Cuando el comercio electrónico superó todas las expectativas

El simple hecho de estar confinados en casa ha disparado el uso de los servicios de Internet. Una situación que pone de manifiesto un cambio significativo en nuestros hábitos de consumo y que adelanta un nuevo paradigma “en red” mucho más pronunciado

El e-commerce ha supuesto para muchos un cambio radical en sus hábitos de consumoLa RazónCuando el comercio electrónico superó todas las expectativas

Un 30% de los consumidores afirma que comprará más por Internet a raíz de la crisis de la COVID-19. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio elaborado por EAE Business School sobre “El estado del e-commerce y el retail. Un crecimiento en evolución ante la incertidumbre del COVID-19”. Solamente en las primeras semanas, el comercio electrónico y las compras telemáticas aumentaron más de un 50% en productos de gran consumo.

El crecimiento de las plataformas de ecommerce se ha producido, en gran parte, como consecuencia de las restricciones de movilidad y del confinamiento. No obstante, existen cuatro factores adicionales que, según el estudio de EAE Business, también han contribuido a este incremento: el PIB (a mayor capacidad de adquisición, más propensión a comprar por Internet), el consumo global, el aumento de la población y el incremento de las zonas urbanas (el 55,9% de los ciudadanos vive en ciudades).

Además, gracias a este informe, hemos conocido que un 8,3% de la población ha comenzado a adquirir productos de alimentación a través de Internet y un 4% ha empezado a comprar por la red en general. Haciendo un análisis más pormenorizado sobre aquellos lugares donde se ha registrado un mayor incremento, observamos que las comunidades con mayor penetración del comercio electrónico han sido Madrid (68,2%), Navarra (64,7%), Islas Baleares (64,1%) y Cataluña (62,7%).

Con el foco puesto en los nuevos hábitos

El auge actual del comercio electrónico provocado por el coronavirus se apuntala también en aquellos beneficios que este reporta al conjunto de usuarios. Pedir un producto y que en pocos días esté en el domicilio conlleva un ahorro considerable de tiempo y esfuerzo, evita desplazamientos y garantiza no tener contacto alguno con otras personas, lo que reduce de manera significativa el peligro de contagio.

Este cambio radical en nuestros hábitos de consumo ha afectado a todo tipo de colectivos, sectores y empresas. Así, la magnitud y la novedad de esta situación requiere de una alianza entre los principales players de nuestra economía, quienes deben participar activamente en la configuración de esta nueva sociedad. Ana Botín, presidenta de Banco Santander, afirmó en el pasado Pleno Extraordinario de la Cámara de Comercio de España que, actualmente, es “prioritario poder recuperar la actividad de forma segura. Cada día que no se abre está costando muchos puestos de trabajo a la economía española y, por eso, nuestro papel ahora es colaborar con el Gobierno y las autoridades sanitarias para generar confianza en una vuelta a la normalidad de forma segura”.

Estamos, sin duda, ante un cambio de modelo que ha llegado para quedarse. Eso sí, siempre y cuando se aproveche correctamente el potencial de los canales digitales, se haga un esfuerzo por adaptar la oferta a las nuevas necesidades de la población y se apueste de manera definitiva por potenciar lo digital, atendiendo a un modelo de negocio que nada tiene que ver con el de hace una década.

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, confía plenamente en que “los españoles hemos sido responsables quedándonos en casa y yo estoy segura de que seremos responsables en la salida”. En la misma línea, la presidenta de la entidad española augura un escenario presente y futuro de cambios, en el que gran parte de los esfuerzos pasan por la digitalización de las empresas.

Todo ello, a un altísimo ritmo en cuanto a la evolución del nivel de digitalización de nuestra economía: “en tres meses hemos visto unos cambios en la digitalización de la economía que hubieran tardado 10 años en producirse”, asegura Ana Botín. La presidenta del Grupo también ha puesto el foco en que esta transformación ha de producirse de manera global, evitando que se amplíe la brecha digital. “El riesgo que existe es que se amplíe la brecha digital. Por eso, entre todos, empresas y gobierno, debemos ver cómo aseguramos que el cambio no deja atrás a las personas con menos recursos, las empresas más pequeñas o los sectores más afectados”.

Finalmente, desde la entidad bancaria también se hace hincapié en la búsqueda de nuevas fórmulas que mejoren sustancialmente las capacidades y habilidades de los usuarios, de manera que puedan desenvolverse con mejores garantías en el ecosistema digital. “No podemos olvidar a colectivos como los mayores de 50 años, por ejemplo, que necesitan apoyo en formación para que puedan seguir aportando su capacidad y su experiencia”, ha manifestado Ana Botín.

Hacer frente a los nuevos retos

La capacidad logística ha sido puesta a prueba, ya que no todos los comercios contaban con capacidad de actuación antes de la crisis sanitaria. En palabras de Pablo Contreras, profesor de EAE y autor del estudio del EAE Business School, “este cambio en el comportamiento del consumidor demandará recursos e inversiones que, probablemente, no estén al alcance de muchos pequeños operadores que, a fecha de inicio de la crisis, se encontraban en momentos de desarrollo y consolidación de su negocio”.

En este sentido, ha habido multitud de compañías que contaban con capacidad para recibir un incremento sustancial de transacciones telemáticas por su naturaleza y por su tamaño, pudiendo beneficiarse de este incremento en el consumo en red. Sin embargo, también es preciso abordar una mejora de los procesos de distribución y logística en aquellos comercios que no lo contemplaban como opción prioritaria o que eran reacios a tener presencia e-commerce.

Con la excepción de las grandes marcas y plataformas, el comercio minorista ha visto cómo el número de transacciones online ha crecido exponencialmente sin capacidad para poder hacer frente a las nuevas necesidades de los usuarios. La capacidad de acción para este sector ha sido más acotada y los recursos destinados a la venta online han limitado en gran medida los beneficios obtenidos. Por esta razón es tan importante que tanto el Gobierno como las grandes empresas no dejen de lado a los más pequeños.

Tal y como asegura Contreras, en este nuevo escenario postcovid es necesario hacer un esfuerzo extra para “poder soportar una parada de actividad y una reanudación de la misma con el peaje de mayores esfuerzos inversores”. Y es que, en la nueva realidad del comercio y de nuestros hábitos de consumo se habla en digital.