Brexit

Las empresas españolas se blindan ante el Brexit

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La cámara alta del Reino Unido aprobó a finales del mes pasado otorgar poderes al Parlamento para bloquear o retrasar el acuerdo final sobre la salida del país de la Unión Europea en contra de la voluntad del Gobierno de la primera ministra británica Theresa May.

Pero sea cual sea el desenlace final, un tercio de las empresas españolas afectadas por el Brexit ya ha elaborado un plan de contingencia, según la segunda edición del informe «La empresa española ante el Brexit», elaborado por KPMG con la colaboración de la CEOE.

Las compañías españolas pueden verse perjudicadas desde distintos ámbitos, en función de cuál sea su relación con el mercado británico. En el caso de empresas con una vinculación comercial, a través de importaciones o exportaciones, las cuestiones macroeconómicas (tipo de cambio o contracción de la economía británica) o la posibilidad de barreras arancelarias son las que más preocupan. En cambio, las compañías con presencia a través de filial suelen estar más alarmadas por los posibles cambios regulatorios, el impacto sobre la cadena de suministro o las cuestiones que puedan afectar a los empleados.

Así, los planes de contingencia están condicionados por los impactos relativos. Así, Antonio Hernández, socio responsable de Estrategia Internacional y Brexit de KPMG en España, afirma que en primer lugar hay que hacer un diagnóstico de los efectos para después tomar las medidas aconsejables o llevar a cabo el plan de acción. En este sentido, destaca la necesidad de analizar las consecuencias que afectan a cuestiones legales (validez de contratos), fiscales (estructuración a nivel de grupo multinacional), financieras (tesorería, financiación, rating, programas comunitarios, etc.), logísticas y aduaneras, proveedores y clientes; y, en general, sobre la cadena de valor.

Uno de los más afectados

España es, junto a Irlanda, Alemania y Grecia, el país más preocupado por el divorcio entre UK y la UE, ya que Reino Unido es uno de nuestros principales socios económicos y comerciales. De hecho, se trata del primer receptor de inversiones españolas directas en el exterior en términos acumulados y el segundo inversor extranjero, del primer emisor de turistas y del quinto destino de nuestras exportaciones. Y, en este sentido, es preciso tener en cuenta que UK ha perdido una posición en el ranking mundial de la exportación española en 2017, tras producirse un descenso del 1,1% en su evolución anual, en contraste con el 8,9% de crecimiento de la exportación española.

Por ello, el Brexit ha pasado a ocupar un lugar prioritario en la agenda de muchos directivos españoles. Hernández asegura que el hecho de que un tercio de las empresas afectadas ya haya elaborado un plan de contingencia y casi una quinta parte lo esté implementando es, sin duda, un dato positivo reflejo de la relevancia de este mercado para numerosas empresas españolas. No obstante, «parece preocupante que otro tercio de las empresas afectadas no considere necesario analizar el impacto sobre su negocio y tratar de minimizarlo».

Hernández considera que la gran incertidumbre que rodea al proceso negociador desde su inicio, en el que no se ha llegado a descartar la posibilidad de un no acuerdo, puede haber influido en la urgencia con la que las empresas han afrontado el análisis del impacto que el Brexit puede tener para su actividad en Reino Unido.

Sin embargo, a pesar de que cabría haber esperado lo contrario, el cierre de un acuerdo sobre el período transitorio en vez de propiciar una mayor relajación de las empresas ante la toma de decisiones parece haber contribuido a reforzar la idea de que el Brexit es una realidad y que deben empezar a enfrentar las cuestiones que pueden suponer una amenaza para su actividad. Es más, desde KPMG aconsejan a sus clientes anticiparse, revisar su estrategia en el mercado británico y tomar las medidas adecuadas. «Identificar pronto el impacto y una correcta planificación contribuirá, incluso, a transformar riesgos en oportunidades», agrega.

Fuentes de la CEOE apuntan que la salida de Reino Unido tendrá consecuencias para todos los países europeos y para la mayor parte de sus empresas. Y aunque el periodo transitorio acordado hasta el 31 de diciembre de 2020 da más margen de adaptación, resaltan la importancia de cerrar, cuanto antes, las cuestiones pendientes del acuerdo de retirada; así como de determinar el contenido y alcance del marco de las relaciones futuras.

Asimismo, desde la CEOE alertan de la necesidad de una desconexión ordenada y de estar preparados ante los diferentes escenarios que pueden darse, empezando por el más desfavorable, que consistiría en una salida abrupta y sin acuerdo.

«Mientras el Gobierno británico continúe apostando por la salida de la Unión Aduanera y del Mercado Único europeo, habrá más trabas en las relaciones bilaterales futuras que si optara por un modelo “a la noruega”». Y las fuentes consultadas añaden que la cuestión es limitar el número y alcance de las fricciones comerciales que el Brexit implica, prestando atención a dos elementos cruciales: la garantía de una competencia leal por parte de Reino Unido una vez abandone la Unión y la indivisibilidad de las cuatro libertades que fundamentan el Mercado Único europeo: libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales.

Distintos impactos

Por su parte, el economista Javier Santacruz revela que los sectores de la economía española que se verán más perjudicados por el Brexit serán el bancario, el inmobiliario, el energético y el de servicios ligados al turismo. Remarca dos fuentes claras de impacto: por un lado, a los empresarios establecidos en España que tienen una base de negocio estable con los turistas británicos que acuden a nuestro país y con los británicos –normalmente jubilados– que se han venido a vivir a España. Y, por el otro, a los empresarios que han acudido a Reino Unido, sobre todo, en sectores clave como la construcción, infraestructuras, energía, industria, servicios financieros...

«Siempre que se produce la ruptura de una unión económica se originan importantes costes, los cuales son mucho más significativos si hubiera una ruptura de la unión arancelaria –es decir, que no se consiga entre la UE y UK un acuerdo comercial– o si UK empezara a aplicar normas distintas a los estándares de la OMC en cuanto a igual trato a las empresas nacionales y extranjeras ante contratos y licitaciones públicas –cláusula de trato nacional–», puntualiza. Y a la hora de señalar empresas españolas afectadas, Santacruz indica al sector turístico y a su industria auxiliar en zonas como la Costa del Sol, Mediterráneo y Canarias, así como a todas aquellas empresas españolas que en este momento se encuentran muy asentadas en Reino Unido, como Banco Santander, OHL, gestoras de infraestructuras como Ferrovial y AENA (los dos aeropuertos más importantes de UK están gestionados y son propiedad de empresas españolas), eléctricas como Iberdrola...