Fútbol

El Rayo congela la ilusión del Barça (0-0)

El imponente equipo azulgrana no carbura en la primera jornada y es frenado por los madrileños

Robert Lewandowski se lamenta tras una ocasión fallada
Robert Lewandowski se lamenta tras una ocasión fallada FOTO: Joan Monfort AP

El nuevo Barcelona de Xavi, el de la euforia, se estrelló contra un Rayo Vallecano que le congeló la ilusión. El equipo de Iraola jugó muy bien durante más de una hora y resistió el arreón final para sacar un punto y llevar la decepción al Camp Nou. El imponente grupo que ha montado Laporta con las palancas comienza cediendo terreno. Se vio a un equipo plano en el juego controlado y sólo peligroso en el desorden, lejos de lo que persigue. Y tampoco eso fue suficiente.

La alineación de Xavi dejó varios mensajes. La convocatoria, incluso, de la que se quedó fuera Dest, que apunta a salir antes de que acabe agosto. Piqué, en el banquillo y Gavi por delante de De Jong. Un equipo coherente con lo que había probado en pretemporada, pero desde el primer momento el Rayo se encargó de demostrarle que los amistosos se habían acabado y que esto ya era un partido de verdad. Los chicos de Iraola estaban muy ordenados y es difícil descolocarlos. Y también son valientes porque se fueron a presionar arriba del todo sin miedo, y complicaron la salida de balón del Barcelona. Durante el tramo inicial tocó más balones Ter Stegen que Lewandowski, todos con el pie. Conseguía el Rayo tener al Barcelona lejos de su portería y hacerle cometer errores en el pase. Las jugadas morían lejos de Dimitrievski. Tampoco creaba peligro, pero era un primer paso.

Le costó al equipo de Xavi carburar y ser peligroso y lo hizo cuando encontró a sus extremos. Dembélé y Raphinha parecían destinados a pelear por un puesto en la derecha, pero comparten titularidad y van cambiando sus posiciones. El brasileño fue el más activo y además el que probó el disparo más peligroso, tras un pase atrás del francés. Pedri empezó a intervenir más y se vio por fin a Lewandowski desmarcarse y marcar con sutileza... En claro fuera de juego. El polaco no se dedicó a ser un delantero de área y abandonaba su sitio en busca de recibir y hacer jugar a los interiores, que se incorporaban. Poco a poco fue metiendo más atrás el equipo local a su rival, con la inteligencia de Busquets para presionar, pero le faltó ser más peligroso, un mal que arrastra desde hace tiempo. Esta vez ha fichado para tener esa contundencia, sólo era el primer partido. Curiosamente, cuando más sometido se vio el equipo madrileño fue cuando encontró la acción más peligrosa en una transición en la que Álvaro García engañó a Araujo, pero después no pudo con Ter Stegen en el uno contra uno. El portero lo hizo de miedo en la salida.

El árbitro alargó cinco minutos en esa primera parte. Si lo de que no se iban a pitar «penaltitos», que habían anunciado los árbitros, quedó en evidencia el viernes en el Osasuna-Sevilla, lo de que se va a añadir el tiempo que sea necesario sí es un hecho. En la segunda parte fueron ocho.

El Rayo era vencedor moral de la primera parte: no sufrió y tuvo la oportunidad más clara.

Y dio el segundo susto nada más regresar del vestuario en una recuperación rápida de Pathé Ciss que Camello no llevó a la red por muy poco, impedido por el esfuerzo defensivo de Christensen.

No tardó Xavi en mover al equipo con la entrada de De Jong, Sergi Roberto y Ansu Fati. La respuesta de Iraola fue la presencia de Falcao, habitual verdugo del Barcelona. No encontraba el conjunto azulgrana la manera de superar líneas a través del pase y sí llevó peligro a la carrera. El partido enloqueció por momentos. No lo tenía dominado el Barça, consciente quizá de que en esa anarquía iba a tener más posibilidades. Ansu no tardó en demostrar que tiene el gol en la cabeza y al poco de entrar probó un remate que paró Dimitrievski. También llegaba el Rayo, una internada de Trejo no se convirtió en algo más porque el argentino se resbaló.

Entró Kessie y debutaron todos los fichajes inscritos. Tuvo una buena oportunidad en una de esas llegadas alocadas en las que había entrado el partido. Le habían entrado las prisas al equipo de Xavi, que casi gana por atropello más que con cabeza. Lewandowski probó los primeros remates, pero siempre estuvo bien tapado y no llegaba a hacerlo en ninguna ocasión liberado o con ventaja. La que tuvo más ideal fue con la pierna izquierda tras una recuperación de De Jong, pero en esa ocasión se marchó desviado.

Lo último que intentó Xavi fue un cambio de sistema, con tres defensas y toda la artillería en ataque con la entrada de Aubameyang, que nada más salir sí rozó el gol de verdad, pero Catena puso la rúbrica a su gran partido sacando la pelota en la línea. El Rayo convirtió el final del partido en un ejercicio de resistencia. Y resistió. El Barça se perdió en el caos y terminó con la expulsión de Busquets y dando gracias por que el tanto de Falcao en el descuento llegara en posición ilegal.