de las que el Ministerio de Justicia ha aceptado más de 32.000.

Pese a que ambas comunidades cuentan con la autorización para cursar las solicitudes, el 90% se han presentado en la de Oporto, como fue el caso de la de Roman Abramóvich, que ahora se encuentra bajo sospecha.