El colegio que arrancará el curso despidiendo el anterior

“Los alumnos tienen un sentimiento de que no se ha cerrado el curso escolar”, dice el director de Inmaculada Jesuitas de Alicante

La tecnología ha dado respuesta a las necesidades educativas de los alumnos en una situación excepcional como la que hemos vivido, pero la parte emocional es tan importante como todo lo que afecta al aprendizaje. Y de eso es consciente el colegio Inmaculada Jesuitas de Alicante. Por eso tiene pensado arrancar el curso escolar en septiembre con un plan tutorial de despedida y cierre del anterior. “Hemos notado que, aunque hemos estado muy atentos a los alumnos a través de las videollamadas, los escolares han echado en falta el contacto con sus compañeros y sus maestros; hay un sentimiento de que no se ha cerrado el curso, como de duelo porque los alumnos no han podido despedirse de sus compañeros ni de sus profesores y los niños lo echan en falta...La pandemia nos ha obligado a celebrar graduaciones online, así que estamos diseñando un plan para cerrar el curso que hemos dejado atrás porque empezamos centrándonos en que los niños no perdieran el nivel académico, pero después hemos pasado a poner mucha atención en la parte emocional”, cuenta César Ruiz, el director del centro.

Así, la idea que se está barajando es que, al igual que se van a recuperar contenidos al comienzo del curso, habrá unas jornadas de acogida de tres o cuatro días de los alumnos con su profesor del curso anterior. Y es que el director del centro cree que la enseñanza presencial es insustituible aunque las herramientas con las que han contado en la educación a distancia han sido muy útiles, sirviéndose de entornos de aprendizaje como Aulaplaneta. “El principal problema que nos hemos encontrado con la formación a distancia es la dificultad para evaluar si los conocimientos que los alumnos han adquirido durante el confinamiento están consolidados”, cuenta Ruiz. “En Infantil y Primaria la educación a distancia soluciona la papeleta durante cierto tiempo, pero hemos comprobado que la figura del maestro es necesaria porque es difícil mantener a los más pequeños activos y motivados a través del ordenador”.