«El ‘‘mindfulness’’ tiene un impacto medible en las conexiones cerebrales»

  • Joe Dispenza / Bioquímico, doctor en Neurociencia y profesor en la Universidad de Atlanta en EEUU
    Joe Dispenza / Bioquímico, doctor en Neurociencia y profesor en la Universidad de Atlanta en EEUU

Tiempo de lectura 4 min.

08 de enero de 2018. 17:35h

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Pilar Pérez 8/1/2018

El «mindfulness» ha irrumpido en la sociedad y parece que ha calado su mensaje. El bioquímico y neurocientífico Joe Dispenza se ha especializado en imagen cerebral, además de cardiovascular, y busca cómo está técnica o forma de vida tiene un impacto real y tangible en el cerebro.

-La atención plena está hoy en todo, ¿cuál es la base científica para encontrar beneficios de salud para este movimiento?

-«Mindfulness» es una buena palabra para explicar que se es consciente de tus pensamientos, de tus emociones y también teniendo presente la manera en que estás actuando. Es el primer paso para el cambio personal y la transformación. El potencial en el cerebro humano es muy grande, cada vez que aprendemos algo nuevo se establecen conexiones en el cerebro. Ese es el proceso de aprendizaje, a partir del cuál se empiezan a crear cambios físicos en el cerebro e interacciones con el entorno.

-Hoy en día se habla mucho sobre el potencial neurológico del cerebro y cómo sacar el máximo provecho de él. ¿Cómo se sabe cuáles son los mejores recursos para ello?

-Las últimas investigaciones en neuroplasticidad señalan que estando una hora concentrado en una idea se doblan las conexiones sinápticas. Por tanto, esos circuitos se incrementan en una cantidad de tiempo muy pequeña, en horas o días, y mientras se aprende, se están haciendo nuevas conexiones y la memoria las mantiene. Esas conexiones en nuestro cerebro nos permiten crear nuevas informaciones; hay que pasar del conocimiento a la experiencia. El cuerpo empieza a entender lo que la mente; en otras palabras, el cuerpo empieza a implicarse emocionalmente con la experiencia y eso origina un cambio biológico en nosotros. Ahí es cuando empieza el cambio en la expresión genética, y si lo hemos hecho bien tendríamos que ser capaces de repetir las experiencias para que se conviertan en automáticas y hacerlas tantas veces que ya no tengamos que pensar. Se convierte en natural.

-Todo esto tiene lugar en el adulto, pero también podría comenzar en la infancia. ¿Cuáles son las claves?

-En los niños los cerebros están en un estrado muy sugestionable. El niño pone más atención en lo que está haciendo, es importante demostrar exactamente lo que queremos que lleguen a ser. Es la primera regla. La segunda es enseñarles inteligencia emocional. La habilidad de controlar las reacciones en la vida y la manera en que se reacciona. Hay que pasar más tiempo con los hijos, que se abran a un nivel personal; y preguntar: si una situación vuelve a pasar, cómo el niño lo hará diferente.

-En realidad, el control de la mente lleva a controlar más y mejor nuestro entorno, ¿cómo afecta a las personas enfermas?

-Hemos visto en nuestras investigaciones que la gente crea su realidad personal y la personalidad está hecha en la forma en que se piensa, actúa y siente. Si estamos atascados en las mismas experiencias, emociones, entonces ninguna de estas informaciones de nuestro entorno nos está cambiando, estamos esperando algo de fuera de nosotros para cambiar cuando la realidad es que somos nosotros los que nos podemos cambiar. Si se puede tener un avance personal ha de haber cambios hacia una nueva personalidad, pues es posible transformarse y convertirse en una nueva persona.

-¿Cómo se aprende a realizar esta transformación en la que el individuo es consciente de lo que le sucede?

-Aunque se tenga un objetivo lo normal es distraerse, por lo que hay que encontrar un equilibrio; las personas vivimos en estado continuo de desequilibrio. Se trata de conseguir un estado de estimulación constante y para ello tiene que alejarse de todo un tiempo. Toda la información que hemos acumulado acerca del cerebro y los cambios genéticos y en la energía del cuerpo realmente enseña a las personas el tremendo poder que tienen. La información que he recogido en los últimos cinco años me ha ilustrados para enseñar la mejor trasformación posible.

-¿Qué verdades y mitos hay sobre este tipo de movimientos de atención y evolución personal?

-Uno de los grandes mitos es que, si tú haces algo una vez o dos veces, ya está todo solucionado. Pero no es así. La gente es impaciente y quiere resultados inmediatos. Se necesita práctica y repetición, y tener constancia. No quiero que la gente piense que todo es una panacea que haces una o dos veces y funciona. Es un proceso de evolución. También, hay creencias que no son ciertas sobre la meditación.

-Todo esto de lo que estamos hablando, ¿cómo se refleja en el cerebro?

-Hemos conseguido cambios significativos y mediciones en el modelo exacto de meditación de que estamos hablando. En el proceso hemos visto 8.000 escáneres cerebrales. Nos enseñan que cuando la gente hace esto adecuadamente, hay cambios significativos en el cerebro y en el cuerpo.

PERFIL

-Nació en Nueva Jersey y vive en las afueras de Seattle. Está casado y con tres hijos.

-Ejerce como profesor en la Universidad de Atlanta en EE UU.

-Lleva más de una década estudiando los cambios físicos en el cerebro y el cuerpo de las técnicas de atención plena.

-Una traumática experiencia personal, que le dejo postrado en una cama, le impulso a profundizar en las técnicas de mindfulness y su impacto real.

-Especialista en cardiopatía e imagen cerebral, ha realizado estudios de postgrado en Neurología, Neurociencia y Biología y acaba de presentar su quinto libro en EE UU (su publicación en España está prevista para finales de febrero).

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