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Daniel Caverzaschi, jugador de tenis en silla: “No somos ni superhéroes ni ‘pobrecito, tiene una discapacidad’”

Es el diez del mundo y lucha por “normalizar” su situación. Es embajador de la Carrera Liberty, prueba solidaria que se disputa el 3 de diciembre, día de las personas con discapacidad

Daniel Caverzaschi, número diez del mundo de tenis en silla de ruedas
Daniel Caverzaschi, número diez del mundo de tenis en silla de ruedas FOTO: Twitter

Daniel Caverzaschi nació el 11 de julio de 1993 con lo que define como un “problemilla”: a su pierna derecha le faltaba el fémur y la rodilla, por lo que era muy corta; y la izquierda tenía varias malformaciones que le hicieron pasar por el quirófano. “Mis padres pasaron unos días en shock. Nunca se habían relacionado con alguien con discapacidad, entonces mi madre lo primero que pensó es: “Vamos a intentar que sufra lo menos posible”. Pero luego, gracias a Dios, pasaron a: “No, no, este niño va a tener una vida normal cueste lo que cueste”. Y así fue, siempre me trataron como uno más, me echaban la bronca igual que a mi hermana o más, quizá en el momento me cabreaba, pero ahora lo agradezco. Fueran duros, en el buen sentido, y eso me hizo espabilar y no ver la discapacidad como un problema. Evidentemente había cosas que no podía hacer, pero lo usaba todo como una herramienta para hacerme más fuerte y más espabilado”, asegura Daniel, que fue un niño muy inquieto que no tardó en encontrar en el deporte una forma de vida.

Practicó de todo y se quedó con el esquí y el tenis. Al final se decantó por la raqueta, que combinó con los estudios de Económicas en la Universidad de Warwick, en Inglaterra. Hubo un momento en el que pese a ser el número uno de España, estuvo a punto de dejar el deporte por falta de financiación. El circuito de tenis en silla es similar al de la ATP o la WTA con torneos por todo el mundo de diferentes categorías que reparten puntos y premios. “Puramente por premios, a no ser que entres en Grand Slams, que es a partir de los ocho mejores, y yo ahora estoy ahí cerca, el 10 del mundo; no cubres gastos porque tenemos los mismos que en el tenis a pie: entrenador, viajes, hotel, vuelos... Entonces o tienes una Federación con un programa de alto rendimiento y te costea los gastos, como ocurre en otros países, o en mi caso a través de sponsors, aunque también hay que apreciar que nuestra Federación apoya más que nunca el tenis en silla”, afirma.

Al terminar los estudios estuvo tentado con varias opciones en finanzas, consultoría... Pero finalmente se dejó llevar por su gran pasión. En parte, siguió en el tenis por Emilio Sánchez Vicario, que se enteró de que, pese a ser el mejor en España, lo podía dejar por una cuestión económica. Y le encontró patrocinadores. Daniel ha disputado tres Juegos Paralímpicos y ahora para seguir creciendo se muda a Barcelona para entrenar justo en la Emilio Sánchez Academy a las órdenes de Javier Pino. “Es como que se cierra el ciclo al seguir mi carrera con él”, opina. El tenis -considera- es un deporte que “te hace conocerte a ti mismo muy bien. “Estamos todo el rato solucionando problemas, perdemos todas las semanas, incluso jugando bien y haces un montón de cagadas...”, se explica.

El 3 de diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y Daniel Caverzaschi se ha propuesto, aparte de crecer como tenista, intentar normalizar su situación y la de tantos otros. “Al final lo que queremos es normalidad: ni somos unos superhéroes ni unos ejemplos de superación bárbara por llevar una vida normal, ni somos ‘pobrecito, tiene una discapacidad’”, argumenta. Uno de los eventos que se disputan ese día 3 es la 14ª edición de la Carrera Liberty, prueba solidaria de entre 1,5 y 10 kilómetros (inscripciones aquí) que este año se disputa en España, Portugal e Irlanda y cuya recaudación en nuestro país irá destinada a Promesas Paralímpicas de Atletismo. Daniel es uno de los embajadores. “La pena es que no pueda ser presencial, esperemos que el año que viene. Estoy ya de la pandemia... Lo que intenta es fomentar que nos movamos, cada uno por su lado o un grupo de amigos, pero que corramos. Todos con nuestras diferencias, nuestras discapacidades, la mía es física, pero todos tenemos alguna. Habrá cojos, mancos... Esa es la idea”, explica.

Carrera Liberty por la inclusión: #MovedByValues

Otro de los caminos que considera importantes para acercarnos a esa “normalización” es el humor. El hashtag que utilizaba en redes #ValeLapierna empezó como una broma con sus amigos y se ha convertido en una forma de vida en su lucha. Con ello ha llevado a cabo otros proyectos como el que hizo con en Madrid y que presentó con el alcalde Almeida: unas camisetas con “frases cachondas” como “soy cojo-nudo” o “imperfectamente perfecto”. “Es aceptarse, ver las ventajas que tiene y usar el humor, que es una herramienta buena para normalizar”, dice este tenista zurdo, como Nadal. “Pero yo zurdo para todo, con la mano derecha soy inútil; y con el pie derecho también, porque no tengo”, suelta. Y ser ríe. “Creo que vamos avanzando. Hay que ir demandando cambio, pero también creo que donde estamos ahora nada tiene que ver con hace cinco o diez años”, continúa. Nota que cada vez le miran menos con lástima por la calle, incluso a veces lo hacen con una indiferencia que agradece. Eso es normalidad. “Mira, cuando alguien ve un partido de tenis en silla, lo primero que ve dice: personas con discapacidad haciendo deporte. Lo segundo: hostia, es un buen partido de tenis silla. Y al cabo de cinco o diez minutos: esto es un buen partido de tenis. Es ver que somos personas normales. El otro día hablaba con Albert Llovera, que es un piloto con paraplejia, y decía que la silla la tenemos pegada al culo, no a la cabeza, y me gustó”, concluye.