Opinión

Crece el empleo público (poco)

A finales de abril, las administraciones públicas tenían en nómina a 2.597.712 trabajadores. Veinte mil más que al cierre del año anterior. Sin contar, claro, policías y militares

T. Nieto

El número de contrataciones en las distintas administraciones pública ha crecido los últimos dos años, aunque aún está lejos del máximo de 2009, ya con la crisis económica en marcha, cuando los gobiernos del PSOE y, luego, del PP tuvieron que aplicar recortes y optaron por no cubrir todas las bajas «naturales». En lo que se refiere a los funcionarios de ámbito estatal, sin contar, claro, a policías, guardias civiles, militares y miembros de la Administración de Justicia, ese ejercicio terminó con 238.851 empleados, que se redujeron en unos 41.000 hasta 2019. La recuperación de las plazas no ha sido completa y, por ejemplo, en la Seguridad Social, con régimen especial, el déficit de trabajadores es significativo, más aún cuando nos hallamos ante una emergencia económica que va a sobrecargar la gestión de las ayudas sociales. Por contra, donde más ha crecido el empleo ha sido en las universidades, cuya nómina supera los 158.000 empleados, mientras que, a título de comparación, en la Sanidad trabajan 515.000 profesionales, con un incremento en enero de 2020 del 0,9 por ciento sobre el mismo mes del año anterior. Falta por concretar qué porcentaje de las 40.000 contrataciones de personal sanitario llevadas a cabo para cubrir la emergencia epidémica se consolidarán. El incremento del empleo público ha sido dispar. Mientras las universidades han visto crecer la nómina un 2,5 por ciento, las entidades locales apenas han subido un 0,72 y las comunidades autónomas han llevado a cabo un 1 por ciento de nuevos contratos. Precisamente, por autonomías, la que más funcionarios ha incorporado ha sido Castilla-La Mancha, con un incremento de plantilla del 8,67 por ciento, y el País Vasco, con un 3,06 por ciento. En el extremo opuesto se encuentran Extremadura y Galicia, con reducciones de personal del 2,03 y del 0,5 por ciento, respectivamente. Nota aparte merecen Ceuta y Melilla por su distinto comportamiento. Mientras la primera ha subido el 3,21 por ciento el número de funcionarios, la segunda ha visto la mayor reducción de toda España, con un 12,5 por ciento menos. Pese a la buenas palabras del Gobierno, no parece que se vayan a cubrir todas las necesidades en 2020.