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Draghi aboga por una autoridad europea que vigile el lavado de dinero

Pronostica un repunte vigoroso de la inflación, lo que hace subir al euro respecto al dólar

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi/Foto: Efe
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi/Foto: Efelarazon

Pronostica un repunte vigoroso de la inflación, lo que hace subir al euro respecto al dólar.

No es la primera vez que Mario Draghi pide una mejor gobernanza de la zona euro. Las proclamas del presidente del Banco Central Europeo a favor de completar la unión bancaria en los países que comparten la divisa única son de sobra conocidas. Pero ésta es la primera vez que realiza un alegato a favor de la creación de una autoridad europea que vigile el lavado de dinero. El Ejecutivo comunitario presentó el pasado 12 de septiembre una propuesta para dar más poder a la Autoridad Bancaria Europea (EBA) en este terreno. Aunque esta iniciativa no ha sido discutida de manera formal por las capitales europeas, la agencia Reuters alertaba de un foco de oposición liderado por los Países Bajos.

En medio de una renqueante reforma de la zona euro que no consigue despegar, Draghi ha querido poner su granito de arena en la recta final de su mandato. «Debería haber una autoridad europea contra el lavado de dinero para asegurar la visibilidad total de lo que está ocurriendo en la eurozona», aseguró el presidente de la entidad monetaria durante una comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara.

«Está bastante claro que el sistema actual no funciona», aseguró Draghi al ser preguntado por los recientes escándalos en bancos europeos de Letonia, Estonia y Holanda. El presidente del BCE abogó por un «sistema fuertemente coordinado» en el que las autoridades nacionales. intercambien información. En ese sentido, el banquero italiano Draghi recordó, además, que el BCE no es responsable de prevenir o hacer cumplir las normas europeas contra el lavado de dinero y, por eso, su capacidad «es relativamente limitada».

Por lo demás, la primera comparecencia de Draghi en la Eurocámara al comienzo del curso político estuvo marcada por el optimismo. El presidente del BCE pronosticó un repunte «relativamente vigoroso» de la inflación, lo que desató un repunte alcista de la divisa europea que escaló por encima de los 1,18 dólares, una cifra a la que no llegaba desde hace meses debido a la guerra comercial y las disparidades en la política monetaria con la Reserva Federal. Para el italiano, este vigor viene determinado por el crecimiento estable de la inflación en el que el alza de los alimentos y la energía (dos de las variables más volatiles) ya no ocupan el lugar principal. Como «reflejo» de esa dinámica, el organismo monetario pronostica que la inflación subyacente (sin tener en cuenta ni energía ni alimentos) alcance el 1,8% en 2018. El mandato del BCE vela porque esta cifra esté por debajo, pero cerca del 2%.

Crecen los salarios negociados

El presidente del Banco Central Europeo también vaticinó que la inflación subyacente siga creciendo en los próximos meses a medida que se vayan notando el alza de los salarios. Según los datos del BCE, los salarios negociados en la eurozona se incrementaron desde el 1,5% registrado en diciembre hasta el 1,7% del primer trimestre del año y el 2,2% en el segundo. Una tendencia que continuará, ya que estos acuerdos salariales suelen mantenerse vigentes dos años o más. Como nubarrones en el horizonte, el proteccionismo, el factor sorpresa de los mercados emergentes y la volatilidad de los mercados financieros. Este mes, el BCE ya rebajó sus previsiones de crecimiento ligeramente a la baja debido a las amenazas que se ciernen sobre el comercio global. La zona euro crecerá este año un 2% y el año que viene un 1,8%, una décima menos en los dos casos de lo previsto en el mes de junio.

A pesar de estas buenas noticias y de los halcones que le piden lo contrario, Draghi permanece fiel a su calendario de retirada de estímulos. El presidente del BCE confirmó que la compra de activos se reducirá a partir de octubre y que el final del año 2018 marcará su fin definitivo, siempre que se cumplan sus previsiones sobre crecimiento e inflación. Pero esto no significa que termine la política acomodaticia, ya que el tipo de interés 0% continuará, por lo menos, durante el verano de 2019. Ante los que quieren meterle prisa, Draghi aseguró que el BCE seguirá siendo «paciente, prudente y persistente».