Pickford, la presión no es jugar un mundial

Jordan Pickford, en el entrenamiento de ayer
Jordan Pickford, en el entrenamiento de ayer

Para Jordan Pickford, la presión no es enfrentarse a una tanda de penaltis en los octavos de final del Mundial. Presión es jugar en ligas semiprofesionales, en campos pequeños ante un puñado de espectadores que son capaces de hacerte un marcaje al hombre. «Cuando hay sólo 500 personas en un campo puedes escuchar todo lo que dicen, cada pequeño comentario. Y eso es lo que te hace dejar de ser un niño y convertirte en un hombre», confiesa. No hace tanto que el portero de la selección inglesa jugaba en campos como ésos. En 2013 aún tenía que hacer méritos en el Alfreton Town, donde lo envió el Sunderland para que ganara experiencia. Estuvo cedido en cinco equipos más antes de que el Sunderland lo recuperara para convertirlo en su portero titular. «Mucha gente piensa que soy joven y que es sólo mi segundo año en la máxima categoría, pero he jugado muchos partidos en las divisiones menores y no creo que la Premier o la selección estén muy lejos de eso», admite. «Muchas veces jugar en esas categorías es un desafío más duro».

Su rendimiento en el Sunderland hizo que el Everton pagara por él 30 millones de libras, unos 34 millones de euros, lo que le convirtió en el portero más caro de la historia de Inglaterra. Poco a poco va sumando récords en su carrera. El partido contra Suecia hizo de él el guardameta inglés más joven en dejar la portería a cero en un Mundial. Pero su historia en los campeonatos del mundo no siempre fue brillante. En el Mundial sub'17 de 2015 encajó un ridículo gol en un pelotazo del portero de Canadá desde el centro del campo que botó en el área y no logró atrapar. Pero eso no ha mermado su confianza ni la del seleccionador. «Para mí, Pickford es el prototipo del portero moderno», dice Gareth Southgate. A pesar de que Courtois diga de él que es bajito para ser portero.