La cadena agroalimentaria avisa de que no soportará otro paro del transporte que dinamitaría el abastecimiento

Advierte de que algunas cadenas de suministro no han podido incluso recuperarse de la anterior huelga

Una mujer observa unas estanterías vacías de legumbres en un supermercado de Madrid el pasado mes de marzo durante el paro de transportistas
Una mujer observa unas estanterías vacías de legumbres en un supermercado de Madrid el pasado mes de marzo durante el paro de transportistas FOTO: Fernando Villar EFE

La cadena agroalimentaria no está en condiciones a aguantar un nuevo paro de transportistas. Si los camioneros autónomos agrupados en torno a la Plataforma en Defensa del Sector de Transporte de Mercancías reanudan las movilizaciones que suspendieron a principios de abril, volverán los problemas de abastecimiento. Así lo han advertido las patronales del sector de la alimentación ante la votación que Plataforma celebrará el próximo domingo para decidir si reanuda los paros.

Aunque el acuerdo entre el Comité Nacional del Transporte de Mercancías (CNTC) y el Ministerio de Transportes (Mitma) que permitió poner fin a los paros de marzo contemplaba la redacción de una ley que impida a los transportistas trabajar a pérdidas antes de que acabe julio, Plataforma quiere algún tipo de herramienta que se lo garantice antes de que acabe junio. Y dado que parece muy difícil que el Mitma lo vaya a tener, ha decidido volver a activar la maquinaria de la huelga.

De aprobarse la reanudación de los paros, la cadena agroalimentaria alerta de que las consecuencias serían muy graves. En una nota conjunta, las organizaciones agrarias -Asaja, Coag, UPA y Cooperativas Agroalimentarias- y las asociaciones empresariales FIAB, Aecoc, ACES, Anged, Asedas, Cedecarne, Fedepesca, Hostelería de España y Marcas de Restauración, han advertido hoy de que la cadena agroalimentaria no puede permitirse un nuevo paro del sector del transporte por carretera, que provocaría múltiples problemas no sólo empresariales sino también de abastecimiento. El comunicado asegura que, durante estos días, el sector productor agrario se encuentra en plena campaña de fruta de verano. “Gran parte de la producción española tiene como destino los mercados internacionales. El hecho de no poder responder a la demanda, además de manera reiterada, supone una pérdida de prestigio para el sector productor español que puede redundar en la pérdida de destinos de exportación. Este hecho es especialmente grave en momentos de inicio de campaña con riesgo de que se tire gran parte de la producción anual de alimentos perecederos, como la fruta, con los importantes perjuicios que esto supondría”, explican.

La eficiencia de la cadena, añaden, hace que los productos frescos lleguen del campo a la mesa en 24 horas o menos. Esto significa, advierten, que “apenas existe capacidad de almacenamiento y, al tratarse de productos perecederos, la imposibilidad de transportarlos produciría enormes pérdidas de producto; incrementándose, de este modo, el desperdicio alimentario”.

Abastecimiento

En cuanto a la industria alimentaria, las patronales advierten de que “puede sufrir paros en su actividad si los productos básicos no llegan a las fábricas e, igualmente, experimentar enormes costes derivados de la conservación de los alimentos o de su pérdida. La recuperación de la actividad normal puede extenderse durante varias semanas, prolongando los problemas de desabastecimiento a la población”, advierten.

La distribución alimentaria, por su parte, tiene que hacer en una situación de huelga un “sobreesfuerzo de redistribución de alimentos a los puntos de venta y de reorganización del surtido disponible para no dejar desabastecida a la población. El cierre eventual de tiendas -con graves consecuencias sobre el abastecimiento, en ocasiones, a pueblos enteros-, la presión sobre los trabajadores y la dificultad para recuperar con rapidez la normalidad de suministro son otros de los efectos sobre el comercio del conjunto del país”, explican.

Los efectos perniciosos también se extenderían a su juicio a la hostelería, la restauración y el turismo. Tras la pandemia, dicen, pueden ver nuevamente amenazado su abastecimiento y, por tanto, sus negocios en plena campaña de verano.

Aun cuando el producto no pueda salir de las cooperativas y el funcionamiento de los negocios no pueda garantizarse, el sector advierte también de que los almacenistas de origen, lonjas, de las industrias o de las plataformas logísticas y todos los operadores de la cadena deben hacer frente al pago de salarios, cotizaciones, impuestos, inputs agrícolas y ganaderos, mantenimiento de sistemas de frío, etc., “con pérdidas económicas millonarias. De hecho, el amago de paro de diciembre y el paro de marzo generaron pérdidas millonarias”, concluyen.