¿Es rentable tener un seguro del hogar? ¿En qué casos es obligatorio?

Una pequeña gotera o incluso la rotura de alguna ventana en la vivienda son imprevistos que pueden conllevar un gasto elevado

Llaves en la puerta de un casa
Llaves en la puerta de un casa FOTO: JCCM JCCM

No es de extrañar que alguna vez en nuestra casa se haya creado una pequeña gotera o incluso que se nos haya roto alguna ventana, imprevistos que ocurren en el momento menos oportuno, los cuáles pueden conllevar un gasto elevado si no se cuenta con un seguro del hogar.

A pesar de que tener este tipo de seguro en la vivienda no es obligatorio, es recomendable contratar esta póliza que cubre una serie de servicios y asistencia básica, ya que así estas personas pueden evitar grandes desembolsos de dinero inesperados.

No obstante, las casas hipotecadas son la excepción a esta norma general, dado que la ley establece que las viviendas que son garantía en un préstamo de este tipo deben contar con una cobertura contra incendios, es decir, una de las protecciones habituales de los seguros de hogar.

Por tanto, pese a que esta póliza no es obligatoria, no solamente sirve para estar protegido ante cualquier accidente doméstico que surja en tu vivienda sino que además cubre aquellos desperfectos que esta pueda ocasionar, lo que se conoce como responsabilidad civil.

¿Qué cubre un seguro del hogar?

La responsabilidad civil es la cobertura más importante del seguro de hogar, ya que protege de daños y cubre los perjuicios que se pueden ocasionar a terceros como por ejemplo si se rompe una tubería y sale una humedad al vecino de abajo; ya que en caso de no contar con esta póliza, el dinero para el arreglo debería salir íntegro del bolsillo de la persona que habite en ese inmueble.

Sin embargo, esta no es la única cobertura que ofrecen los seguros de hogar, sino que esta póliza es denominada “multirriesgo” ya que pueden cubrir muchas otras contingencias:

  • Daños en el continente: Estos desperfectos hacen referencia desde las paredes hasta el suelo pasando por las ventanas, y todos estos se encuentran asegurados en el continente, es decir, la vivienda en sí.
  • Daños en el contenido: Esto hace referencia a lo que se encuentra dentro de la vivienda, es decir, desde los muebles hasta los equipos electrónicos. No obstante, en este apartado, objetos tales como joyas u de valor artístico deberán ser especificados en la póliza e incluso llegar a su tasación en caso de ser necesario.
  • Daños eléctricos: Este tipo de cobertura se activa cuando se producen una serie de contratiempos por la electricidad como cuando un televisor se estropea por una sobrecarga en la red. Es importante que la persona que contrate este seguro conozca los límites que existen para saber si cualquier desperfecto por fallo del sistema eléctrico está incluido o no.
  • Daños por agua: Este tipo de cobertura se activa cuando en la vivienda se producen daños causados por el agua.
  • Daños estéticos: En estos casos el seguro de hogar cubre las reparaciones tanto en contenido como en contiene que tenga que ver con lo decorativo u ornamental independientemente del motivo que sea.
  • Defensa jurídica: Esta garantía es imprescindible dado que se encarga de reclamar daños que se hayan producido sobre los bienes del contratante de la póliza, así como defenderle en caso de que este haya ocasionado perjuicios a terceros.

¿Qué ocurre si no se tiene un seguro del hogar?

El contratar un seguro de hogar puede suponer una cuantía de entre 100 o 200 euros al año, lo que apenas supone unos 16 euros mensuales. No obstante, en el caso de no se cuente con esta póliza y surja un imprevisto grave en su vivienda como un incendio, en términos monetarios esto puede conllevar cientos de miles de euros no solo para cubrir los daños del propio inmueble sino también para reparar los de los demás afectados.

Además, el seguro del hogar no es exclusivo para el propietario de una vivienda, ya que este también es importante para el inquilino de un inmueble para que al menos cuba la responsabilidad civil. Sin embargo, el peso de las coberturas será diferente, dado que como arrendatario, los daños del contenido serán más importante que los del continente, que normalmente es el propietario quien los cubre.