FC Barcelona

Messi resuelve, se rompe el radio derecho y se perderá el clásico

Al mejor jugador de la historia le bastaron doce minutos para ejecutar al Sevilla con una asistencia y un gol y poner al Barça líder antes de irse con una luxación en su codo derecho

Leo Messi tras romperse el brazo
Leo Messi tras romperse el brazo

El delantero del Barcelona Leo Messi estará tres semanas de baja al fracturarse el radio del brazo derecho en el partido de Liga que su equipo disputó este sábado ante el Sevilla en el Camp Nou (4-2), según informaron los servicios médicos del club catalán.

Messi es el Barcelona, más que nunca en este curso 18-19 en el que parece que ha sido abandonado por sus socios. Se jugaba el liderato en el Camp Nou y el astro argentino se apresuró a agarrarlo para alejar al Real Madrid en vísperas del «clásico». No se habían cumplido dos minutos, cuando enhebró un pase de fantasía sobre Coutinho, que puso por delante a los locales con un sutil toquecito a la escuadra; y diez después, tras una pérdida de Banega, le hizo su especial a Sergi Gómez y Vaclik, quiebro interior para esquivar al defensa y zurdazo a la base del poste para burlar la estirada del portero. ¿Fin del suspense? Aparentemente, sí.

Es cierto que, entre una jugada y otra, Arana pudo empatar en una contra bien conducida por André Silva, pero su disparo raso se topó con el palo. Sin embargo, el hechizo con el que Messi suele hipnotizar a los sevillistas, sus víctimas preferidas, era demasiado poderoso como para pensar que las huestes de Machín iban a defender su primer puesto en la casa del campeón. Ocurrió que justo después del 2-0, la estrelló se apagó. En un lance fortuito e intrascendente con Franco Vázquez, Leo cayó mal, sobre su brazo derecho y se rompió el radio.

Mientras se disputaba el choque, el capitán azulgrana se marchó a la Ciudad Deportiva Joan Gamper para someterse a unas pruebas médicas que confirmaron el alcance de la lesión, que le tendrá tres semanas de baja..

La marcha de Messi noqueó a los dos equipos a partes iguales, era como si ya no tuviese sentido jugar. Hasta el descanso, transcurrió media hora de centrocampismo insulso en el que Luis Suárez siguió desesperando y desesperándose mientras que el Sevilla no creía en la posibilidad de meterse en el partido por el sencillo procedimiento de meter un golito.

Lo sabían los andaluces, que salieron del camerino decididos a hincarle el colmillo al titubeante campeón. Conducido por un Jesús Navas estelar, que se hartó de poner balones desde su costado, encerró al Barcelona hasta propiciar uno de esos momentos que cambian el curso de los encuentros, sólo que fue Ter Stegen que le puso la firma. Se elevó André Silva, majestuoso, para cabecear a la cruceta el enésimo centro de Navas y voló el portero para interponerse con su manopla. El rebote le cayó a Mudo Vázquez, quien se relamía con el gol a puerta vacía, pero tardó un mundo en armar la pierna y permitió que el alemán resurgiese desde el suelo para completar una doble parada escalofriante y salvadora para su equipo.

En la jugada siguiente, cuando aún sonaban los resoplidos aliviados del Camp Nou, por fin se reencontró Suárez consigo mismo, forzando el penalti de Vaclik tras un túnel excepcional y ejecutándolo con total solvencia. Ahí sí quedó despojado, una hora después, el partido de todo suspense, aunque el Sevilla no quiso bajar los brazos, más que por intentar rascar algo por evitar una de esas goleadas ominosas que tanto afearon su quehacer la pasada campaña. Sarabia acortó distancias tras desviar Lenglet su disparo cuando aún quedaba tiempo, pero quizá no espíritu rebelde en sus compañeros para evitar la derrota aunque, por si acaso, Ter Stegen regaló otra doble intervención antes de que Rakitic y Muriel redondeasen el marcador.