Fútbol

Fiesta lusa en el adiós de Cristiano Ronaldo

Fue suplente y salió en el segundo tiempo para sustituir a su sustituto, el trigoleador Gonçalo Ramos. De los seis tantos de Portugal, CR7 no marcó ninguno. Pepe sí

Cristiano Ronaldo, en el banquillo, en la goleada de Portugal contra Suiza del Mundial de Qatar 2022
Cristiano Ronaldo, en el banquillo, en la goleada de Portugal contra Suiza del Mundial de Qatar 2022 FOTO: JOSE SENA GOULAO EFE

Fue un adiós, forzado, porque también las despedidas pueden ser forzadas, contra nuestra voluntad, contra nuestra felicidad o esperanza. Fue el adiós de Cristiano Ronaldo del fútbol de élite. Aún puede tener minutos en el Mundial y marcar un gol decisivo, pero ya no se puede engañar más de que este campeonato es un final. Jugará en la liga saudí a partir de enero y fue suplente en la goleada de la selección portuguesa, peor, en el mejor partido de la selección portuguesa.

Mucho peor aún, fue suplente hasta el minuto 72 el día que el futbolista que los sustituyó, Gonçalo Ramos, de 21 años, marcó tres goles aplacando, mandando a la basura, a ese cubo de palabras que ya no sirven aunque se hayan escrito o pensado, cualquier polémica por la suplencia de la gran estrella portuguesa de las dos últimas décadas. Se va Cristiano Ronaldo sin que pueda protestar o salir a los micrófonos y pedir que le den la razon, que Portugal le necesita. Porque no le necesita.

El equipo de Fernando Santos se marcó su mejor partido del Mundial frente a una Suiza que pasó de milagro a octavos porque Lukaku no vio portería en el último partido del grupo y que se deshizo frente una selección compacta, pero con talento arriba y con gol. Porque Gonçalo Ramos jubiló a Cristiano Ronaldo con los tres golpes de sus goles, pero además Joao Felix fue dejando las migas para que los grandes equipos punteros llamen ya al Atlético de Madrid y pregunten por el precio de ese aún joven futbolista que cuando puede desmelenarse se convierte en el mejor socio de sus compañeros de ataque. Joao Felix fue feliz con los espacios, mientras Simeone lo vería, si es que lo vio, pensando que los mejor sigue siendo que se separen.

Portugal exhibió sus mejores virtudes: un equipo fuerte atrás, con calidad arriba y que con espacios puede ser fulminante. Suiza nunca ha sido el rival más contundente. Es una selección con limitaciones, que a veces da una pequeña sorpresa, pero que nunca da miedo cuando se enfrenta a una selección con algo de jerarquía. Sigue viviendo de los pases de Shaqiri y ya no dan para mucho más. Así, por lo menos hizo un gol, que no valió para nada y no inquietó a nadie.

Suiza murió ya con el primer gol, cuando Gonçalo Ramos pudo girar con rapidez el tobillo y metió la pelota por la escuadra de Sommer. No dio más noticias, sino que fue como el saco que se dispone a recibir más golpes. El definitivo fue el de Pepe, que sigue jugando al fútbol, con 39 años, a punto de cumplir los cuarenta y saltando como cuando tenía 20 y con toda la carrera por delante. Es un viejo rockero, dispuesto a dar más guerra aún.

Entre los goles de Gonçalo Ramos, que mostró potencia, fuerza, pero también delicadeza para poner la pelota donde quería, también marcó Raphael Guerreiro mientras Portugal exhibía velocidad y precisión cada vez que robaba y el público empezaba a pedir la salida de Ronaldo al campo.

Porque sigue siendo uno de los nombres del Mundial. Llegó haciendo más ruido que nadie disparando contra su ex equipo y en la mayor goleada de su selección el público de Qatar se divirtió pidiendo su salida al campo. Fernando Santos, el entrenador que tanto confió en él hasta estos últimos días, cumplió el deseo: quitó a Gonçalo Ramos y sacó a CR7. Un cambio que tenía que ser al revés en los octavos de final de un Mundial, pero así son las cosas.

El partido ya no valía para nada, con Suiza pensando en otras cosas y Portugal reservando a sus mejores hombres para el choque no contra España, sino contra Marruecos el próximo sábado. Le va a esperar un partido muy distinto al de Suiza.

Ronaldo salió al campo sonriente, sin malas caras, marcó un tanto, pero fue anulado por fuera de juego. Con los suplentes en el campo, el golazo fue de Leao. Ronaldo le felicitó. Seis goles, ni uno suyo.