El hombre más rico de la historia y por qué hacen falta más como él

El fundador de Amazon se ha convertido en la primera persona en superar los 200.000 millones de patrimonio

Jeff Bezos, fundador de Amazon
Jeff Bezos, fundador de Amazon

Jeff Bezos, consejero delegado y principal accionista de Amazon, se ha convertido en el primer hombre de la historia en contar con una fortuna personal superior a los 200.000 millones de dólares. El estadounidense posee alrededor del 11% de Amazon, compañía que hoy tiene un valor de 1,7 billones de dólares, de modo que sólo su participación en este gigante tecnológico ya cuenta con un valor cercano a los 190.000 millones de dólares: por consiguiente, el grueso de la riqueza de Bezos no es más que su participación en Amazon. Si ésta se revaloriza (tal como ha sucedido durante los últimos meses, pues desde comienzos de año, la acción de Amazon prácticamente ha duplicado su valor hasta los 3.400 dólares), Bezos se vuelve más rico; si ésta se deprecia, Bezos se vuelve más pobre.

Desgraciadamente, muchas personas observan el proceso de enriquecimiento de Bezos y, partiendo de una concepción de la riqueza como un juego de suma cero, tienden a pensar que el estadounidense se ha vuelto más rico porque otras muchas personas han devenido más pobres. En su imaginario, lo que ganan unos necesariamente lo pierden otros y, en consecuencia, enriquecimiento es lo mismo que concentración de la riqueza. Sin embargo, es más bien al revés.

¿Por qué Jeff Bezos se está volviendo más rico? Pues porque, como ya hemos indicado, el valor de las acciones de Amazon se está incrementando. ¿Y por qué se incrementa el valor de las acciones de Amazon? Dejando de lado el contexto de bajísimos tipos de interés en el que nos encontramos (lo cual también explica una parte de la escalada de la bolsa durante los últimos años), porque los inversores prevén que los beneficios futuros de Amazon van a continuar aumentando. ¿Y por qué se prevé que los beneficios futuros de Amazon continúen aumentando? Porque se confía en que Amazon va a seguir generando un mayor valor para sus clientes (ingresos) que aquel valor que Amazon consumirá en proveer sus servicios (costes).

Un empleado trabaja en un centro logístico de Amazon en la India FOTO: Reuters Photographer Reuters

Sin ir más lejos, el rally recientemente experimentado por Amazon está muy relacionado con los servicios que la compañía ha prestado durante esta pandemia y con la expectativa de que, tras haberlos experimentado, parte de los ciudadanos modifiquen sus hábitos de consumo y pasen a comprar mucho más que antes a través del comercio electrónico.

Esa es la realidad: Bezos se enriquece porque, en última instancia, la empresa que él ha creado y que él sigue dirigiendo está mejorando la calidad de vida de muchísimos ciudadanos. No es que se vuelva más rico porque parasite nuestra riqueza: es que se vuelve más rico porque nos entrega bienes y servicios valiosos a cambio. Por supuesto que también puede suceder que algunas personas se enriquezcan extrayendo coercitivamente la riqueza de otros, pero, en un mercado libre y competitivo, quienes se enriquecen lo hacen por ser muy buenos cooperadores con el resto de la sociedad. La bolsa sólo refleja la expectativa del valor que se generará merced a esa cooperación. Así pues, lejos de deplorar la riqueza de Bezos, deberíamos desear que cada vez haya más personas como Bezos que creen excelentes sistemas de organización económica que den un salto cualitativo a nuestras vidas. Sí, ellos se enriquecerán. Pero nosotros también.

Cambios en la Fed

La Reserva Federal de Estados Unidos acaba de anunciar que va a modificar las reglas que limitan su margen de actuación: a partir de ahora, ya no buscará la estabilidad de precios entendiendo por esta una inflación anual del 2%, sino una inflación media a largo plazo del 2%. La diferencia puede parecer escasa, pero es relevante: si durante unos años la inflación está muy por debajo del 2%, la Fed se sentirá autorizada para que, durante otros años, la inflación esté muy por encima del 2% (de tal modo que la media de varios ejercicios siga siendo el 2%). Al final, pues, se trata de un movimiento que otorga mayor discrecionalidad al banco central estadounidense. Aunque la inflación se descontrole durante algunos ejercicios, siempre podrá decir que lo compensará en el futuro.

España, el peor de Europa

España es el país europeo en el que, con diferencia, está habiendo un mayor rebrote de la pandemia de coronavirus. ¿Por qué razón? Aunque probablemente haya bastantes causas implicadas, una de incuestionable importancia es el escaso esfuerzo que hemos realizado en materia de test y rastreadores: nuestro país es el que menos test realizada por cada nuevo contagiado y también es uno de los que cuenta con un menor equipo de rastreadores. Sin test y sin rastreadores no es posible atajar con rapidez los nuevos focos de contagio que aparecen del virus, dado que no somos capaces de detectarlos antes de que degeneren en transmisión comunitaria descontrolada. Si queremos volver a la normalidad con garantías, no queda otra que redoblar los esfuerzos en el testeo y en el rastreo.

Más IRPF, menos PIB

Subir impuestos al trabajo reduce la oferta de empleo. Esta proposición es bien conocida dentro de la ciencia económica, pero en ocasiones es complicado encontrar ejemplos claros de ello. Pues bien, recientemente la economista Alisa Tazhitdinova ha descubierto que, tras la reforma fiscal alemana de 2003 (por la que se eximió del pago de impuestos a los 400 primeros euros de las rentas generadas en un segundo empleo), el porcentaje de trabajadores con un segundo empleo pasó del 2,3% en 2003 al 5% en 2005 y al 7% en 2010. Por cada rebaja del 1% en la carga tributaria, el porcentaje de trabajadores con un segundo empleo aumentó en hasta un 2,06%. Bajar impuestos aumenta, pues, nuestro PIB vía mayor intensidad laboral en el proceso productivo.