Opinión

Cosas chulísimas

Yolanda Díaz asegura que España es un referente laboral para el resto del mundo, y que no se saben explicar bien. Referente somos, pero del paro y de nefasta gestión económica

Erik Montalbán

Humildad es la «virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento». Vamos, lo que viene siendo no sacar los pies del tiesto, y menos cuando la estás liando. Lo suyo en ese caso sería intentar agachar la cabeza y esperar a que pase el temporal. Calladito, más bonito, que dicen. Pero a algunos en Moncloa eso les resulta del todo imposible, y pasa lo que pasa. Como cuando tu madre te echaba la bronca –con razón–, pero tú sentías esa extraña necesidad de abrir la boca en el momento más inoportuno y soltar una de tus perlas. Una estupidez de tal calibre que, lejos de amainar la tormenta, la va a multiplicar por dos.

¿Para qué vas a estar callado cuando vienen mal dadas, si puedes ser el centro de atención? Digo yo que si eres la ministra de Trabajo y vicepresidenta del Gobierno del país con más paro de Europa, lo suyo es no menear mucho el árbol, porque te van a dar y con razón, como tu madre. Dice Yolanda Díaz que este Gobierno «hace cosas chulísimas» pero que no se sabe explicar bien. Habla en este caso de la reforma –reformita– laboral, que ha provocado, según ella, que muchos sectores empresariales estén «en pie de guerra porque saben perfectamente que el cambio es brutal, pero es que ya ahora mismo estamos siendo un referente en Europa y en el mundo». Referentes del paro, de freír a la gente a impuestos y de la peor gestión económica –esto lo dice la OCDE– durante la pandemia. ¡Si es que no se saben explicar! Pobres...

Puestos a explicar, Yolanda Díaz nos podría ilustrar cómo se come eso de que la culpa es de los hiperricos, que pagan poco, mientras el ministro Escrivá planea una subida –otra más– de las cuotas a los autónomos; 50 euros apenas llenan una cesta en el súper gracias al IPC más alto en 20 años; y la última ocurrencia de esta semana, ya de traca: Hacienda quiere meter sus zarpas en las indemnizaciones de las víctimas de accidentes de tráfico. Para miccionar y no echar gota. Siempre nos quedará el consuelo de que «la luz no ha subido descontada la inflación» –cosecha Sánchez– y que nos hemos cargado el «franquista» contrato temporal –cosecha Díaz–.