Internacional

El 12% de las calorías del mundo, en peligro por la invasión rusa de Ucrania

La UE estudia, impotente, cómo evitar hambrunas debido al bloqueo ruso de los puertos del Mar Negro

Kyiv (Ukraine), 16/04/2022.- A farmer pours a bucket of oats at a field outside Kyiv (Kiev), Ukraine, 16 April 2022. Ukrainian farmers started working in their fields amid the ongoing Russian invasion of the country. The European Council accepted a decision to instruct the European Commission to support Ukraine's agriculture and food security following a meeting held on 24-25 March 2022 in Brussels. (Rusia, Ucrania, Bruselas) EFE/EPA/SERGEY DOLZHENKO
Kyiv (Ukraine), 16/04/2022.- A farmer pours a bucket of oats at a field outside Kyiv (Kiev), Ukraine, 16 April 2022. Ukrainian farmers started working in their fields amid the ongoing Russian invasion of the country. The European Council accepted a decision to instruct the European Commission to support Ukraine's agriculture and food security following a meeting held on 24-25 March 2022 in Brussels. (Rusia, Ucrania, Bruselas) EFE/EPA/SERGEY DOLZHENKO FOTO: SERGEY DOLZHENKO EFE

Los cereales se han convertido en una poderosa arma de guerra para Vladimir Putin. El bloqueo de los puertos del Mar Negro está impidiendo trasladar el grano cosechado en Ucrania, lo que hace temer hambrunas en las partes más vulnerables del planeta. El país invadido Rusia está considerado como uno de los principales graneros del mundo. Kiev ingresó 27.000 millones en productos agrícolas en 2021. El 90% de las exportaciones se realizaban a través del Mar Negro, concretamente el puerto de Odesa, cuyos buques ahora no pueden transportar cereales. Además, los ataques rusos han propiciado que los alrededores de los puertos estén llenos de minas submarinas, lo que hace que no sea seguro salir a navegar. Según los datos del «think tank» Bruegel, de manera conjunta, Rusia y Ucrania exportaban el 12% de las calorías comercializadas en el mundo.

El aceite de girasol ucraniano suponía antes de la guerra el 49,6% por ciento del volumen del comercio global. El maíz, se situaba en el 15,3%, la cebada en el 12,6% y el trigo en el 10%. Tampoco hay que minusvalorar las cosechas rusas: el porcentaje de trigo ascendía al 24,1%; el aceite de girasol, el 23,1%; el girasol, el 19,6% y la cebada el 14,2%. Además, Moscú es también un exportador clave de fertilizantes, pero dejó de comerciar con ellos como respuesta a las sanciones impuestas por EE UU y la UE. La ONU estima que 1.400 millones de personas pueden verse afectadas por la escasez de trigo y otros cereales en zonas vulnerables como Oriente Medio y África.

Según Bruegel, el boom de precios por la guerra ha causado ya restricciones en las exportaciones equivalentes al 16% de las calorías comercializadas globalmente, lo que supone haber sobrepasado los umbrales registrados tras la crisis alimentaria en 2007-2008. A esto se une las políticas proteccionistas de algunos países. Por ejemplo, India decidió prohibir totalmente las exportaciones de trigo a mediados de mayo, lo que resultó en un aumento de los precios del 6% en las 24 horas siguientes al anuncio de la medida.

Con el fin de paliar la situación, el Ejecutivo comunitario ha propuesto la puesta en marcha de corredores para el transporte por tren, río y carretera, que supongan vías alternativas a los puertos del Mar Negro. Pero los expertos consideran que hablamos de buenas intenciones, más que de soluciones viables. Un aguja en un pajar.

Menos del 20% del total por corredores

Según Mike Lee, director de la consultora Green Square Agro, ahora mismo con estas vías alternativas tan sólo se puede sacar del país una cantidad equivalente a menos 20% del total. El problema principal es la falta de infraestructuras físicas. Una carencia para la que no ve una solución a largo, corto o medio plazo. «Los inversores privados no van a arriesgarse a poner dinero y las autoridades públicas necesitarán años», explica, a la vez que señala que la opción de trasladar el grano al puerto del Mar Negro de Constanza ,en Rumanía, no parece que tenga visos de éxito debido a la poca capacidad de los buques.

El presidente francés, Emmanuel Macron, también ha propuesto revitalizar las rutas ferroviarias que unen Odesa con el Danubio a través Rumanía, ya que no confía en lograr un pacto con Putin. «Estamos en proceso de crear una especie de punto de conexión donde podríamos exportar este grano de forma mucho más fuerte, rápida y masiva de lo que hacemos hoy», ha explicado el mandatario galo. A pesar del optimismo del inquilino del Elíseo, fuentes diplomáticas europeas reconocen la dificultad. Antes de la guerra, Ucrania solía exportar cada mes una cantidad de grano de entre 5 y 6 millones, mientras que las opciones que ahora están sobre la mesa tan sólo contemplan unos dos millones.

El Gobierno de Pedro Sánchez también ha anunciado una iniciativa para sacar 8.000 toneladas de grano de Ucrania. Este proyecto, liderado por España y en el que participarán Polonia, Luxemburgo y Francia, pretende establecer un corredor ferroviario que unirá Ucrania con los puertos de Tarragona, Barcelona y Cartagena. Una iniciativa de fuerte contenido simbólico, pero alcance limitado, ya que fuentes diplomáticas calculan que ahora mismo 20 toneladas de cereal están bloqueadas en el puerto de Odesa.

Dentro de las propuestas que recorren los pasillos europeos, las capitales también han considerado la posibilidad de enviar una misión naval para facilitar el desbloqueo de los puertos y que sirva como escolta para los cargueros ucranianos que intenten salir desde el Mar Negro. Aunque las negociaciones entre Bruselas y la ONU continúan, aún no se ha anunciado ninguna medida concreta. La cumbre de la OTAN celebrada en Madrid también ha abordado el problema sin que se hayan producido resultados tangibles.