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Carla Suárez: “El cáncer ya no es nada que me ocupe el día a día”

Superó un linfoma de Hodgkin y quiso retirarse en las pistas. Lo ha logrado. La Copa Billie Jean King será su último torneo

Carla Suárez, en un entrenamiento en Praga para disputar la Billie Jean King / RFET
Carla Suárez, en un entrenamiento en Praga para disputar la Billie Jean King / RFET FOTO: La Razón (Custom Credit)

Todo el que ha estado cerca de Carla Suárez (Las Palmas de Gran Canaria, 33 años) destaca su positivismo, su forma de afrontar el cáncer que le diagnosticaron hace poco más de un año. Superó el linfoma de Hodgkin y quiso decir adiós en la pista. Se puso a ello «sin excusas» y lo logró: Roland Garros, Wimbledon, los Juegos, el US Open y ahora, como última cita, la Copa Billie Jean King, la antigua Copa Federación que estrena formato y en la que Carla compite en Praga junto con Sara Sorribes, Nuria Parrizas, Rebeka Masarova y Aliona Bolsova. España debuta este lunes contra Eslovaquia (17:00, Teledeporte).

¿Cómo está? ¿El cáncer es ya un mal sueño?

De momento es algo pasado ya, por suerte sólo me quedan revisiones y a la que las revisiones vayan bien yo estaré tranquila y la verdad que no es nada que me ocupe el día a día. Me encuentro bien, físicamente, evidentemente, mi cuerpo ha hecho cambios, pero me voy adaptando y ahora me siento bien.

De mentalidad, ¿hay una Carla distinta?

No, no, no. En ese sentido no he notado diferencias. Sí intento disfrutar más el día a día y, sobre todo, porque este va a ser mi último campeonato, este ha sido mi último año y, bueno, he ido a los torneos siendo consciente de que estás cosas no van a volver, de que no voy a volver a jugar los torneos grandes y en ese sentido intento aprovecharlo.

Lourdes Domínguez, su entrenadora, dice que en todo este proceso de vuelta a las pistas no puso ni una queja. ¿De dónde viene esa actitud?

Yo creo que me sale natural, lo tengo interiorizado, con el paso de los años y todo el aprendizaje del circuito que he tenido del día a día. Al final cuando tú eres deportista de élite quieres estar en los mejores puestos y te tienes que esforzar al máximo y no valen las excusas. Para mí este 2021 era un reto personal y principalmente lo he hecho por mí y si yo quería estar en los mejores torneos como Roland Garros o Wimbledon sabía que no sólo me valía con estar, yo quería hacerlo a un buen nivel y eso requiere no poner excusas, no poner malas caras, escuchar lo que te dicen y hacerlo.

Lo de seguir este año y retirarse en la pista lo tenía claro...

Sí, sí. Lo he podido conseguir y cumplir.

¿Siente nervios especiales?

No, de momento no, sinceramente. Otra cosa puede ser cuando llegue el lunes. En los torneos que he jugado este año no me he puesto especialmente nerviosa, aunque sabía que iba a ser la última vez en ellos. No sé si aquí va a ser igual. Intentaré controlarlo, intentaré disfrutarlo y que me quede un buen recuerdo.

Vamos con cada uno de esos torneos de 2021: Roland Garros.

Fue emotivo. Al final era mi vuelta, fue un partido muy competido [contra Stephens], una pena que se me escapara. Fue emotivo porque me había costado mucho regresar, volver a tener esa forma física y ese nivel y, bueno, conseguir llegar a Roland Garros, y poder jugarlo y disfrutarlo fue especial.

Wimbledon.

Probablemente se dieron todas las circunstancias: contra Barty, la número uno, en la pista central, con público... Estaba mi madre en la grada, la gente me despidió con mucho cariño y ese cariño de los aficionados es el que me llevo.

También el de muchos compañeros y compañeras...

Muchos mensajes, llamadas, me iban escribiendo e informándose. He recibido mucho cariño y mucha alegría por haber podido superar un cáncer y haber podido volver. Una mezcla de sentimientos. Han sido muchos años, he coincidido con muchas de ellas durante muchos años y en este sentido agradecida por todo el cariño que me han dado.

Seguimos: Juegos Olímpicos de Tokio.

Inolvidables, porque unos Juegos siempre son especiales, volví a ganar un partido en individuales [a Jabeur y perdió con Pliskova], otro en dobles, la última vez que jugaba con Garbiñe, pude compartir experiencias con Sara Sorribes y Paula Badosa, que eran sus primeros Juegos... Bueno, especiales por todo, porque al final hay también muy buena relación con los chicos, la medalla de Pablo [Carreño],,.

US Open.

A lo mejor fue el torneo más descafeinado porque no pude tener una buena preparación, tuve problemas físicos los días previos, la rival [Collins] fue un poquito más incómoda, sí es verdad que la pista estaba llena, aunque era pequeñita... Quizá no lo disfruté tanto como los otros, pero bueno, cerré un círculo porque mi primer Grand Slam en 2007 fue la previa del US Open y el último ha sido el US Open de 2021.

¿Cuál ha sido su mejor momento?

Siempre digo que 2008, Roland Garros.. Es la primera vez que voy a París, paso la previa, consigo jugar en la pista central con Amelie Mauresmo, llego a los cuartos de final, probablemente fue también donde me di a conocer...

¿Le queda la sensación de que todo esto ha merecido la pena?

Sí, de sobra. Cuando eres pequeña nunca te imaginas todo esto. El tenis me ha devuelto muchísimas más cosas de las que yo me imaginaba, y agradecida sobre todo por el cariño que la gente me ha ido dando, el recuerdo que quizá dejo con este revés a una mano en el circuito...

Ya quedan cada vez menos de revés a una mano, y ahora sin usted...

Va desapareciendo, yo lo entiendo, porque el tenis va evolucionando de forma física, mucha potencia, y al final tener el revés a dos manos te ayuda más en ese sentido.

Diga algo negativo de su deporte.

Lo peor: la soledad, son muchos viajes, jet lag, el no poder disfrutar a veces de la victoria, porque terminas un torneo un domingo y el lunes o el martes ya tienes que estar jugando en otro, el estar lejos de la familia, el pasar a veces las Navidades fuera... Pero poquitas cosas. Al final todo tiene algo bueno y algo malo.

¿Quién era su ídolo?

Sinceramente en mi casa no se veía mucho tenis cuando yo era pequeña. He crecido viendo otros deportes, yo jugaba al tenis porque me gustaba, pero nunca pensaba en ser profesional. En ese sentido nunca he tenido un referente, por decirlo de alguna manera.

¿Qué hubiera pasado si en lugar del tenis hubiera elegido el baloncesto, que también lo practicaba?

Se me daban bien los deportes porque me gustaban, pero al final es una pregunta difícil de responder porque te dedicas a un deporte, coges ese camino y nunca sabes qué hubiera pasado por otro camino.

¿Ha pensado ya en el y “ahora, qué”?

Me gustaría descansar y desconectar bastante. Por suerte me lo puedo permitir y mi cuerpo y mi mente me lo piden. Este 2020 y 2021 han sido especialmente duros, personalmente también por todo lo que ha pasado, y a corto plazo necesito descansar y desconectar.

Una pena que Garbiñe y Paula no puedan estar en la Billie Jean King...

Sí, las vamos a echar de menos, eso por supuesto. Al final son nuestras líderes y en una competición por equipos tener un equipo potente siempre es muy importante, pero bueno, al final el calendario es incompatible y ellas han hecho la elección que tenían que hacer. Todo el mundo hubiera elegido prepararse bien el WTA Finals, y hay que darles la enhorabuena porque es un torneo al que llegan muy pocas.

¿Cómo ha vivido la situación por el volcán de La Palma?

Pues como todo el mundo, al final son desgracias, cosas incontrolables a día de hoy, y sobre todo por el sufrimiento de esas familias que prácticamente lo pierden todo, y, bueno, desde aquí mandarles mucha fuerza y ánimo... Cuando tú has perdido todo, sobre todo de un día para el otro, es difícil que te puedas recuperar y encontrar consuelo.