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Nadal gana a Berankis mientras sigue buscando en Wimbledon

El balear, que continúa con la adaptación a la hierba, vence por 6-4, 6-4, 4-6 y 6-3 y ya está en tercera ronda, donde le espera el italiano Sonego

Rafa Nadal, durante su partido de tercera ronda de Wimbledon contra Berankis
Rafa Nadal, durante su partido de tercera ronda de Wimbledon contra Berankis FOTO: NEIL HALL EFE

Morderse el labio inferior, llevarse los dedos a la parte alta de la nariz, cerca de los ojos; decir que no con la cabeza... Son los gestos habituales en Rafa Nadal cuando las cosas no le están saliendo bien, cuando no se siente cómodo. Y en su partido contra el lituano Berankis ofreció varios de ellos. Pero el español es de los deportistas que mejor sabe aceptar la situación y ponerse manos a la obra sean como sean las circunstancias en busca de la victoria. El resultado de su segunda ronda en Wimbledon al comienzo podría ser sinónimo de un partido cómodo, pero no lo fue, y eso quedó patente en que volvió a ceder un set: 6-4, 6-4, 4-6 y 6-3. Pero al final hizo lo que debía: ganar mientras sigue adaptándose a la hierba y buscando sensaciones.

Tras tres años sin participar en Wimbledon es normal que hagan falta unos plazos. El propio Nadal habla de “sobrevivir” como sea las primeras rondas, de pasar horas en pista... Es el mismo deporte: golpear a la pelota con la raqueta; pero cambian muchas cosas, hay que jugar más flexionado, la bola se desliza en lugar de subir después de botar, no se puede resbalar como en tierra y hay que ir con cuidado en los apoyos, sus tiros con efecto hacen menos daño... Todo va más rápido y eso requiere de hacer memoria, porque el zurdo sabe moverse ahí, donde ha jugado cinco finales y ha ganado dos. Pero, de momento, en sus dos primeros partidos, se le ven errores poco habituales en él, muchos fallos con la derecha, gestos raros al golpear...

Lo bueno (para Nadal) es que Berankis es un tenista que no tiene en el saque un arma poderosa. No le da demasiados puntos sin esfuerzo. Pero sí es un jugador con una actividad de piernas y una velocidad de manos fantástica: en un gesto rápido, golpea la bola, montándose en ella para pillarla en trayectoria ascendente, sobre todo con el revés, y quita con ello tiempo de respuesta a quien está al otro lado de la red. También mostró una mano finísima en la volea, porque sube mucho a la red y después finaliza dejando la bola muerta, como si la pinchara. A trompicones se movió el primer set hasta que llegó el juego de la verdad, el 5-4, donde lo que suceda puede ser decisivo y el lituano tembló.

Ya tenía la ventaja Nadal antes de afrontar un segundo set con más actividad y con ambos contrincantes sufriendo al saque. Berankis fue el primero en lograr la rotura, la recuperó Rafa, y otra vez con 5-4 resolvió al resto. En ese momento se empezó a ver una mejor versión del español, tirando con más determinación, más profundo y seguro. A veces le salía, pero le faltaba tener continuidad. A ratos sí se veía la derecha que ha convertido al español en una leyenda. El viento era otro factor a tener en cuenta y al que había que habituarse, también el culpable de algunos de esos extraños errores que cometieron los dos tenistas.

También comenzó Rafa el tercer set con un break en contra. Le restaba muy veloz Berankis, adivinando la dirección y lanzándose a por la pelota, lo que hacía que cuando el español quería reaccionar ya la tenía en las piernas. En este partido, pese a ser hierba, el servicio no era lo más importante, aunque resistió el lituano en un tercer parcial que jugó de manera extraordinaria. Supo mantener su ventaja con golpes de revés que por momentos parecía poner donde quería. Pero no logró mantenerlo en el tiempo. Nadal borró rápido lo sucedido y logró una rotura nada más comenzar el cuarto parcial. Ya sí se le hizo todo muy cuesta arriba al lituano.

Como si de una fotocopia de la primera jornada contra Cerúndolo se tratara, cuando se vio en dificultades de verdad fue cuando mejor jugó Rafa, desbordando por fin a su oponente. Todavía quedaba un último giro de guión, un poco de suspense cuando empezó a llover y el encuentro se tuvo que parar para poner el techo a la pista. Sólo retrasó la victoria del manacorense, que ya iba mandando por 3-0. Ahora le espera el italiano Sonego.