Tenis

Histórica Paula Badosa: primera española que gana en Indian Wells tras derrotar a Azarenka

La española salvó un partido que tenía perdido con 5-4 y 30-0 abajo en el tercer set. Terminó venciendo 7-6 (7/5), 2-6 y 7-6 (7-2) en una batalla de tres horas y cuatro minutos

Paula Badosa se emocionó tras vencer a Azarenka en la final de Indian Wells
Paula Badosa se emocionó tras vencer a Azarenka en la final de Indian WellsMark J. TerrillAgencia AP

Todo parecía perdido, pero no...

Paula Badosa iba 5-4 abajo en el tercer set, le acababan de hacer un break y mentalmente era muy duro de asumir. En el descanso, se puso la toalla en la cabeza. No quería ni mirar... O tal vez quería concienciarse de que en tenis, hasta el final nada está decidido. Comenzó Azarenka, la veterana, lanzada con un 30-0 ese juego que podía ser definitivo, con esa sensación de volar y pensar: “No se me puede escapar”. Pero entró en un cortocircuito y ahí estuvo la barcelonesa para aprovecharlo, para hacer historia. No se rindió Paula, agarrada a la pista hasta que su rival falló cuatro pelotas seguidas. Eso le permitió seguir en el partido y no lo desperdició. Hizo historia (7-6 [7/5], 2-6 y 7-6 [7-2]) agarrada a la épica, para llegar donde no lo había hecho antes ninguna española: ganar en Indian Wells. Estuvo cerca Conchita Martínez en 1992 y 1996, pero la final fue su límite. Badosa lo rompió para culminar una semana de ensueño y confirmar que sí, que ya está aquí para pelear con las mejores. Cuando se actualice la clasificación, amanecerá la decimotercera jugadora del ránking WTA, la decimotercera del mundo.

La batalla duró tres horas y cuatro minutos. Tremenda.

Le costó a Paula Badosa activarse tras el primer set, pero es que menudo primer set fue, lleno de tensión y alternativas, jugado al límite, con oportunidades perdidas y renaceres. Dio primero la española con un break, tras sacar sus primeros servicios con ciertos apuros. 4-3. Pero contestó la bielorrusa rápido al siguiente juego. Volvió a tener una rotura de ventaja Paula poco después, 6-5. Y cuando sacó para llevarse el set no pudo cerrar. Había buenos puntos, intercambios largos, y también mucha tensión que volvió a reflejarse en el tie break: otra vez Badosa por delante, el espíritu de supervivencia de la veterana rival siempre presente para volver de un 3-0 en el desempate, para resistirse, pero no se quebró todavía la española y recuperó la firmeza en un último punto de escándalo, agotador, de desgaste, de un lado a otro hasta que el último revés abierto no tuvo respuesta de una Azarenka desfondada. Habían sido 78 minutos tremendos.

Y mantenerse ahí arriba es complicado. Se dio un respiro mental la española y lo pagó con un rápido 0-3 en contra al comienzo del segundo parcial. La actitud de la bielorrusa fue envidiable. Sacaba el puño cada vez, con cada detalle, casi con cada punto. Se ha visto en mil peleas en una pista (fue numero uno y ganadora de dos Grand Slams y de un oro olímpico) y también fuera para conseguir la custodia de su hijo. No se iba a rendir y el segundo set fue de carrerilla. Intentó reaccionar Badosa recuperando un break, pero no fue suficiente y ya se dejó ir un poco. Un reposo para volver.

Porque también ella sabe lo que es pasarlo mal y que el peso de la fama cuando eres muy joven te aplaste. Aquella depresión que sufrió ya está muy atrás y los pasos que ha dado este último año frenético son siempre hacia delante. Con Xavi Budó de técnico recuperó la autoestima hace tiempo, ella que había sido campeona de Roland Garros Júnior y que veía que los resultados después no llegaban. Con Javier Martí empezó en 2020 a competir de tú a tú contra las raquetas más poderosas del circuito y desde agostó dio otro gira para trabajar con Jorge García, con el que ya había estado hace diez años en su etapa de formación. Ahora es un tenista de cuidado. Preparada también para el partido mental y aunque Azarenka empezó el set definitivo amenazando con seguir en la ola, con un 0-30, lo cortó rápido Paula. Tiene tiros más poderosos que Azarenka desde el fondo y los sacó. También ella ya celebraba los pequeños triunfos mostrando el puño: remontó ese primer juego y ganó el segundo para colocarse con ventaja. El tiovivo emocional continuaba. La bielorrusa continuó con su tenis agresivo y sus subidas a la red, y a la tercera logró la contrarrotura, con la ayuda de Paula, que notó los nervios con un par de dobles faltas y regalando el último punto con un revés de ataque fuera ante una pelota corta.

La tensión se multiplicó. Del 2-0 para la barcelonesa se pasó al 2-2 y se libró poco después de milagro de un daño mayor con valentía, porque sólo en cuatro juegos de este set ya llevaba los mismos ganadores que en cada uno de los dos anteriores. Parecía al límite la española, sufridora cada vez que tenía que servir, amenazada cada vez que no metía el primer saque. Del siguiente 0-30 también logró escapar con unos potentes golpes desde el fondo. Se llegó al 4-3 para ella. Apretó después la española para lograr una rotura clave, pero se defendió Azarenka recuperando pelotas imposibles. Se entró en el momento de no retorno, donde los errores ya se pagan caros. De nuevo al saque, se puso 40-15, el juego más cómodo... O eso parecía. Una doble falta para autopresionarse y después tres pelotas fuera. La bielorrusa corría a todo y se defendió de maravilla, pero Badosa no sabía culminar las ocasiones que se había generado. Su cara lo decía todo. Se sentó a descansar y se tapó la cabeza con la toalla. Pero de la tensión de cerrar un partido no escapan ni los mejores ni los más experimentados. Azarenka sacaba para el triunfo y se puso 30-0, pero entonces tiró fuera cuatro pelotas al limbo. Una inyección de vida para la española, a la que se agarró para empezar a golpear más que nunca con su revés paralelo y firmar un último tie break de cine, cerrado con una derecha cruzada. Y entonces se lanzó al suelo de la emoción y llegaron las lágrimas. Cómo no.