Sevilla FC

Rakitic: rubio, gitano, rey de Pino Montano

El Sevilla despide con honores a su centrocampista legendario, un croata que se enamoró de su ciudad adoptiva y duerme a sus hijas con marchas de Semana Santa

Pino Montano es un populoso barrio en el extremo norte del casco urbano de Sevilla, del que es originaria Raquel Mauri, la muchacha de la que se enamoró Ivan Rakitic nada más llegar al Sánchez-Pizjuán en el mercado invernal de 2011, procedente del Schalke 04. No se han separado desde entonces y el influjo de la familia política, siempre poderoso en el profundo Sur, ha convertido a este cosmopolita hijo de la diáspora balcánica en un sevillano y un sevillista más. «¿Cómo puede ser que un croata nacido en Suiza diga que su casa está en Sevilla? Todo el Sevilla me tendrá a su lado. No hay cosa más grande que sentirse sevillista», se despidió ayer el mito entre lágrimas.

Porque este martes, mal que le pese a algún detractor, se despidió una leyenda del Sevilla, club en el que ha militado en dos etapas (2011-14 y 2020-24). Se va el extranjero que más partidos oficiales ha jugado con la zamarra sevillista y su duodécimo futbolista con más encuentros disputados en total, 323, en los que ha marcado 51 goles, ha dispensado 62 asistencias y se ha proclamado en dos ocasiones campeón de la Europa League (2014 y 2023). Dijo adiós quien, más allá de los datos, quiere ser recordado como un hispalense tan de pura cepa, que aprehendió esa cosa tan de la tierra que es la ojana… como si hubiese nacido en la mismísima calle Estrella Polar. «Adiós a los costaleros, que no podré estar con ellos este año (en la procesión de vísperas que recorre la feligresía de la parroquia de San Isidro Labrador), pero seguiré durmiendo a mis hijas con marchas de Semana Santa. El salmorejo sí me lo voy a llevar a Arabia», bromeó en su despiporre folklórico final. Eso es la ojana y quien lo probó lo sabe, como dijo Lope de Vega sobre el amor.

La despedida de Rakitic, que aseguró haber aceptado la oferta del Al-Shabab saudí porque, entre otras razones, no estaba dispuesto a asumir el rol de suplente que le tiene reservado Quique Flores, concitó a las fuerzas vivas del club con el presidente a la cabeza. Del Nido Carrasco lo saludó como «uno de los más grandes guerreros y uno de los mejores futbolistas de nuestra historia», mientras que el capitán, su querido Jesús Navas, elogió «a un jugador de época y a una persona increíble. Nos has llevado a lo más alto. Sé lo que es volver a casa para jugar con el club que amas. Eres una leyenda y ha sido un placer jugar contigo todos estos años». Muchos de sus antiguos entrenadores, desde Goyo Manzano a Mendilibar, intervinieron en mensajes grabados en un acto al que acudieron excompañeros como Beto, Cala, Pareja o Javi Varas, ex portero natural de... Pino Montano.

La vida sigue, naturalmente, y este precipitado adiós también tiene que ver con las cosas prosaicas. Más que nada, con la crítica situación deportiva que atraviesa el Sevilla, necesitado de liberar fichas (y masa salarial) para reforzarse en el final de mercado. A la salida de Rakitic, se sumó ayer la de Gattoni, cedido al Anderlecht, y espera Víctor Orta agregar las de Rafa Mir y Mariano, que negocia la rescisión de su contrato. Para satisfacer la demanda de delanteros de Quique Flores, la dirección deportiva mira a Portugal. Está casi cerrado el eslovaco Robert Bozenik (Boavista) y ha ofertado por el internacional español Abel Ruiz (Sporting de Braga).