Verano de huelgas en el transporte a la vista

A los paros ya convocados por los tripulantes de cabina de easyJet y Ryanair se pueden sumar los de camioneros y controladores, que decidirán en días

Terminal 1 of Milan's Malpensa Airport reopens after coronavirus-induced closure
Aviones de easyJet y Ryanair en el aeropuerto de Malpensa de Milán FOTO: MATTEO BAZZI EFE

Un verano pasado por huelgas. Eso es lo que está cerca de encontrarse el sector del transporte en España. En especial, el aéreo, con dos protestas ya convocadas y una tercera pendiente de lo que decidan los controladores aéreos a finales de mes. Las dos que son seguras tienen como protagonista al mismo colectivo: los tripulantes de cabina de dos aerolíneas, Ryanair y easyJet. Y también el mismo motivo: la negociación de sus respectivos convenios colectivos.

En el caso de Ryanair, los sindicatos USO y Sitcpla han convocado seis jornadas de movilizaciones en España para los días 24, 25, 26 y 30 de junio y 1 y 2 de julio. Con ellas, pretenden presionar a la empresa para cerrar de una vez por todas su primer convenio después de ocho meses de negociación. El paro de los tcp españoles será secundado en diferentes fechas por su colegas de aerolínea de Bélgica, Portugal, Francia e Italia.

A USO y Sitcpla les ha enervado además que Ryanair haya firmado un acuerdo con CC OO con el objetivo de negociar el convenio dejándolos fuera. Un pacto que según ambos sindicatos no está legitimado y que pretende “anularlos como sindicatos”. La compañía, dicen, ha buscado un acuerdo con condiciones precarias con una organización que es mayoritaria en muchos sectores, pero no entre el personal de vuelo.

easyJet y los sindicatos mantienen la negociación para tratar de evitar el paro

En easyJet ya hay convenio, pero data de 2018. Y la negociación del nuevo, según los sindicatos, se ha estancado. Por eso, USO llamó ayer mismo a los 450 tripulantes de la aerolínea británica en España a secundar los nueve días de paros que ha convocado para los próximos días 1, 2, 3, 15, 16, 17, 29, 30 y 31 de julio. El sindicato reclama un incremento del salario base de este colectivo -ahora en 850 euros al entrar en la compañía- del 40% para acercarlo al de sus colegas de otros países. La compañía ha mostrado su preocupación por el impacto que pueda tener una huelga en un «momento crítico» para el sector y ha advertido de posibles percances si se celebra en su programación de vuelos en sus bases de Barcelona, Palma y Málaga. Ambas partes se reunieron ayer en el SIMA y, aunque no alcanzaron un acuerdo para desconvocar las movilizaciones, acordaron seguir negociando hasta el día 30 para buscar un acuerdo.

Controladores

La que no está todavía convocada es la huelga de controladores aéreos. Aunque como aseguran desde su principal sindicato, USCA, es «una opción real». El comité interdependencias de la organización se reunirá los próximos días 29 y 30 de junio y, a expensas de lo que puedan transmitirles desde el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) en una reunión que tienen pendiente, podrían convocar movilizaciones, tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición del pasado día 20. El motivo no es otro que la, a su juicio, insuficiente plantilla con la que cuentan para afrontar un repunte del tráfico aéreo que puede alcanzar este verano ya los niveles previos a los de la pandemia. Desde USCA aseguran que tienen un déficit de plantilla de entre un 10% y un 15% para afrontar este crecimiento. Un análisis que refutan desde el gestor de la navegación aérea en España, Enaire. El responsable de los controladores asegura que ahora mismo hay un 6% más de plantilla que en 2019 después del refuerzo anunciado a principios de junio para absorber el incremento de vuelos previstos.

Otros que decidirán si van a la huelga el próximo domingo son los transportistas autónomos asociados a la Plataforma en Defensa del Sector de Transporte de Mercancías. Esta asociación, que ya detuvo parcialmente la actividad económica española con sus 20 días de huelga de marzo, está ahora dispuesta a reactivar los paros que suspendió en abril. El motivo es que, según Plataforma, el Mitma no va a tener lista antes de que acabe el mes la ley, similar a la de la cadena alimentaria; o alguna herramienta alternativa que garantice al colectivo no trabajar por debajo de costes. Una ley, no obstante, que el Mitma se comprometió a tener lista antes de finales de julio en el acuerdo que alcanzó con el Comité Nacional del Transporte de Mercancías (CNTC) y que permitió paralizar la huelga de marzo. El problema es que Plataforma no forma parte de este Comité, representante legítimo del sector, y ya ha reiterado que cualquier decisión del Mitma deber ser negociada y consensuada con ellos. Esta organización no reconoce la legitimidad del Comité, que ha pedido más ayudas para el sector pero que, a su vez, no es partidario de ninguna huelga ahora.

El órgano de representación de las empresas del sector está ahora analizando el primer borrador de la ley que les ha mandado el Mitma y, aunque consideran que tiene deficiencias, también lo consideran como un buen punto de partida.