Fútbol

Real Madrid - Girona (4-0): Disparado hacia LaLiga

El Real Madrid dio un golpe de mano casi definitivo contra el Girona, con una goleada y una imagen de muchísima superioridad

MADRID, 10/02/2024.- El delantero brasileño del Real Madrid, Vinicius Junior (d), controla el balón ante el defensa del Girona, Eric García, durante el encuentro correspondiente a la jornada 24 de primera división que disputan hoy sábado Real Madrid y Girona en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE / Daniel González.
Real Madrid - Girona, Vinicius, decisivoDaniel GonzalezAgencia EFE

Hay tres puntos y tres puntos y hay victorias y victorias. Lo del Real Madrid contra el Girona fueron de las segundas. Tres puntos que son más y una victoria que es mucho más que una victoria rutinaria. Goleó al Girona, el equipe revelación, el que era el máximo goleador, el que mejor estaba jugando y le ganó con una serenidad, con una contundencia y a la vez facilidad que puso LaLiga cuesta abajo. Fue esa la sensación de los aficionados que llenaron el Bernabéu: que el paso que faltaaba se acababa de dar y que no hay nadie mejor en España.

Fue un Madrid sin Rüdiger a última ahora, sin centrales de verdad y no importó lo más mínimo. No sufrió atrás porque el trabajo colectivo fue ejemplar, porque Carvajal es un profesional a cualquier hora y en cualquier lugar y porque Tchouameni tendría que pensarse eso de dar un giro a su carrera y aplicarse a ser central: tiene cuerpo y maneras y en el centro del campo, la vitalidad de Camavinga se antoja la apuesta buena.

Lo cierto es que nombre por nombre, todo funcionó en el Real Madrid el día que tenía que funcionar. Pero por encima de todos, apareció Vinicius, que estuvo en los cuatro goles del equipo blanco y que demostró que su potencial es infinito. Quién lo iba a decir, cuando no hace tanto, que el tiempo vuela, no sabía ni rematar. Contra el Girona remató antes de que el equipo de Míchel se asentara. Lo hizo desde fuera del área, sin carrerilla, cuando parecía que estaba en tierra de nadie y, en realidad, estaba en zona peligrosísima. Le pegó fuerta, plana, al otro palo y el portero del Girona se estiró para aparecer en la foto. Empezaba el festival. El Girona quería jugar pero no podía y el Madrid quería correr y sí lo hacía. Vinicius, en esas, se inventó un pase con el exterior, de esos marca registrada de Modric y Bellingham apareció desde la nada para hacer el segundo. El Girona aún no había tirado a puerta. Pasarían los minutos, pasaría el encuentro entero y el equipo de Míchel no llegó a la portería de Lunin (por cierto, titular de nuevo). La prueba del Bernabéu es la que mide para qué están los equipos, a qué pueden aspirar o cómo de serias son sus ambiciones. El Bernabéu no engaña.

Y menos si Vinicius estaba de festival. Había rematado como Ronaldo, había asistido como Modric y se inventó un regate a Yan Couto, el lateral que llegaba con todo el prestigio del mundo, Vini se inventó un regate...de Vinicius. Fue Bellingham, cómo no, quién remató la jugada.

El Real Madrid jugó el partido perfecto, con balón y sin balón, siempre eligiendo lo que había que hacer, un partido de equipo que se ha puesto el traje de campeón y no está dispuesto a quitárselo.

Vinicius, mientras, seguía. A sus dotes de delantero añadió las dedefensias y robó el balón con el que Rodrygo hizo el cuarto, ya en la segunda mitad. Si no hizo más cosas fue porque Ancelotti le cambió para descansar porque ahora también llega la hora de la verdad de la Champions. No se puede estar más listo.

No hubo más goles porque en ataque, con la goleada, todos los delanteros quisieron meter su golito y porque Joselu tiró al palo el penalti del último minuto. No importó mucho. El Madrid ya se había lanzado.