Contradicciones armonizadas

«A la izquierda no le importa incurrir en contradicciones para justificar la rapiña tributaria contra Madrid»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el pasado 14 de octubre
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el pasado 14 de octubreKiko HuescaEFE

La izquierda catalana y española han incurrido en una flagrante contradicción al defender la armonización fiscal en el conjunto de España –incluida Cataluña– al tiempo que excluyen de esa armonización a País Vasco y Navarra. De ahí que en los últimos días hayan empezado a construir sus relatos autoexculpatorios aunque con escaso éxito. Por un lado, y de acuerdo con Alberto Garzón, resulta razonable que el Gobierno central defienda la armonización fiscal en todo el territorio nacional salvo en País Vasco y Navarra, dado que su concierto económico está contenido en la Constitución.

Pero que el concierto aparezca en la Constitución no implica que PSOE o Unidas Podemos deban defenderlo con entusiasmo: la Monarquía, por ejemplo, también está incluida en la Carta Magna sin que ello lleve a Unidas Podemos a abandonar su defensa de una República. Lo mismo debería suceder con el concierto: ¿Por qué la izquierda propugna una armonización fiscal contra Madrid, pero al mismo tiempo no defiende la necesidad de reformar la Constitución para eliminar el concierto vasco y navarro? Pues porque necesita los votos del nacionalismo vasco para gobernar y, por tanto, la izquierda española está dispuestos a contradecirse atacando a Madrid por lo mismo que defienden al País Vasco.

Algo similar ocurre con el independentismo catalán de izquierdas: según ha afirmado el actual presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, ERC no está atacando la soberanía de Cataluña cuando reclama una armonización fiscal en el conjunto de España, sino que está defendiendo su capacidad recaudatoria. Al parecer, la autonomía fiscal de Madrid constituiría una mayor amenaza para Cataluña que la recentralización tributaria y la armonización es un instrumento que ya se está empleando a escala europea (entre países miembros) sin que, al parecer, ninguno de ellos considere que su soberanía está siendo mermada. El argumento de Aragonés es deficiente: una armonización tributaria aprobada por el Gobierno español sí disminuye el autogobierno de Cataluña, dado que restringe sus competencias. Puede que ERC no quiera bajar impuestos ahora, pero es que ningún gobierno catalán podrá recortarlos en el futuro por debajo del límite que imponga el Gobierno.

La analogía con las armonizaciones fiscales que se están debatiendo en Europa no es acertada porque, por un lado, la armonización europea se fragua por unanimidad de los estados (y no porque se imponga desde la Comisión) y, por otro, porque la armonización europea claro que resta soberanía a esos estados (otra cosa es que se la cedan voluntariamente, pero ¿está cediendo Cataluña competencias?). Parece que para justificar la rapiña tributaria contra Madrid a la izquierda no le importa incurrir en flagrantes contradicciones.