Transparencia: un plus de competitividad

La transparencia empresarial empieza a ser muy importante de cara a clientes, proveedores, accionistas
La transparencia empresarial empieza a ser muy importante de cara a clientes, proveedores, accionistas

Una empresa es transparente cuando permite a todos los que, de alguna manera, tienen relación con ella (accionistas, empleados, proveedores, clientes y entorno social donde opera) conocer la información relevante necesaria para sus decisiones, colaboraciones, propuestas, etc. «Una empresa transparente es una empresa más reputada. Quizás sea la mejor alternativa para luchar contra la falta de confianza generada tras la crisis. Así, los accionistas pueden ser más estables, los clientes más fieles, los proveedores más implicados y los empleados más identificados con lo que es la empresa. No olvidemos que hoy en día todo es copiable, pero una empresa confiable, transparente y reputada no lo es tanto. Las empresas que son transparentes con sus grupos de interés ganan en competitividad», explica Manuel Moreno, profesor de EAE Business School.

Las grandes empresas (aquellas cuyo número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio sea superior a 500) están obligadas por ley a ser cada vez más transparentes. Según el Real Decreto-Ley en materia de divulgación no financiera aprobada recientemente por el Consejo de Ministros, tendrán que aumentar la información no financiera. Concretamente, se trata de información relativa a cuestiones sociales, medioambientales, de recursos humanos, de respeto a los derechos humanos y de lucha contra la corrupción que aparece en el informe de gestión que acompaña a las cuentas anuales individuales y consolidadas de las grandes empresas.

«Los empleados pueden querer tener las reglas claras, los clientes conocer lo que compran, los proveedores saber sobre el futuro de los insumos, los accionistas conocer los riesgos que corre la empresa y, la sociedad conocer implicaciones medioambientales de la actividad que se realiza, entre otras cosas», añade Moreno.

Responsabilidad social

La transparencia en las empresas se refleja en la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o Responsabilidad Social Empresarial (RSE), que se definen como actividades voluntarias dirigidas a mejorar la sociedad, la economía, el medio ambiente. De esta manera se mejora la imagen corporativa de la empresa. «Desde el momento en que informamos sobre códigos éticos, gestión de riesgos, blanqueo de capitales, protección de datos, etc., se hacen más difíciles las malas prácticas. En todo caso, si se producen comportamientos no deseados las responsabilidades van a estar mucho más delimitadas», explica el profesor de EAE Business School.

¿Cómo se implanta la transparencia en las empresas? Aparte de la legislación, la propia sociedad te empuja a ello, señala Juan Luis Jarillo, secretario general de la Fundación Universitaria San Pablo CEU. «La clave es interna. Si la empresa quiere hacer saber a la sociedad lo que da, tiene que implicar a los empleados, formarles e informarles». Por ejemplo,en su estrategia de reciclaje, involucrar a las empresas de recogida de residuos. «Otra clave son los “rating” externos, la publicación de la cuenta de resultados de la empresa en la web, lo que nos da también información sobre ella. El inversor quiere ver los informes sociales, quiere saber qué es está haciendo con su dinero», explica Jarillo. En su opinión, la Ley de Transparencia debería ser para todas las empresas, no solo para las grandes. «Tendría que haber sido más ambiciosa. Es una manera de demostrar a la sociedad que las cosas se están haciendo bien».

derechos humanos

Por tanto la divulgación de información no financiera o relacionada con la responsabilidad social corporativa contribuye a medir, supervisar y gestionar el rendimiento de las empresas y su impacto en la sociedad.

En este contexto, con el fin de mejorar la coherencia y la comparabilidad de la información no financiera divulgada, algunas empresas deben preparar información relativa, por lo menos, a cuestiones medioambientales y sociales, así como relativas al personal, al respeto de los derechos humanos y a la lucha contra la corrupción y el soborno. Respecto a las cuestiones sociales y relativas al personal, la información facilitada puede hacer referencia a las medidas adoptadas por las empresas para garantizar la igualdad de género, la aplicación de convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo, las condiciones laborales, el diálogo social, la salud y seguridad en el trabajo.

En relación con los derechos humanos, el estado de la información no financiera podría incluir información sobre la prevención de las violaciones de los derechos humanos y en su caso, sobre las medidas para mitigar, gestionar y reparar los posibles abusos cometidos.

Asimismo, en relación con la lucha contra la corrupción y el soborno, se podría requerir información sobre los instrumentos existentes para luchar contra los mismos.

Real Decreto

El Real Decreto-Ley en materia de divulgación No Financiera aprobado recientemente por el Gobierno, recoge que las empresas tendrán que aumentar la información relativa a cuestiones sociales, medioambientales, de recursos humanos, de respeto a los derechos humanos y de lucha contra la corrupción. Una norma que atañe a compañías grandes con consideración de entidad de interés público. Es decir, aquellas en las que el número medio de trabajadores durante el ejercicio sea superior a 500 y que durante dos años consecutivos el total de las partidas del activo sea superior a 20 millones de euros, o que el importe neto de su cifra anual de negocio supere los 40 millones de euros.