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Más dinero para los bancos

Mario Draghi, el hombre más poderoso de Europa, decide hoy si el BCE vuelve a facilitar más liquidez a las entidades financieras para hacer frente a la desaceleración

  • El presidente del BCE, Mario Draghi / Foto: Reuters
    El presidente del BCE, Mario Draghi / Foto: Reuters

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06 de marzo de 2019. 21:06h

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Jesús Rivasés 6/3/2019

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), es, quizá, el hombre más poderoso de Europa, por encima incluso de Ángela Merkel, Emmanuel Macron y, por supuesto, Pedro Sánchez. Tiene el poder de crear y destruir dinero y el de fijar los tipos de interés. Sus decisiones, aunque puedan pasar inadvertidas, afectan a más personas y de una manera más directa que las medidas que adoptar los diferentes gobiernos. Hoy, el consejo de BCE, del que forma parte como vicepresidente Luis de Guindos, decidirá si reanuda las llamadas “subastas de liquidez”, que no son más que una manera sofisticada de facilitar fondos a los bancos para que concedan más créditos, con el objetivo de volver a impulsar la economía. La cotización de los principales bancos europeos subió ayer, aunque de forma moderada. Los grandes bancos españoles subieron entre el 1,66% del Santander y el 1,22% del BBVA, aunque Caixabank y Bankia se quedaron más rezagados. Esas alzas se interpretan como un indicio de que el BCE dará facilidades a los bancos, ante el temor de que la ralentización económica sea mayor de lo previsto. Eso significa que la prevista subida de tipos de interés para finales de año podría volver a retrasarse y sería entonces el sucesor de Draghi, que cumple mandato en otoño, el encargado de normalizar la política monetaria en la eurozona.

Mario Draghi fue el hombre que salvó el euro en 2012 cuando dijo aquello de que “el Banco Central Europeo hará lo que tenga que hacer”. Con esas palabras logró frenar la especulación sobre una hipótetica ruptura de euro, pero también abrió la más larga etapa de la historia con tipos de interés “cero” o “negativos”, algo que es un contrasentido económico. El BCE sorteó la crisis, pero ahora tiene la asignatura pendiente de volver las cosas a la normalidad -tipos de interés positivos- sin que eso genere otra crisis general en Europa, que vive sobre el polvorín que significa una verdadera cordillera de deuda pública, que ahora se sostiene y se financia gracias a los mínimos tipos de interés, pero que podría estallar si la subida no es controlada. El primer paso, por si acaso, parece ser que consistirá hoy en inyectar más dinero en el sistema y proteger a los bancos, con su negocio ahogado también por el precio del dinero en el subsuelo y con su reputación en entredicho. En esta ocasión, los bancos españoles no parecen plantear problemas, pero sí los italianos, sobre cuya situación existen más que dudas razonables. En cualquier caso, Draghi tiene que volver a decidir hoy y lo que decida afectará -aunque no lo perciban- a la mayoría de los ciudadanos europeos.

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