Deportes

Eurocopa 2020 | Inglaterra-Dinamarca (2-1): Y llegó a casa

Inglaterra, por un penalti muy polémico, se mete, por primera vez en la final de una Eurocopa. Dinamarca hizo un partido admirable, pero llegó agotada a la prórroga. Inglaterra-Italia, la final

Los jugadores daneses aplauden a la afición al inicio del partido contra Inglaterra
Los jugadores daneses aplauden a la afición al inicio del partido contra InglaterraLaurence GriffithsAP

En el minuto 79, el danés Christensen voló a por una pelota para cortar un pase, estiró la pierna, pese a que llevaba tiempo con molestias en el muslo. Pero no pensó en esó, porque fue un gesto instintivo, que se hace antes de que llegue el razonamiento, como cuando huimos al ver una serpiente, un gesto de supervivencia: por eso se estiró, porque intuyó o sintió o percibió que era un corte fundamental para evitar una jugada de peligro de Inglaterra por la banda. Golpeó al balón y no volvió a levantarse. Tuvo que ser sustituido. Minutos después, Delaney peleó una pelota en un córner, se fue al suelo y, como su compañero, ya no pudo levantarse y fue sustituido.

Dinamarca hizo cinco cambios antes de que se cumplieran los noventa minutos, lo que es un resumen de cómo fue avanzando su choque contra Inglaterra. Southgate sólo hizo uno. Mientras los ingleses crecían, los daneses sobrevivían, cada vez más agobiados y agotados, buscando cada vez más el final del encuentro que la portería contraria, como sí habían hecho durante gran parte de un choque muy de esta Eurocopa: agónico y tenso, entretenido e infinito, con una prórroga, porque parece que este año los partidos no duran noventa minutos, duran 120.

A Dinamarca se le hicieron más largos que a Inglaterra, un equipo con más recursos. Puede jugar al fútbol, porque tiene a Kane, ya encendido y decisivo; porque, como suplent,e tiene a Grealish; puede correr, porque cuenta con Sterling, que aunque no marcó, sí fue necesario para el tanto en propia meta del empate y fundamental para el penalti del segundo. Y si nada de eso funciona, Southgate usa el arma de las jugadas a balón parado, con sus centrales, tan firmes atrás durante todo el campeonato y con la misma firmeza para rematar en el área contraria. Cuando Inglaterra ve que no le vale el balón por abajo, usa los cabezazos. Ahí pudo ganar el partido, pero Schmeichel sacó una mano milagrosa en la segunda mitad ante un remate de cabeza, como ya había sacado una en la primera mitad. Incluso paró el penalti a Kane y en el segundo que tardó en volver a rematar el delantero inglés, Southgate vio pasar su pasado y la afición inglesa todos sus dramas. Pero el alto delantero llegó antes que nadie y en el rechace marcó el tanto que mete a Inglaterra en la final de la Eurocopa, por fin. «It’s coming home», el fútbol vuelve a casa.

Es del penalti de lo que se va a hablar en Dinamarca, porque la resistencia heroica de su equipo, tras su gran despliegue antes, sólo fue derrotada por la que va a ser ya la jugada más polémica de la Eurocopa. El árbitro señaló la pena máxima por esa caída de Sterling entre dos jugadores daneses, en la primera parte de la prórroga. Y el Var no le quitó la razón, porque el videoarbitraje de este campeonato está pasando sin hacer ruido. Como si eso significara que es más justo.

Por más repeticiones que se vieron era complicado observar la falta que sufre el delantero inglés. El penalti se pitó y Kane, a la segunda, llevó a Inglaterra hasta donde nunca había llegado.

Fue el fin del sueño de una admirable Dinamarca, aunque desde hacía ya muchos minutos se sostenía en el alambre. No le dieron las piernas para más. Había hecho un partido enorme, adelantándose con un golazo de falta en la primera parte y manteniendo el tipo a un rival con mejores jugadores y con el público a favor. Ha sido un equipo sin complejos, comandado por el más inesperado, Damsgaard, que ha jugado tras la caída de Eriksen. El dentrocampista, en su casa, vería perder a su equipo. Y se emocionaría.