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Nadal, un positivo inquietante

Su calendario ahora es una incógnita. El plan era debutar en Melbourne el 3 de enero, pero se está planteando acudir directamente al Open de Australia

Rafael Nadal compitió el pasado fin de semana en Abu Dabi en un torneo de exhibición
Rafael Nadal compitió el pasado fin de semana en Abu Dabi en un torneo de exhibición FOTO: ALI HAIDER EFE

Nadal tenía un plan y el positivo por coronavirus que ha conocido a su regreso de Abu Dabi cuestiona toda la planificación establecida para el arranque de 2022. Rafa ya había cumplido con la primera parte de la pretemporada después de los problemas físicos que le hicieron perderse toda la segunda mitad de 2021. El paso por el quirófano para paliar el síndrome de Müller-Weiss en el pie izquierdo empezaba a estar superado. Rodaje en su Academia, paso por la sede que tiene en Kuwait y un par de partidos en el millonario torneo de exhibición de Mubadala. Las derrotas ante Murray y Shapovalov eran lo de menos, estaban en el guión. El zurdo había vuelto a sentir sensaciones cercanas a lo que es competir después de cuatro meses sin hacerlo y los test eran moderadamente optimistas. La velocidad en pista no es la misma, la agresividad tampoco, el saque tampoco... pero no estaba mal para empezar. Su pie le había dejado jugar, aunque en el tramo final del partido ante el ruso se midiera bastante para no forzar más de lo debido.

Después de conocerse que compartió mesa con Don Juan Carlos en Abu Dabi, Rafa regresó a España para continuar con su pretemporada, pero... surgió la PCR con el positivo por covid-19. El Rey Emérito ha dado negativo en su PCR, según informó la Casa Real. Rafa no. A partir de aquí, el futuro inmediato de Nadal es una incógnita.

Él lo comunico a través de las redes sociales: «Hola a todos. Quería anunciaros que, en mi regreso a casa tras disputar el torneo de Abu Dabi, he dado positivo por covid-19 en la prueba PCR que se me ha realizado al llegar a España. Tanto en Kuwait como en Abu Dabi pasamos controles cada dos días y todos resultaron negativos, el último siendo el viernes y teniendo los resultados en sábado. Estoy pasando unos momentos desagradables, pero confío en ir mejorando poco a poco. Ahora estoy confinado en casa y he informado del resultado a las personas que han estado en contacto conmigo. Como consecuencia de la situación tengo que tener total flexibilidad con mi calendario e iré analizando mis opciones dependiendo de mi evolución. Os mantendré informados de cualquier decisión sobre mis futuros torneos. Gracias a todos de antemano por el apoyo y la comprensión».

Y es que el número seis del mundo tenía previsto volar a Australia el 29 de diciembre para disputar el torneo de Melbourne que arranca el 3 de enero. Era su única cita prevista antes del Abierto de Australia que comienza el 17 de enero. Los plazos ahora se han recortado drásticamente. Rafa tiene que guardar diez días de confinamiento y superar una PCR que dé negativo antes de volver a entrenarse. Eso supondría viajar a las antípodas sin apenas haberse entrenado después de la exhibición de Mubadala. Y tendría que afrontar Melbourne –su primer torneo oficial desde el que jugó en Washington a primeros de agosto– sin apenas haber entrenado las dos semanas precedentes.

La renuncia a Melbourne y el presentarse directamente al Open de Australia le darían un mayor margen de maniobra y supondría prolongar una pretemporada que se estaba desarrollando según los planes previstos hasta el positivo de ayer. Para el primer Grand Slam de la temporada resta casi un mes y el margen de maniobra es más amplio. Se podría dar también el caso de que Nadal decidiera no acudir a Australia. Su reaparición podría posponerse hasta el torneo de Acapulco, que arranca el 21 de febrero. ¿El hándicap? Es en pista rápida y allí estarán Zverev, Medvedev, Tsitsipas o Berrettini. Otra alternativa es aguardar a la gira suramericana de tierra batida también en febrero (Córdoba, Buenas Aires y Santiago).

El positivo de Rafa también afecta a su círculo más cercano y eso supone que dos de sus entrenadores, Carlos Moyá y Marc López, tengan que guardar cuarentena. También su esposa María Perelló, que le acompañó en Abu Dabi y su inseparable fisioterapeuta, Rafa Maymó.