De Ter Stegen a Messi (0-2)

El Barcelona ganó en Girona el «partido de Miami» con una gran actuación del portero y del crack. Volvió la polémica arbitral por la roja a Bernardo y el penalti sobre Stuani.

El defensa portugués del Barcelona Nélson Semedo celebra el primer gol de su equipo ante el Girona  / Foto: Efe
El defensa portugués del Barcelona Nélson Semedo celebra el primer gol de su equipo ante el Girona / Foto: Efe

El Barcelona ganó en Girona el «partido de Miami» con una gran actuación del portero y del crack. Volvió la polémica arbitral por la roja a Bernardo y el penalti sobre Stuani.

El partido de Miami se jugó en Girona, como dice la lógica, y más cuando el experimento tenía un cierto punto de improvisación; y ganó el Barcelona sin brillar demasiado en otro encuentro con algunas decisiones comprometidas del árbitro. Por un lado, un claro agarrón de Jordi Alba a Stuani dentro del área; el colegiado, González Fuertes, no lo vio y el VAR no se metió, lo mismo que en la posible mano de la barrera tras una falta lanzada por Messi, en la que el balón puede dar en el hombro a un jugador local. Después, expulsó a Bernardo por doble amarilla, y los jugadores del Girona se quejaron mucho por la segunda, una entrada por detrás a Luis Suárez. González Fuertes se la pudo ahorrar.

Polémicas aparte, el Barcelona firmó su octavo triunfo consecutivo en LaLiga, una victoria de las muchas que ha tenido en el campeonato, sin exhibirse, sufriendo atrás y golpeando arriba. Porque el Girona tuvo varias oportunidades de empatar el primer tanto de Semedo, que resolvió con la izquierda un barullo en el área. Dificultaba el equipo de Eusebio la salidad de balón de los azulgrana con una presión alta. Sufrían Busquets y Arturo Vidal en el centro, con Rakitic algo más inspirado. De las pocas veces que logró salir de la amenaza del Girona, Messi dejó solo a Coutinho, que falló en el mano a mano con Bono. El cuadro local amenazaba tras cada recuperación, y justo antes del descanso rozó el premio, primero con un remate de Stuani, que detuvo Ter Stegen, y después en el rechace, que salvó Piqué bajo la línea de gol tras el tiro de Portu. Era un tanto cantado.

La sensación de peligro local continuó tras el descanso y Stuani de nuevo falló ante el guardameta alemán del Barça, que puso las manos duras para despejar el tiro a bocajarro. No estaba fino el equipo de Valverde, que sólo pasó a dominar el encuentro tras la expulsión de Bernardo. También le ayudó la entrada de Arthur por Arturo Vidal. Con el brasileño en el campo y con superioridad numérica, tuvo más el balón el Barcelona y empezó a distribuirlo a su antojo. Todavía pasó unos minutos de sufrimiento, pero el Girona empezó a bajar y Messi, a subir. Con espacios, llegaron los mejores minutos del argentino, culminados con un gol tras pase de Jordi Alba. No se puso nervioso el «10» para tocar de forma sutil el cara a cara con Bono y marcar su décimo gol en las siete últimas jornadas de Liga. Se distancia al frente de la clasificación del Pichichi, pues ayer también estaban sobre el césped y se quedaron en blanco los dos jugadores que le preceden, Luis Suárez y Stuani. El tanto, por cierto, lo inició Ter Stegen, el mejor de los suyos en el césped junto al «10», uno para dejar la meta a cero en los momentos malos y otro para sentenciar. Pero eso no esconde que el equipo azulgrana sigue teniendo problemas en su sistema defensivo. Le hacen más ocasiones de las que deseara y le cuesta hilvanar su fútbol.

Con el segundo tanto el partido estaba «terminado», por mucho que quedaran 20 minutos por delante. Pudieron ampliar la cuenta Luis Suárez, Coutinho y el propio Messi, pero fallaron o fueron detenidos por Bono. Se llevó el Barcelona el «partido de Miami» y aguanta la presión del Atlético, que sigue amenazando en la segunda plaza con cinco puntos de desventaja.