Sterbik... y a correr

Un cambio en la defensa permite al portero ser decisivo y a España salir a la contra ante Hungría, a la que Ruesga, Montoro y Antonio García remataron

El extremo de la selección española Albert Rocas celebra un gol ante Hungría durante el partido
El extremo de la selección española Albert Rocas celebra un gol ante Hungría durante el partido

«Steeerbik, Steeeerbik», gritaba la afición cada vez que el gigante de «La Mancha», como él mismo bromeó con Ana Botella –aunque por sus venas corre sangre serbia y húngara–, metía una mano o un pie para despejar un balón. Arriba o abajo, poco importaba, porque pese a sus dos metros y casi 120 kilos es capaz de abrirse de piernas o poner el pie por encima de su cabeza para amargar a un rival, como ayer a Hungría, propiciar contragolpes y dar a España su primer triunfo serio en «su» Mundial... Pero rebobinemos, porque para llegar a ese momento pasaron muchas cosas, mucho sufrimiento...

Entre manos, golpes, choques, empujones y falta de claridad en ataque surgía el «pequeño» Dani Sarmiento. Mide 1,88, pero es pequeño comparado con los gigantes que le rodean. Con sus tiros resistía España en el marcador en su primera gran cita. Se notaba en todo: lleno en la Caja Mágica con un público desatado y nervios en Valero Rivera, que en las tres citas anteriores se había mostrado sereno. «Pero me cago en la...», decía mientras movía los brazos para protestar una decisión. Hungría estaba feliz, encontrando tiros cómodos en el poderoso brazo de Laszlo Nagy y buenas conexiones. El 6-0 de España atrás no funcionaba y la transición ataque-defensa era lenta, lo que el equipo magiar aprovechaba para marcar goles fáciles. Mandaban los húngaros, aunque no se despegaron más allá de los dos tantos.

Hacía falta un cambio. A «La Roja» le sobraba corazón, ganas de agradar y ganas de ganar, pero faltaba defensa. No compensa. Porque a España le cuesta atacar en posicional y disfruta cuando puede correr. Y corre cuando defiende. Y Sterbik para cuando la defensa funciona. Y la defensa funcionó cuando se cambió del 6-0 a una mixta, con el joven Ariño, 20 años, preocupado sólo de Nagy. Una sombra. La Selección pasó de encajar 14 goles en la primera mitad a sólo 8 en la segunda. Hungría se atascó, Sterbik se creció y Rocas empezó a hacer de Usain Bolt para dejar el marcador en tablas al descanso.

Rocas acabó esprintando en la primera parte y Víctor Tomás lo hizo en la segunda, en pleno duelo de porteros, con el público ya volcado con Sterbik. El meta se convertía en el mejor «quarterback» con lanzamientos precisos a la carrera de sus extremos, pero España no dio el estirón hasta que la segunda unidad se convirtió en la primera. Quizá es que en España no hay distinciones. «Los necesito a todos», había dicho Valero, en referencia a los hombres que deben dar el relevo a los «titulares» y que ayer acabaron jugando los momentos calientes. Montoro, Antonio García y Ruesga encontraron los tiros de media distancia que le están faltando a la Selección y dispararon a España (28-20, min 58) con un parcial de 7-0. «El argumento soñado, han sido decisivos», los alabó Rivera. «Sabía que lo podía hacer bien, Valero ha confiado en nosotros y hemos respondido. Nuestro fuerte es el grupo. Somos 16», afirmaba Antonio García. De fondo, el público seguía acordándose de su portero. «Han sido uno más en la pista. Así hasta la final», continuó el lateral. «El ambiente ha sido mágico», decía Rocas, empapado en sudor. Normal, no paró de correr.

Ficha técnica:

22 - Hungría: Mikler; Harsanyi (3), Zubai (2), Laszlo Nagy (6), Schuch (-), Kornel Nagy (1) y Csaszar (1) -equipo inicial- Tatai (ps), Szollosi (1), Mocsai (2), Gergo Ivancsik (3), Putics (2), Krivokapic (-), Vadkerti (-), Ancsin (-) y Lekai (1)

28 - España: Sterbik; Víctor Tomás (6), Maqueda (2), Sarmiento (6), Alberto Entrerríos (2), Ariño (-) y Aginagalde (1) -equipo inicial- Sierra (ps), Rocas (5, 1p), Cañellas (-), Montoro (2), Morros (-), Ruesga (2), Antonio García (2) y Guardiola ()

Marcador cada cinco minutos: 3-3, 7-6, 9-7, 12-10, 14-13 y 14-14 (Descanso) 15-16, 16-17, 18-20, 20-22, 20-26 y 22-28 (Final)

Árbitros: Krstic y Ljubic (SLO). Excluyeron por dos minutos a Kornel Nagy, Mocsai, Schuch y Laszlo Nagy por Hungría; y a Maqueda, Víctor Tomás y Montoro por España.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la cuarta jornada del grupo D de la primera fase del Campeonato del Mundo de España 2013 disputado en la Caja Mágica de Madrid ante unos 9.500 espectadores. Lleno. El príncipe Felipe presenció el choque acompañado por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert; y el presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal.