«Emilia»: Menuda familia

Autor y director: Claudio Tolcachir. Intérpretes: Alfonso Lara, Gloria Muñoz, Malena Alterio, Daniel Grao y David Castillo. Teatros del Canal. Madrid.

Las expectativas son peligrosas. Tras una trilogía tan memorable como la que inició «La omisión de la familia Coleman» y culminó «El viento en un violín», del director argentino Claudio Tolcachir se espera lo mejor. Su nueva obra, «Emilia», tiene alguna de las virtudes de su estilo, como la capacidad para superponer diálogos y hacer el caos inteligible, o el manejo de los silencios. También su ojo clínico como dramaturgo sobre la familia, un tema recurrente. Inspirado por un encuentro real con la mujer que, de niño, lo cuidó durante años, Tolcachir pisa de nuevo el territorio de los grupos cerrados humanos con sus frágiles vínculos en este drama que llega a Madrid desde Buenos Aires con reparto español.

Sin embargo, allí donde en «Coleman» sus actores cautivaban con cada frase y el humor brotaba con naturalidad, esta propuesta, más seca, resulta irritante. Se hace agotador el recital de nervios, gritos, tensiones y frases aceleradas de la pareja disfuncional que forman Alfonso Lara y David Castillo, padre e hijo, a cual más insufrible, por más que el perfil psicológico de ambos papeles pudiera pedirlo. Frente a ellos, Malena Alterio y Gloria Muñoz aportan tranquilidad; la primera, como la madre, víctima de la esquizofrenia familiar desde un silencio y una gestualidad muy bien trabajados. La segunda, como una suerte de bondadosa hada madrina, una mujer capaz de todo por amor. De haber trabajado más el terreno del desencuentro –la anécdota de partida es tan inusual como atractiva– y la desmemoria, cómo relegamos al olvido a quienes lo dan todo por nosotros, y menos la violencia psicológica, éste podría haber sido otro gran Tolcachir.