Deportes

Carla Suárez roza la proeza: se queda a un paso del triunfo en su primer partido tras superar un cáncer

Perdió con Stephens en la primera ronda de Roland Garros (3-6, 7-6 y 6-4). Tuvo saque para ganar en el segundo set. En agosto le diagnosticaron un Linfoma de Hodgkin. Llevaba sin jugar desde febrero de 2020

Carla Suárez da una derecha en el partido de primera ronda de Roland Garros ante Stephens
Carla Suárez da una derecha en el partido de primera ronda de Roland Garros ante Stephens FOTO: CAROLINE BLUMBERG EFE

Carla Suárez superó el cáncer, el Linfoma de Hodgkin, y quería retirarse en una pista de tenis, que el último recuerdo de su carrera fuera jugando. Por eso, cambió de planes: quería dejarlo en 2020 y alargó un poco más su relación con la raqueta. Pero no era sólo volver y ya está después de la enfermedad. Era volver y ser competitiva, como demostró en la primera ronda de Roland Garros ante la estadounidense Sloane Stephens, a la que tuvo contra las cuerdas. No fue un partido “homenaje”, fue un gran encuentro de tenis muy exigente físicamente (dos horas y media), que la grancanaria perdió 3-6, 7-6 (7/4) y XX, pero bien pudo ganarlo, porque en el segundo set tuvo su servicio para cerrar.

Las emociones las guardó para el final del encuentro: no lloró, estaba enfadada, lo tuvo cerca. Durante el mismo todo en ella era concentración. Desde su rostro hasta su forma de jugar, con la intención de estar bien metida en pista para no dejarse dominar, aunque ello le obligara a golpear a la bola muchas veces casi a bote pronto. Stephens no está precisamente en su mejor momento, pero es una jugadora con un currículum de cuidado: ganó el US Open de 2017, fue finalista en Roland Garros en 2018 y en Wimbledon ha llegado hasta las semifinales. Tiene 28 años. No conseguía desbordar a una Carla que llegaba con una duda: cómo aguantaría el ritmo en un partido. En los entrenamientos, el trabajo que ha hecho con Lourdes Domínguez, fue milimétrico. A diario desde marzo cada vez con más intensidad y sin parar con la radioterapia, pero antes, con la quimio, a otro ritmo, pero también siguió con la raqueta en la mano y el gimnasio. Ya llevaba un mes disputando puntos y sets en los entrenamientos y en el duelo demostró que estaba preparada.

Su fantástico revés a una mano volvió a lucir en París ante la desesperación de Stephens, que acumulaba errores y frustración. Carla intentó desplazar a la estadounidense ajustando también con la derecha y tuvo una buena movilidad, pese a que su último encuentro había sido en febrero de 2020. A las 20:30 el público de la pista Simonne-Mathieu, la tercera en importancia de Roland Garros, tuvo que abandonar el recinto por el toque de queda. La española se llevó un primer set en el que fue muy superior. Pese a que Stephens le igualó el break que había conseguido, mantuvo la concentración y con una nueva ruptura se llevó el parcial. Se había enfrentado tres veces a la estadounidense antes y no le había ganado ni un solo set.

El segundo parcial empezó con opciones de rotura para ambas en los dos primeros juegos y la primera en dar fue la norteamericana para ponerse 2-4. Parecía que el cansancio empezaba a notarse en Carla Suárez, pero la reacción que tuvo fue espectacular. Porque después del break llegó un 40-0, y desde ahí remontó la canaria haciendo de todo: reveses a bote pronto, otros en salto para hacer punto directo de resto, la derecha moviendo de un lado a otro a su rival... Le comió la cabeza a Stephens que en un momento vio cómo su ventaja se convertía en un 5-4 para Suárez y saque para el partido. El punto clave de ese momento decisivo fue con 30-30. La pelota de Stephens se quedó en la red, pero el tiro anterior de la española había sido fuera por milímetros. No desaprovechó la oportunidad la tenista nacida en Florida y esta segunda manga llegó al tie break. Carla buscaba aire, pero seguía corriendo.

Su derrota en el desempate parecía que ponía el punto y final al encuentro. Pero todavía le quedaban fuerzas a la canaria. Se puso por delante Stephens con break, se lo recuperó Carla Suárez, que estaba colorada, agotada, pero no se rendía y continuó peleando. Se enfadó incluso, demostrando sus ganas de ganar, tras fallar un pelota. Gritó varias veces. Pasó del 2-4 al 4-4, pero esta vez ahí se quedó. Volvió a ser un ejemplo. Stephens la despidió con un abrazo y un aplauso. Fue el último partido de la española en París. Ahora le gustaría jugar Wimbledon, los Juegos Olímpicos y el US Open.