Alerta ante el abandono escolar tras el encierro

Preocupación entre los inspectores de educación y los expertos, que creen que el confinamiento aumentará el número de casos de alumnos vulnerables que dejarán los estudios

La tasa de abandono escolar ahora es del 17,9%
La tasa de abandono escolar ahora es del 17,9%

El abandono escolar ha sido siempre uno de los grandes caballos de batalla de la educación. Después de la crisis de 2008, España registró unas cifras apabullantes: uno de cada tres alumnos dejaba los estudios y no continuaba tras la educación obligatoria. En los últimos años, el porcentaje ha ido bajando desde el 30% hasta el 17,9%, pero ahora el fantasma del abandono ha vuelto a reaparecer con el confinamiento. Los inspectores de educación han sido los que han dado la voz de alarma. Ven como posibles candidatos a desengancharse del sistema a los alumnos más desaventajados socioeconómicamente. Es decir, aquellos que han tenido problemas para seguir las clases a distancia por falta de medios o aquellos que tienen problemas de aprendizaje.

Pero, ¿cuántos alumnos están en esa situación? No hay datos fiables. Recientemente, la ministra de Educación y FP, Isabel Celaá, cifraba en un 12% la tasa de estudiantes en esas circunstancias, pero el presidente del sindicato de Inspectores de Educación, USIE, Jesús Marrodán, cree que la cifra podría superar el 15%. «Tenemos estudiantes de la ESO que, de manera habitual, no van a clase o tienen poco interés en los estudios y ahora la brecha digital va a aumentar aún más el abandono escolar hasta llegar a unas cifras inimaginables», asegura.

Un informe elaborado por los inspectores detalla que el profesorado está intentando paliar desde hace tiempo esta situación con la ayuda de los servicios sociales y de algunas administraciones, pero «los medios son todavía insuficientes». «Los equipos directivos informan de que hay un porcentaje de alumnos, diferente según los casos, que no está respondiendo a las actividades propuestas y esta situación ahonda más la brecha social existente», aseguran en el informe. Es por esto por lo que han pedido un plan estatal de medidas de apoyo a este alumnado para evitar la falta de equidad en el sistema educativo.

Proponen préstamo a los alumnos de dispositivos digitales, de apoyo y asesoramiento on line por parte de orientadores y especialistas (maestros de pedagogía terapeútica, de audición y lenguaje, intérprete de signos...), cesión gratuita de recursos digitales y refuerzos extraordinarios durante el mes de julio. Piden que las ayudas que anualmente convoca el Ministerio para alumnos con necesidades de apoyo educativo se convoquen de forma anticipada adaptándose a las nuevas circunstancias y con mayor dotación y que programas de refuerzo educativo, como el PROA, inicien su funcionamiento en septiembre y que para ello se liberen fondos con carácter finalista.

Medidas inmediatas y a medio plazo

En la misma línea, otros expertos e instituciones también empiezan a levantar la voz al vislumbrar lo que puede ser un grave problema para la educación después del confinamiento. La Fundación Bofill ha alertado a las administraciones educativas de la necesidad de establecer medidas inmediatas y en los próximos años de cara evitar que los alumnos se desenganchen de los estudios.

«Las condiciones asociadas al confinamiento son más defavorables para los alumnos socioeconómicamente desaventajados. Esto puede deberse a la brecha digital y a la falta de desarrollo de plataformas inteligentes capaces de ofrecer enseñanza personalizada potente; pero además está el problema socioemocional de estos alumnos que precisan el aliento, el estímulo y la relación personal con su profesor, una combinación ponderada entre exigencia y afecto que se ha revelado clave para el éxito escolar de este tipo de alumnos», explica Francisco López Rupérez, director de la Cátedra de Políticas Educativas de la Universidad Camilo José Cela.

El cierre de los centros por la alerta sanitaria puede que se note más en los estudiantes que estén a punto de terminar una etapa educativa, como 4º de la ESO o 2º de Bachillerato, y en donde no se podrá recuperar en los próximos cursos la materia no adquirida en este último trimestre del curso 2019-20. También afectará más a los alumnos de 2º curso de FP Básica, Media y Superior que se encontraban en la fase de comenzar la formación en los centros de trabajo al cierre de los centros, según la tesis que mantiene Ismael Sanz, profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos. “La evidencia de las recesiones anteriores sugiere que los estudiantes de familias vulnerables enfrentarán la creciente probabilidad de no graduarse de la educación obligatoria a tiempo o abandonar por completo”, asegura Sanz. Y recuerda que la tasa de abandono es 10 veces mayor entre los jóvenes cuya madre tiene hasta estudios de Primaria (41,8%) que entre los jóvenes cuya madre ha finalizado estudios superiores (4,0%).

Sin embargo, tampoco descarta que otros factores puedan influir en los próximos meses en sentido opuesto. Y es que cree que el esperable incremento en el desempleo, “disminuirá el atractivo de posibles alternativas laborales inmediatas. Ese factor puede hacer que, después del efecto negativo inicial, a medio plazo muchos jóvenes continúen sus estudios”. Su argumento está basado en un estudio de los expertos Douglas Harris y Matther F. Larsen de 2018, que muestra que “después de una caída inicial en el aprendizaje de los alumnos de Nueva Orleans tras el Huracán Katrina de agosto de 2005, los indicadores educativos se recuperaron en 2014 con mejoras significativas tanto en rendimiento académico como en graduación en estudios de secundaria postobligatoria y superiores”. También asegura que otros estudios, como el del profesor de la Universidad de Duke, Bruce Sacerdote, “muestra que después de un impacto inicial tras el Katrina de un -10% de la desviación estándar en el aprendizaje en matemáticas, al tercer año recuperaron todo el terreno perdido y terminaron incluso mejor”.